Histórico
8 junio 2011Jesús Camacho

Ronaldo: ‘El Corcovado del gol’

Recuperamos uno de nuestros post más emotivos sobre Ronaldo ahora que se ha retirado oficialmente de la selección brasileña y que cuelga las botas.

Corría el año 1996 y el que suscribe pensaba firmemente que el fútbol no podría generar mitos capaces de igualar o superar a aquellos que inundaron de dorsales mágicos las aceras y adoquines de nuestro barrio. Es más, tenía la sólida convicción de que en las botas de Mágico González y Maradona, se habían marchado para siempre las musas del balón, que extasiadas de asombro habían agotado sus versos universales y sus esféricas metáforas.

Afortunadamente, el fútbol como la vida, me demostró una vez más que son capaces de generar, un día tras otro, amaneceres de igual o superior belleza. Eso fue lo que me sucedió aquel año, cuando la teoría de la reencarnación del talento volvió a tallarse de realidad en la carrera huracanada y los pies de cirujano de Ronaldo Luiz Nazario de Lima.Anfitrión del gol, en su fútbol la fuerza y la velocidad de la luz, la ruptura del sonido. Un fenómeno, sin duda una aparición mágica para todos aquellos que gozamos del privilegio de contemplar la cascada de defensores y porteros vencidos que dejó a su paso. Indómito viajero disfrazado de viento al que sus rivales percibieron, pero jamás vieron pasar. En su físico el binomio de dos mundos, en uno de ellos una bestia imparable que dejó a su sombra patadas al aire y utopías en movimiento, y en el otro la fragilidad de sus rodillas, que como tallos de eneldo e hinojo se quebraron y fueron incapaces de soportar la energía cinética de un tornado.

Aquellas que desdibujaron su leyenda pero que no disiparon el talento, que expandido hacia lo ancho y allende el sufrimiento causado por el dolor, siguió infiltrando líneas enemigas y venciendo arqueros con la serena fluidez de la naturalidad. Idéntica naturalidad con la que hoy la realidad vuelve a tallar de leyenda y sufrimiento la carrera de un delantero inigualable. Aquel que fue inmortalizado en bronce en el campus deportivo Nike’s World Headquarters, cerca de Beaverton, Oregón. USA. Lugar en que Nike le reservó un rincón a su memoria junto a la de otros dieciocho atletas de leyenda. Entre los campus dedicados a Tiger Woods y Lance Armstrong, en el que su perfil metálico asoma paralelo a la mitad de un terreno de juego en el que los jóvenes americanos practican soccer.

Un paraje que nos queda un tanto lejano, como aquel año 96 en el que muchos de nosotros nos topamos con la carrera del Cristo redentor, sus brazos abiertos a la leyenda, sus 420 goles en 616 partidos. Aquel chaval que vieron surgir en Sao Cristoväo y Cruzeiro, mostrarse al mundo en Eindhoven y explotar en Barcelona. Un genio que dejó inolvidables momentos en 4 de los grandes equipos del mundo: Barça, Inter, Real Madrid y Milan -menos- y escribió su epitafio goleador en Corinthians, donde con el físico de Puskas, hizo 35 dianas en 65 partidos, y donde se ha comprobado una vez más la corta y débil memoria que posee el fútbol.

Por todo ello, al borde de mi habla quisiera hoy instaurar tu recuerdo y agradecerte desde la pulsión interior de un mitómano incorregible, la poesía visual de tus goles y la condición inimitable del que para mí fue el “Corcovado del gol”.

‘Extra': Ronaldo, el ‘Fenómeno’

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