Histórico
3 junio 2011Jose David López

Juan Agudelo, el futuro yankee

El deporte ha sido considerado tradicionalmente un medio apropiado para conseguir valores de desarrollo personal y social. Es un conducto de superación, integración, acatación de reglas, perseverancia, trabajo en equipo y responsabilidad, cualidades que expandir en una sociedad a través del deporte. Y en un entorno donde campeonatos de enorme trascendencia mundial y referencia iconográfica (NBA, NFL, NHL), se llevan todos los titulares y focos diarios, el crecimiento de una nueva disciplina no puede progresar sin ídolos sobre los que orientar tantos valores positivos.

La MLS, conocedora de sus limitaciones de expansión, va logrando progresar en sus aspectos más extradeportivos. Ha organizado un campeonato cada vez más competitivo, con mayor profesionalidad y con instalaciones de primerísimo nivel mundial ya repartidas por todo el territorio nacional y Canadá. Ha logrado contratar a jugadores que militaban en Europa y se nutre con mayor facilidad de los nuevos cracks que surgen en todo el continente americano, pero ha sido incapaz de generar un personaje, de encontrar un referente nacional, que ejemplifique sus intenciones de difusión entre las juventudes. Fracasó con Freddy Adu (hoy perdido en el Çaykur Rizespor turco), pero ahora destapa su próximo ‘elegido’, Juan Agudelo.

Estados Unidos sí ha dado un salto en cuanto a repercusión mundial tras sus últimas grandes actuaciones en campeonatos de primer nivel. Fue protagonista en la Copa Confederaciones y, posteriormente, volvió a dejarse notar en Sudáfrica 2010. Tiene cada vez más jugadores repartidos por clubes europeos y su nivel global como selección sigue prosperando bajo un organigrama deportivo bien estructurado y con la paciencia como seña de identidad tras la renovación de Bob Bradley. Sin embargo, esa concepción de trabajo-sacrificio-dedicación, carece de energía renovada, de ideas imprevisible y de frescura, justo la que necesita adquirir de sangre extranjera. Por ello, Juan Agudelo refleja a la perfección las necesidades de la MLS y el soccer en global. Un joven de éxito, carismático, con actitudes que no se aprenden en suelo estadounidense, nacido en Colombia pero cumpliendo el sueño americano tras criarse en Estados Unidos. Ahora, futuro crack de la selección yankee.

No es nada desdeñable, desde luego, el recorrido que ha tenido que superar Agudelo. Nació en Manizales, distrito colombiano de enorme historia futbolística por ser sede del Once Caldas (y entre otras cosas, del próximo Mundial Sub 20). Con apenas ocho años, debido al trabajo de su padre, trasladó su vida a Nueva Jersey y se inició como futbolista por deseo propio, ya que nadie en su familia tiene genes deportivos. Su carisma ‘cafetero’, (velocidad, ímpetu e imprevisibilidad), le hicieron generar cualidades destacadas respecto a las típicas de todo joven estadounidense. Pronto le hicieron  genio en el modestísimo Barnegat, un equipo de barrio dominado a nivel de scouting por el New York Red Bull, que a los catorce años lo ató para su Academia de Jóvenes Promesas. Un intento del Millonarios colombiano hace ya dos campañas, le pudo hacer volver a casa pero la prueba, pese a encantar a los de Bogotá (se dijo que lo habían fichado), no convenció a Agudelo, muy mentalizado ya en la vida neoyorkina.

En ese momento, cuando Red Bull entendió que su joven colombiano había estado cerca de marcharse (incluso jugó un partido homenaje a Pelé con Millonarios y tenía una oferta en firme), los ex Metro Stars dieron un paso al frente para evitar su fuga pues, como su agente apuntó, “existían ofertas también de Europa”. Fue a una concentración en La Manga con Red Bull y todo se normalizó, pasando a ocupar ya un puesto en la primera plantilla. Internacional Sub 17 y Sub 20 con Estados Unidos, hizo su estreno oficial el pasado mes de octubre pero, tras ganar enteros y presencia en la pretemporada, el arranque de la MLS 2011 le ha dado todo el protagonismo. En apenas diez días marcó en el primer choque liguero ante Seattle Sounders, se ganó la llamada de la selección absoluta y, para completar su sueño, también anotó contra Argentina (en noviembre pasado marcó en Sudáfrica en un amistoso que le colocó como futbolista más joven en conseguirlo). Su alegría y ascensión directa al estrellato chocaron, no obstante, con su humildad pues al término del partido, sólo hablaba de poder haber hablado con Messi e intercambiado sus camisetas.

Movilidad, búsqueda de espacios que ocupar ofensivamente, velocidad y una cualidad impagable hoy en día en Estados Unidos, visión de juego inteligente. Se asocia con los llegadores y sabe mantener la posesión de espaldas a portería. Todo en un cuerpo de sólo 18 años, pero de 1,85 y buenas previsiones físicas como deportista de élite. Su objetivo, curtirse en una MLS que empieza a encontrar atractivos para su imagen de marca. Un papel reservado desde hace años, que supone una presión añadida y que pondrán a prueba cada uno de sus pasos. Si mantiene el carácter, Estados Unidos (con los tirones de pelos desde Colombia) ya tiene una estrella.

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