Histórico
20 junio 2011Jesús Camacho

Equipos históricos: El Ballet blanco

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Aprovechamos la Final de la Copa Libertadores para recordar al mejor Santos de la historia y uno de los mejores clubes del mundo, el Ballet Blanco de Pelé.

El ballet romántico apareció a principios del siglo XIX, este vino a sustituir al ballet de acción del que Jean-Georges Noverre fue el gran teórico. Su periodo de acción quedó comprendido entre los años 1815 y 1840. Cuenta la historia que ya por 1815 los bailarines Albert y Geneviève Gosselin flotaban sobre el escenario en la Ópera de París, como si estuvieran suspendidos por un hilo de acero. Para el público fue todo un descubrimiento el hecho de poder contemplar a estos genios de la danza bailando sobre la punta de los pies.

Se considera que el primer gran ballet romántico fue La Sílfide, estrenada en la Ópera de París el 12 de marzo de 1832 por Filippo Taglioni y representada por su hija Lorena. Fue por entonces cuando se produjo la apoteosis del Ballet Blanco, que triunfó durante treinta años. Esta pequeña introducción sobre la danza clásica me sirve para presentaros a su homónimo en el deporte y en concreto en el fútbol. Un equipo que por su nuevo aire, lírico, exótico, mágico e incluso sensual se hizo acreedor del calificativo de “Ballet Blanco”, emulando así el romanticismo vivido por la danza en aquellos espléndidos treinta años. Ese equipo fue el Santos y su aplastante reinado se prolongó por espacio de unos 15 años, desde mediados de la década de los cincuenta a finales la década de los sesenta.

Todo comenzó en 1955 cuando un futbolista comenzó a cambiar la historia del fútbol y por extensión de su club: El club paulista eligió como escenario las canchas de todo el mundo y Vila Belmiro se convirtió en la Ópera de París, también conocida como Ópera Garnier. Allí Edson Arantes Do Nascimento PELÉ, un jugador que creció sintiendo una profunda admiración por Zizinho “Mestre Ziza” y que aprendió de los sabios consejos de su padre Dondinho y de Waldemar de Brito se convirtió en el primer bailarín de aquel “Ballet Blanco” que asombró al mundo.

Una línea ofensiva de ensueño

La línea de ataque formada por: Dorval, Mengalvio, Coutinho, Pelé, Pepe se convirtió posiblemente, si no la mejor, en una de las mejores de la historia del fútbol. Su tremendo poderío ofensivo les hizo ganarse el mítico apodo de “El Ballet Blanco”, unos futbolistas que prácticamente jugaban de memoria y que forjaron a base goles y espectáculo los mejores años de la historia del Santos. En este punto me gustaría de la misma forma recordar otra estratosférica línea ofensiva, la compuesta por Dorval, Jair, Pagão, Pelé y Pepe, una línea atacante que era preferida por Pepe “Canhão da Vila”, y es que Pepe tenía en gran estima a otro gran futbolista como Pagão un jugador que facilitaba mucho su fútbol. Tan solo su propensión a las lesiones (a Pagáo le llamaban “Pierna de cristal”) y la excelsa irrupción de Antônio Wilson Honório, o Coutinho le sacaron de la titularidad de aquel equipo. Coutinho, también conocido como “Genio de la Pequeña Área”. Coutinho era un habilidoso artillero que destacaba por su calidad, su drible seco en medio metro, su precisión y su frialdad ante el gol. Sus paredes o “tabelinhas” con Pelé (que como dijo Pepe era de Saturno) dieron la vuelta al mundo. Coutinho llegó al Santos y por entonces el delantero centro titular era Pagão, también de una habilidad excepcional y sinónimo de gol, crack de quien dice Coutinho que fue el más completo que había visto en esta posición de ataque. Pagäo fue indiscutible hasta que las lesiones le abrieron la puerta a Coutinho, a partir de entonces Coutinho se convirtió en el mejor socio de Pelé en el terreno de juego, si Pelé fue “Orei”, Coutinho fue el Virrey. Fueron como Albert y Geneviève Gosselin, aquellos bailarines que en 1815 flotaban sobre el escenario en la Ópera de París.

Aquella mágica dupla tuvo en José Macía, Pepe a su tercer genio en discordia. Pepe era un wing o punta izquierda extraordinario, conocido también como “Canhao da Vila” y “Menino de ouro”, poseía un disparo terrorífico, un cañón en su pierna izquierda. Entre los tres hicieron 1866 goles para Santos, 370 de los cuales fueron marcados por el centrodelantero – lo que lo coloca en el tercer lugar del ranking de los mayores anotadores santistas, tras Pepe (el segundo, con 405 goles) y, naturalmente, de Pelé, con 1091.

A esta fabulosa línea de ataque hubo que sumar el talento de otros jugadores de la talla de Zito, Mauro, Carlos Alberto, Clodoaldo y Gilmar entre otros que engrandecieron aún más si cabe la historia del Santos en la década de los sesenta.

Lula, el olvidado

Cuando recordamos a aquel sensacional conjunto suele suceder que pasamos por alto la figura de Luiz Alonso Perez, o Lula, un técnico que comandó al conjunto de Vila Belmiro desde 1954 a 1966. Y es que muchos consideran que aquel conjunto tenía tal talento en sus filas que jugaba solo pero creo que es injusto que un técnico como él se convierta en uno de los olvidados de la historia. La imponente figura de Pelé ensombreció un poco a todos, y Lula fue otro más. Pero el técnico demostró ser un tipo inteligente, que siempre supo escoger bien a los jugadores y formó un sensacional grupo alrededor de Pelé. No olvidemos que llevó al Santos a Pagäo y a Coutinho entre otros por lo que sería injusto olvidar a este hombre que también jugó un buen papel en aquel conjunto.

“Orei”, de otro planeta

Capítulo aparte merece la figura de Edson Arantes Pelé, especialmente por tres momentos que vivió con la camiseta de Santos, tres momentos que según las propias palabras de “Orei”, recuerda con especial cariño. Maracaná vivió el 5 de marzo de 1961, uno de los momentos más memorables de la historia del fútbol. Aquel día los aficionados de Fluminense vieron cómo un genio se encargaba de aniquilar a su equipo con uno de los mejores goles de la historia del fútbol y de la carrera de Pelé.

Fluminense cayó 3 a 1 ante Santos pero lo verdaderamente importante aconteció en el minuto 40 de la primera mitad, cuando “Orei” recibió desde su defensa el balón que le había servido Dalmo. Entonces puso su maquinaria en funcionamiento, con la bola pegada al pie puso la primera marcha, luego la segunda y finalmente la tercera, con la que fue una locomotora precisa e imparable directa hacia la meta defendida por Castilho. Dribló hasta a siete jugadores de Flu en 40 metros, Pinheiro no pudo frenarlo de ninguna de las maneras, y el desesperado Jair Marinho no pudo dar caza a Pelé que con dicha acción dio una auténtica lección de potencia, calidad, técnica individual y frialdad de cara al marco contrario. La afición de Flu cayó rendida y aplaudió a reventar durante dos minutos, la prensa empleó todas sus rotativas deportivas para ensalzar y contar el impresionante gol de Pelé. Aquel gol fue bautizado con el sobrenombre de “Gol de Placa” y llevó la firma de un genio mucho antes de aquel también maravilloso gol de Maradona en el Mundial. Sin duda no debemos polemizar con el hecho de quién fue mejor puesto que ambos fueron números uno y consiguieron unir a los aficionados al fútbol de todo el mundo. Lo triste del suceso es que no había ninguna cámara allí para filmarlo. En la actualidad se intenta reconstruir esa jugada maravillosa a través de la computación, basándose en fotos y relatos.

Otro gran momento lo vivió cuando el Santos se proclamó campeón del mundo al vencer al Benfica en Lisboa tras haber vencido 3-2 en el partido de ida disputado en Brasil. Según el propio Pelé ese ha sido uno de los mejores partidos que jugó en su carrera. La actuación de Pelé fue estelar y Santos se mostró como una sinfonía de fútbol y goles. Aquel 11 de octubre de 1962 el Santos arrolló al Benfica de Eusebio en el Estadio da Luz por un contundente 2-5 y el Santos llegó a estar vapuleando al conjunto luso por un contundente 0-5 durante gran parte del partido, puesto que Benfica anotó sus goles en los últimos minutos. El repertorio de paredes que exhibieron Pepe, Pelé y Coutinho fue memorable, Pelé anotó 3 goles y Pepe y Coutinho hicieron los otros dos.

El tercer gran momento lo vivió en el incomparable marco de La Bombonera (la cancha de Boca) en la Copa Libertadores. La magnífica afición boquense puso todo lo que podía poner de su parte para frenar al genio y la defensa de Boca se empleó duro con “Orei”, que ante un ensordecedor ambiente y con la inestimable ayuda de Coutinho dejó claro que era el mejor jugador del Planeta, remontando el partido y dándole la Copa Libertadores a Santos. En el partido de ida, jugado el 4 de septiembre de 1963, el elenco brasileño se impuso 3-2 en el estadio Maracaná de Río de Janeiro.

En la revancha, una semana más tarde, el Santos volvió a ganar, esta vez 2-1, en un recordado encuentro en el que el “Rey” Pelé se quitó el pantalón roto y se lo cambió en el medio del campo de juego ante la atónita mirada de 54.000 espectadores que colmaron “La Bombonera”. Pepe, Coutinho, Dorval, Lima y Pelé formaron la delantera letal que le dejó clavada la espina a Boca cuando el árbitro francés Marcel Bois, el mismo de los dos encuentros, dijo que todo había terminado.

En definitiva aquí queda este retazo histórico para aquel legendario Santos de Pelé que escenificó su “Ballet Blanco” siendo dos veces Campeón de la Intercontinental en 1962 y 1963, venciendo sucesivamente a  Benfica y Milan, conquistando dos veces la Copa Libertadores, alzándose con siete campeonatos estatales de Sao Paulo en 9 años y coronando su incontestable reinado con cinco copas de Brasil.

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