Histórico
28 junio 2011Santi Retortillo

Bolivia: Reencontrarse con la alturas

Estadio Félix Capriles de Cochabamba. Un 31 de marzo de 1963 con un sol de justicia. Enfrente, una selección brasileña que llegada, nada menos, que con sus dos primeras estrellas bordadas en el pecho. Venían de triunfar en Suecia (1958) y Chile (1962) para alzarse con la Copa del Mundo de forma consecutiva y acumular 12 encuentros en la mayor cita futbolística sin perder. Con el público a favor, y la posibilidad de llevarse la Copa América estaba Bolivia. Debían ganar para asegurarse el triunfo en el trofeo sudamericano, ya que en caso de caer y que Paraguay (que se enfrentaba a Argentina) ganase, el cetro se marcharía al país guaraní. Bolivia venció 5-4 a Brasil en un partido trepidante que fue la mayor fiesta futbolística del país. Hasta los propios integrantes brasileños llevaron a hombros al seleccionador local Albín.

Lejos queda ese 1963 en el que los bolivianos podían proclamar que eran los reyes del continente. En 1997, y de nuevo como anfitriones, rozaron la gloria. Alcanzaron la final ante Brasil para caer por 1-3 contra un combinado con Cafú, Roberto Carlos, Dunga, Leonardo o Ronaldo. La generación formada por Erwin Sánchez, Luis Cristaldo, Julio César Baldivieso o Marco Etcheverry guió a La Verde hasta el Estadio Hernando Siles de La Paz que a punto estuvo de ver a Bolivia colgarse el segundo entorchado cuando Platini Sánchez ponía la igualada en el marcador para marcharse al descanso con 1-1.

Ahora las cosas son radicalmente opuestas. Todavía se recuerda la última participación en un Mundial, en Estados Unidos 1994, con Xabier Azkargorta al frente de un combinado que cayó en la fase de grupos ante Alemania, España y Corea del Sur. Eso sí, se consiguió el primer punto en la historia de Bolivia en un Mundial tras igualar con los asiáticos 0-0. Y en las últimas cuatro ediciones de la Copa América no se ha pasado de la fase de grupos. Para esta edición, Gustavo Quinteros, internacional entre 1993 y 1999, ha convocado a un grupo de 23 jugadores en los que sólo cinco juegan fuera del país, siendo tres de ellos piezas clave en el esquema del seleccionador.

Gustavo Quinteros, que en 2003 se inició en los banquillos en las inferiores de San Lorenzo de Almagro, ha pasado por cinco banquillos (con la experiencia del Blooming en dos etapas) antes de ser el director del combinado nacional. En los días previos al inicio de la Copa América, Quinteros ya ha definido que Bolivia saldrá con un 4-4-1-1 para intentar frenar el poderoso ataque de Argentina, anfitrión y primer rival de La Verde. Tres de sus foráneos son fundamentales: el portero Arias, que juega en el Maccabi Netanya israelí, el capitán Ronald Raldes, que desempeña las funciones del central en Colón de Santa Fe, y Marcelo Moreno, que fichó por el Shakhtar Donetsk en el verano de 2009, aunque no se ha terminado de aclimatar y ha vivido dos cesiones.

Encuadrados en el Grupo A, Bolivia será la encargada de vivir la puesta de largo de esta Copa América 2011. Será en el Estadio Ciudad de La Plata ante Argentina la noche del viernes (de madrugada en España) en un enfrentamiento en el que apenas tendrán ocasiones para anotar y, en palabras de su técnico, quieren “aplicar férrea marca en el medio para no dejar que el rival genere fútbol ofensivo”. Tres volantes de contención (con Jaime Robles, Wálter Flores y Ronald García), la creación de Jhasmani Campos y un enganche que se decidirá entre Edvaldo Hermoza (del Naval portugués) o Joselito Vaca. La defensa también tiene la orden de no subir para frenar a Lavezzi y Di María, que en principio será los extremos que acompañarán a Messi en la punta de ataque.

La baza de Quinteros es tratar de agarrarse a la tercera plaza, siendo dos de ellas agraciadas con el pase a cuartos de final. Para ello, Bolivia deberá sacar, mínimo, tres puntos frente a Colombia (una de las tapadas de la competición) y Costa Rica, que sin duda podría ser una presa factible para los campeones de América en 1963. Lejos quedan esos dos torneos en los que Bolivia llegó a la final, así como la experiencia con Azkargorta en el Mundial de Estados Unidos. La Verde vive una situación mucho más complicada y estar entre los ocho mejores supondría un orgullo para todos y un espaldarazo para tratar de seguir progresando. Es una quimera, pero el pueblo boliviano busca volver a las alturas, como en aquella final de 1963 que se jugó a más de 2.500 metros. Pero esta vez deberá ser en suelo argentino.

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