Histórico
25 junio 2011Francisco Ortí

Adrián contra la maldición del nueve

El éxito es caprichoso. Elige a unos pocos y olvida a otros. Sin ofrecer motivos, sin ninguna razón aparente. Puede que uno reúna todas las condiciones para triunfar y, sin embargo, el destino le relegue al olvido. Adrián López lucha por alcanzar la gloria desde tierras danesas. El delantero asturiano es el máximo goleador del Europeo Sub’21 con cinco tantos, puede convertirse en el máximo realizador histórico del torneo, y este sábado (20.45 horas) aspira a convertirse en campeón ganándole la final a Suiza.

Adrián está siendo el nombre propio de la Rojita en Dinamarca. Sus goles pasarán a la historia y se activarán en la memoria cada vez que se recuerde el torneo. El reto, sin embargo, será vencer al olvido deportivo. Y es que sobre los delanteros de las categorías inferiores de la Selección española pesa una maldición. A varios de los goleadores españoles que brillaron en grandes torneos internacionales se les han cerrado las puertas del éxito en las últimas décadas.

Uno de los logros que más enorgullecen al fútbol español es la victoria en el Mundial Sub’20 de Nigeria de 1999. En aquella selección estaban campeones del mundo como Xavi Hernández, Carlos Marchena e Iker Casillas, y otros con largo recorrido en Primera como Barkero, Aranzubia u Orbaiz. Sin embargo, quien acaparó los elogios en ese torneo fue Pablo Couñago. El delantero fue la gran estrella de la Rojita en Nigeria y con sus goles la lideró hasta el triunfo final, al mismo tiempo que se adjudicaba la Bota de Oro del campeonato.

Todo apuntaba a que Pablo tendría una exitosa carrera y pronto se ganó un hueco en la primera plantilla del Celta de Vigo, pero emigró a Inglaterra y desapareció. Fichó por el Ipswich Town, de Championship, donde ha militado durante siete temporadas, con un breve paso por el Málaga entre medias. Actualmente se encuentra en el Crystal Palace. Sus cifras realizadoras nunca han estado a la altura del delantero que pareció ser en Nigeria durante el mes de abril de 1999.

Un caso similar al de Pablo Couñago es el de Iván Pérez. España se proclamó campeona del Europeo Sub’21 de 1998 con Guti, Míchel Salgado y Valerón en el equipo. El autor del gol del triunfo en la final contra Grecia fue Iván Pérez. Ese tanto y su parentesco con Alfonso Pérez le abrió las puertas de Primera División. No lo aprovechó. Nunca consiguió el papel de protagonista en ningún equipo, y a los 29 años decidió colgar las botas. Ni Pablo ni Iván lograron nunca debutar con la Selección absoluta. Sí lo hizo Gabri, quien fue el delantero titular, con bastante éxito, en los Juegos Olímpicos del 2000, pero su carrera también fue menos trascendente de lo que apuntó en sus primeros años.

Adrián luchará contra esta maldición del nueve. El delantero asturiano responde al perfil de los ‘olvidados’. Está firmando un torneo inmaculado, pero es de los pocos jugadores de la plantilla de Luis Milla que no tiene plaza fija en un equipo de Primera División. Este sábado jugará la final contra Suiza y recibirá la Bota de Oro del torneo. Puede ser el inicio de una prometedora carrera hacia el éxito, pero también el inicio del oscuro sendero hacia el olvido. La maldición del nueve puede cobrarse una nueva víctima.

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