Histórico
27 mayo 2011Jose David López

Manchester United: Rafael-Fabio, la familia de Old Trafford

Está comprobado que compartir las comidas en familia, mejora las relaciones internas. Se fomenta el vínculo entre los miembros que la componen, permite que los niños encuentren rápido desarrollo del lenguaje y crece el bienestar global de la misma. La vida frenética del nuevo siglo, limita los momentos y el tiempo invertido para compartir esos momentos. Exceso de trabajo, diversidad de horarios y múltiples opciones de ocio, debilitan esa relación, anclada en tiempos arcaicos, donde se forjaban importantes actitudes, patrones y comportamientos que marcan el resto de la vida de cualquier persona.

“Siempre que podemos, compartimos mesa y mantel. Pasamos la mayor parte del día juntos y siempre ha sido así”. Habla Fabio, confirma Rafael. Dos hermanos, los Da Silva, inseparables, cuya relación familiar mantiene los lazos a miles de kilómetros de su casa. Para ellos, comer con la compañía familiar es cotidiano, sano e irremplazable, algo que aprendieron en Laranjeiras y que no han eliminado de sus planes cuando aterrizaron en Manchester. Hoy, varios años más tarde y con la simple compañía de su ‘clon’ humanizado, mantienen el ritual hogareño. Un secreto que les une, les hace inmunes a críticas y fortalece su moral en tardes grises. Son, la nueva familia de Old Trafford.

En los 90, los vínculos parentales corrían a cargo de los hermanos Neville. Gary y Phil, laterales hoy míticos, que durante algunas campañas fueron inseparables en las bandas de un Manchester United ya dirigido por Alex Ferguson. El técnico escocés les dio la oportunidad tras varios años destacando en las categorías inferiores mancunianas. Gary pasó a ser leyenda, capitán eterno y mito hace unos meses, cuando las lesiones lo apartaron definitivamente del césped y le obligaron a la retirada. Phil, que gozó de menos oportunidades, acabó siendo traspasado al Everton años más tarde pero el respeto que generan en Old Trafford es halagador. Uno hizo suya la banda derecha y el otro, la izquierda, un contexto similar al que varias temporadas después, repiten los hermanos Da Silva.

Rafael y Fabio nacieron en Petrópolis, primera ciudad proyectada de Brasil cercana a Rio de Janeiro, un 9 de julio de 1990. Cuando sólo tenían cinco años, empezaron a jugar en el Boa Esperanza al fútbol sala, un deporte que goza de gran respeto en su país y que abre puertas a los mejores jugadores que allí han surgido. Las del Fluminense fueron las primeras en presentarse ante sus padres, que no frenaron los pasos de sus gemelos cuando a los once años entraron a formar parte del Tricolor Carioca. Para ello, tuvieron que partir hacia Xelam, un distrito de la capital, donde las instalaciones del Flu congregan a muchas de las grandes promesas nacionales. Niños, separados de sus pilares diarios y con la única compañía de su congénere, estrecharon su relación más allá del amor por el fútbol.

Rafael era delantero y Fabio un mediocentro defensivo pero su primer entrenador en Rio, observó en ellos mucha capacidad física y gran velocidad, por lo que decidió reconvertirles en laterales. A los 15 años, los juveniles del Fluminense viajaron a Hong Kong para participar en un torneo intercontinental de Nike, donde estaba presente Les Kershaw, uno de los ojeadores del Manchester United que, un segundo después, tenía Alex Ferguson pegado al móvil. “Son dos jóvenes currantes, peleones y con calidad”, comentó al técnico escocés, que desde ese momento, pidió fichas, status y detalles de aquellos gemelos que, sin saberlo, habían ganado pasaporte al gigante inglés.

Con el seguimiento específico de sus colaboradores y durante tres campañas donde permanecieron cedidos en Fluminense hasta cumplir la mayoría de edad, ambos recibieron ofertas y una muy suculenta del Arsenal pero la familia decidió por ellos. La madre Da Silva, no quedó conforme con el trato de los Gunners, que no contaron con su club sino que intentaron persuadirles con contratos mareantes. La líder de la casa decidió que Fluminense había ayudado muchísimo a sus chicos y rechazó la propuesta a favor de la del Manchester United, que tres años más tarde, les tenía en Old Trafford para debutar en la Premier League.

Desde entonces, fueron entrando esporádicamente en los planes de Alex Ferguson, el técnico que mejor sabe gestionar a sus jóvenes promesas. Sin presión, sin celeridad y en momentos adecuados. “Era un proceso lento. Sabíamos que iba a ser así pero Ferguson es un hacha en eso y sabe dosificarlo de manera brillante”, dijo Rafael, que sí encontró mayor protagonismo por la falta de dueño del carril diestro y que incluso sabe lo que es vestirse ya con la camiseta de la selección brasileña. Fabio se topó con Evra en su lateral, pero en las últimas semanas su titularidad (en banda diestra) ha sido la mayor sorpresa en los planes del ya campeón inglés. En breve, deben acabar por cubrir ambas bandas de Old Trafford, un estadio que asistirá a su progresión y que disfrutará, como las comidas, en familia.

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