Histórico
28 mayo 2011Jesús Camacho

Manchester United: Park, corazón de Asia

Seúl es una ventana abierta al paraíso asiático, el corazón de Corea del Sur y la que dicen ser la Broadway asiática, una explosión de contrastes que se pone de manifiesto cuando la modernidad se abre camino entre la belleza de sus coloridos templos, palacios y villas. Capital de un país que asistió un 25 de febrero de 1981 al nacimiento en el condado de Go-Heung, en la provincia de Jeol-La-Nam-, de un chico rodeado por el aura místico de la antigua realeza. Su nombre Park Ji-Sung, y aunque pasó los años más relevantes de su infancia jugando al fútbol desde que cursaba cuarto grado de la primaria Se-Ryu, en la ciudad de Suwon, ubicada aproximadamente a 30 kilómetros al sur de Seúl, se llevó consigo el corazón llameante de la capital surcoreana.

Su historia la de un chico que sueña con ser futbolista y tiene talento para ello, pero al que una paradoja física puso freno a sus ansias por convertirse en futbolista profesional. Y remarco lo de paradoja porque lo que en aquel entonces no servía, luego se convirtió en una de las características principales de su juego. En aquel entonces no sirvieron los exóticos brebajes que sus padres le dieron con la esperanza de que pudiera crecer y cumplir su sueño.

La sopa de rana fue insuficiente, al menos para aquel momento, pero no quizás para el futuro, pues aquel joven que fue rechazado por su corta estatura física y su aparente debilidad, es hoy en día uno de los motores diesel del United, un pequeño e incansable diablo con pilas duracell, que además sabe jugar muy bien, y como ya dije se llevó consigo el corazón llameante de Seúl.

El fútbol profesional coreano en cambio no supo valorarle, fue entonces cuando encontró en la figura de Lee Hak-Jong, a su primer gran maestro, un técnico que le dispensó un trato especial, que hizo mucho por él y cazó al vuelo el talento natural que tenía para el fútbol. Fue Lee Hak-Jong el encargado de buscarle un nuevo horizonte futbolístico: el equipo de la Universidad Myongji, conjunto desde el que la puerta hacia el Sol Naciente se le abrió de par en par en el año 2000. En las filas del Kyoto Purple Sanga FC –actual Kyoto Sanga- japonés, fue consolidando su juego, contribuyó al ascenso de categoría y a la consolidación del equipo entre los grandes de la J-League. Jugó en Kyoto hasta mediados de 2002, viviendo su momento culminante en aquella campaña, en la que el modesto Kyoto logró por primera vez en su historia el título de la Copa del Emperador, venciendo en la final con marcador de 2:1 al Kashima Antlers.  Una final en la que Park materializó uno de los goles con un certero cabezazo a pase de su compañero Teruaki Kurobe.

Para aquel entonces Park era ya uno de los fijos de la selección surcoreana, que dirigida por Guus Hiddink hizo un gran papel en su Mundial. Especialmente destacado Park, que con un golazo a Vitor Bahía dejó su sello en el Campeonato. Al finalizar la vinculación de Hiddink con la selección surcoreana, el técnico holandés que conoció de primera mano y se marchó gratamente sorprendido con el nivel futbolístico de los jugadores del citado país, no dudó en recomendar encarecidamente al PSV el fichaje tanto de Park como el de su compañero de selección Lee Young-Pyo. En las filas del PSV no tuvo un buen comienzo, pero su capacidad de lucha logró revertir una situación complicada, acabando por ganarse el cariño y el respeto de todos. Especialmente durante su tercera temporada, en la que el PSV conquistó el título de la Eredivise con una aportación tan clave de Park, que aquella hinchada que le recibió de uñas, acabó rindiéndole pleitesía y dedicándole una canción titulada “Song for Park”.

El surcoreano había demostrado ser un gran futbolista, especialmente en Champions, donde sus actuaciones no pasaron desapercibidas para los grandes equipos del continente, pero su caché distaba mucho de ser el de una estrella. Por ello, cuando el United cerró su contratación en junio de 2005, todo el mundo pensó que su firma obedecía a asuntos de marketing. Se hablaba de la reapertura del United al mercado asiático tras la marcha con más pena que gloria del  delantero chino Dong Fangzhuo, pero el viejo Ferguson sabía bien lo que fichaba y tenía otros planes para el centrocampista zurdo surcoreano. Y es que si algo ha caracterizado al sargento de hierro de Govan a lo largo de su carrera, es su extraordinaria capacidad para sacar lo mejor y el máximo partido a sus futbolistas, pues de no ser así, difícilmente se entendería el hecho de que el United se sobrepusiera constantemente a la salida de sus estrellas, manteniendo su elevadísimo nivel de competitividad.

Eso se debe al enorme trabajo del escocés y a futbolistas como Park, que con su rendimiento y polivalencia se ha convertido en pieza estratégica clave para Ferguson, que lo ha utilizado en las cuatro posiciones de la media durante sus ya seis temporadas en el club, aunque ha acabado consolidándose por el sector izquierdo. Hace ya largo tiempo que dejó de debatirse si Park tenía nivel ‘Man-U’, su gran pierna izquierda, su despliegue físico y capacidad de trabajo táctico en beneficio del grupo, despejaron cualquier atisbo de duda. Y es que hay pocos futbolistas tan inteligentes como Park en el fútbol actual en lo que a posicionamiento y movimientos sobre el terreno de juego se refiere.

Park Ji Sung es para mí un futbolista muy importante en este United, el corazón llameante de Seúl, como a mí me gusta llamarlo. Llameante pero no humeante, puesto que aunque circule una vieja leyenda urbana que asegure que es fumador habitual, esta solo obedece a una mala traducción, pues Park jamás fumó y en su tanque de oxígeno y sus tres pulmones jamás existió atisbo alguno de nicotina. Entre sus virtudes también destacan su trabajo en la línea de presión y su capacidad de llegada desde la segunda línea, desde la que sorprende y acostumbra a generar bastante daño. El surcoreano está haciendo historia en la Premier, pues jamás el fútbol asiático estuvo tan bien representado en una liga tan importante e histórica como la inglesa.

Durante este tiempo se ha repuesto a una grave lesión, pero su talento y capacidad de lucha le han servido para sobreponerse a todo y encajar a la perfección en uno de los mejores equipos del mundo. Park se mueve como pez en el agua en el frenético ritmo y la velocidad que imprime el United a los partidos. Algo natural, pues el surcoreano nunca tuvo problemas para correr, atacar y defender constantemente y sin descanso durante los 90 minutos de partido. Es tan pesado como un mosquito hambriento, siempre sediento de sangre. Evra le apodó como “fantasma” porque aparece como tal en todas partes.

Pese a todo Park es uno de esos futbolistas que jamás tendrán el rol de estrella, pero que son claves en sus equipos, como sucede en el sistema de Ferguson. Con doce títulos a sus espaldas con la camiseta roja del United, entre ellos una Copa Mundial de Clubes, una Champions y cuatro Premiers, poco queda por decir sobre este gran futbolista surcoreano. Quizás tan solo apuntar que en su fútbol reside el corazón de Asia, la llama ardiente de Corea del Sur y el tanque de oxígeno del United, pero que también en su pierna izquierda se dibuja la calle Broadway del fútbol asiático, puro teatro de los sueños y espectáculo…

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