Histórico
27 mayo 2011Jose David López

Manchester United: Nani-Valencia, el dúo post Cristiano

Old Trafford ha podido disfrutar durante su larga y abultada historia, de grandes extremos que dieron forma a un concepto muy vinculado al fútbol inglés. Juego vertical, abriendo el terreno de juego para ampliar alternativas, buscar velocidad para sorprender y sobre todo, una presión asfixiante en la salida de balón rival para poder dañar en zona peligrosa al rival. Una filosofía que han depurado galeses, escoceses, norirlandeses y que encontró su zenit con la llegada de Alex Ferguson en los años 80, donde el Manchester United inició una etapa más agresiva, arrolladora y ambiciosa. George Best (considerado uno de los mejores jugadores de la historia), Ryan Giggs (el jugador con más partido en la historia del club mancuniano) o Cristiano Ronaldo (Balón de oro y último crack mundial en levantar la Champions de Devil), aprovecharon ese aura celestial que endiosa a los extremos en suelo mancuniano.

Pero la sombra del portugués, vendido por 90 millones de euros hace dos temporadas, iba a ser irremediablemente larga para quienes osaran suplirle en la distancia. Alex Ferguson, que luchó lo indecible para retener al luso, entendió que debía trasformar ligeramente su estilo de juego al no poder contar con el crack que había anotado 100 goles y asistido hasta en 32 ocasiones a sus compañeros. Su ausencia debía notarse, era imposible evitarlo, aunque sí maquillar el rendimiento posterior con ‘parches’ que escondieran ese déficit y facilitaran la aparición de alternativas. La solución fue doble: Nani y Valencia.

Nani llegó al Manchester United hace ya cuatro campañas pero su gran explosión ha llegado la presente temporada. Fichado a golpe de talonario junto con Anderson (en una operación de futuro), la elección de Ferguson necesitó muchos más mimos y paciencia de la esperada para conservar su talento aislado de las críticas. Las primeras lecturas sobre su juego lo compararon demasiado a Cristiano Ronaldo, con quien comparte pasado (escuela de juveniles de Sporting de Lisboa), selección (Portugal) y hasta estilo de juego, algo que no facilitó para nada su adaptación. Su cabeza aún adolescente, un excesivo intento de agradar a base de filigranas insulsos y varias decisiones erróneas alejadas de la cultura británica (llegó a abandonar el estadio al ser sustituido una vez), estuvieron a punto de lastrar su carrera y sacarlo de Old Trafford por la puerta de atrás hace sólo un año y medio.

Llegó a estar en el mercado para traspasarlo al mejor postor pero una serie de lesiones provocaron su regreso a los planes y, con tranquilidad y enseñanzas, Nani se reactivó. El caboverdiano dio el salto esperado, progresó, entendió lo que el United esperaba de él y empezó a despachar aplausos con su velocidad, disparo lejano, desequilibrios y atrevimiento. Señas de identidad de un extremo puro que suma diez goles y nueve asistencias esta campaña. Es su mejor momento.

Valencia fue una apuesta incluso más arriesgada. En plena adaptación de Nani y dudando mucho de su capacidad para adueñarse de la banda de Old Trafford, Alex Ferguson se encaprichó del ecuatoriano, un jugador que había mostrado buenas sensaciones en el modesto Wigan pero que venía de fracasar en su salto a Europa con Villarreal y Recreativo. El técnico arriesgó y cuando todo el mundo hablaba de él para encontrar el contrato de su carrera, el Manchester United puso 20 millones de euros en la mesa de los Latics y lo mezcló en un vestuario que ahora admite que es el jugador más impactante en el aspecto físico.

Veloz, desequilibrante por banda derecha, con buena zancada y enormemente sacrificado en defensa, es un autentico todo-terreno adaptable a diferentes zonas del mediocampo aunque con evidente vocación a explotar sus cualidades pegado a la cal. Como siempre, los servicios técnico del United se encargaron de quitarle presiones al inicio, darle tiempo de alcanzar su paz interior y poder desplegar su mejor versión en el césped. Cuando la estaba dando, una grave lesión en octubre de 2010, lo frenó, aunque su regreso seis meses después ha sido espectacular. En plena forma y con la cabeza hambrienta de fútbol, es el mejor fichaje posible para un final de campaña que aprovecha su enorme potencial físico. Recorrido en estado puro.

Así que por 50 millones de euros y una buena lectura sin presiones excesivas, Ferguson ha logrado recuperar la fortaleza de su estilo con extremos puros. Además, Valencia y Nani son jugadores más sacrificados en defensa de lo que lo es Cristiano. Jugadores con menor ansiedad de protagonismo, más adaptados al bien común del vestuario y capaces de intercambiar bandas a lo largo de un partido o de una campaña, lo que siempre permite mayor movimiento de piezas a un entrenador que ha necesitado dos años para olvidarse del último gran crack de Old Trafford. La esencia de extremos sigue viva en Old Trafford.

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