Histórico
4 mayo 2011Jose David López

Las notas del Barcelona-Real Madrid

Iniesta: Con tanto espacio insípido para los abultados errores arbitrales de la noche y con matices previos y posteriores a la cita del Camp Nou, el toque clarividente corrió del manchego. Nadie destacó sobre manera en el césped pero el pase medido, el que marcó diferencias y aquél que sublevó al barcelonismo por encima de su correoso enemigo, lo volvió a poner Iniesta. Callado y silencioso con focos de por medio, el terreno de juego es el hábitat ideal para mostrar su lado más radical y desvergonzado. Asistencia de lujo para Pedrito en el gol determinante de la eliminatoria. Momento único.

Casillas: Hay mil maneras de jugar a este deporte tan gigantesco y una de ellas es, guste o no, la de contener, esperar al rival y buscar contras que exploten tus mejores cualidades. En ese planteamiento que tantas críticas cuesta a Mourinho, el que más sufre siempre será el líder defensivo y ése espacio hace tiempo que tiene como protagonista al mejor portero del planeta. Ya antes de que el colegiado interrumpiera el fútbol con sus errores, Casillas había aislado los de su defensa, de bulto, con diferentes intervenciones que mantenían vivo a sus equipo. Pesadilla una vez más. Reflejos y concentración sin premio final.

Mourinho: No acudir al Camp Nou tras ser expulsado en la Ida, tiene varias interpretaciones posibles. La de no querer provocar más problemas a los ya causados en las últimas semanas para no incitar al público rival o, por el contrario, la de de aislarse y ser de nuevo el eje sobre el que se centraran las miradas previas al choque para liberar más a sus jugadores. El técnico portugués no estuvo en el terreno de batalla y desde la distancia, decidió dar mayor versatilidad y frescura a sus jugadores, aunque retocando su alineación tipo y, quizás, no acertando en ellos. Puede haber significado la gran derrota de la carrera del luso, que ya había apuntado a la imposibilidad de dar la campanada en suelo culé.

Frank de Bleeckere: Era su último gran partido europeo pues se retirará en unas semanas de la máxima competición pero el belga, para bien o para mal, iba a ser examinado al detalle tras lo ocurrido en los últimos clásicos. Conseguir aislarse del protagonismo debía ser su examen y sólo con ello hubiéramos disfrutado muchísimo más. Cierto es que el Barcelona fue superior y que detenerse en exceso en los errores arbitrales no es propio de quien pretende ser referente mundial de este deporte, pero tampoco se puede ignorar que sus fallos modificaron duramente la realidad. Anuló un gol clarísimo a Higuaín que hubiera trastocado el cruce pero no sólo ello, sino que perdonó claras tarjetas en ambos bandos y pocas veces se atrevió a decretar lo que realmente debía. ¡Vaya despedida¡

Síguenos también desde TwitterFacebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche