Histórico
13 mayo 2011Santi Retortillo

Final Copa Portugal: Gasolina con premio

Viernes, 22 de abril de 2011. Son las 14:30 horas y estamos en el Estadio Ciudad de Coimbra. Un viaje que nació con la ilusión de ver la final de la Bwin Cup se tambalea debido a la mala información sobre el horario de las taquillas. Ni en la tarde del jueves, ni en la previa del choque, nos fue posible a Alfonso A. Ibáñez, Andrés Marchante y un servidor, poder comprar las entradas para el BenficaPaços de Ferreira. Llegó ese instante en el que nos miramos entre los tres y decidimos optar por la coherencia. Con nuestro portugués, que no pasaba de las palabras básicas y una infinidad de términos futbolísticos, entramos en acción.

Mientras los operarios de la televisión que iba a retransmitir la final seguían metiendo cables y cámaras, nos abalanzamos sobre un guarda de seguridad y le consultamos por qué estaban cerradas las taquillas si un cartel hacía saber  que jueves, viernes y sábado permanecerían abiertas desde las 10:00 hasta las 21:00 horas. No tuvimos una respuesta clara, pero nos sorprendió con su réplica: “Podéis ir a cualquier gasolinera de Cepsa que ahí venden”. En ese momento fue cuando dudamos si nos había entendido, ese hombre estaba loco o qué narices tenían que ver las gasolineras con el fútbol.

Cogimos el coche y nos acercamos a la gasolinera más próxima. Al llegar, otra situación alucinante. Tras pedir en el mostrador tres entradas para la final, el responsable nos dijo que sólo podía vendérnoslas si echábamos carburante, y que cada 25 litros ofrecían una entrada por 12.5€. Lo peor de todo es que el máximo era de dos bilhetes por cada persona que repostase. No sólo es imposible recargar 75 litros de gasolina, sino que nuestro coche ya iba lleno. Esta vez cambiamos al operario del estadio por vecinos de Coimbra. Hicimos pleno. De dos que preguntamos, ambos aceptaron la moción de que les dábamos el dinero y ellos pedían entradas en la caja.

Lo que nos quedó muy claro es que en Coimbra tenían poco conocimiento de un torneo como la Bwin Cup que sólo tenía cuatro años de vida. Estamos hablando de la segunda competición copera y que, además, no da ningún puesto para la Europa League. Lo mejor fue que a las 16:15 estábamos comiendo en un centro comercial, con nuestras entradas en el bolsillo y pudiendo centrarnos en lo futbolístico. Quedaban poco más de 24 horas para la disputa de un enfrentamiento muy desequilibrado.

Sobre el campo se enfrentaban el Benfica de Jorge Jesus, que venía tras ver al Oporto campeón en su estadio y después de que los de Villas-Boas volviesen a asestarle un golpe mortal remontándoles las semifinales de la Taça de Portugal. No le quedaba otra al técnico y a unos jugadores que sabían de su resignación frente al dominador actual. Además, los encarnados eran los vigentes campeones y buscaban su tercer título consecutivo en su cuarto año de vida. Enfrente el Paços de Ferreira, un distrito de la ciudad de Oporto de algo menos de 60.000 habitantes. Procedían de la misma zona que los Hulk, Falcao, Guarín y compañía, pero con una plantilla muy humilde y con la ilusión de dar una alegría a su pequeña afición.

Además de para ver el fútbol de otro país in situ, estos viajes sirven para empaparte de aspectos que desde la lejanía son difíciles: leer la prensa en formato papel, ver cómo viven las aficiones, qué filias y fobias tienen y ser partícipe de un día importante para Portugal. El Benfica con todo sus lujos, un autobús último modelo y futbolistas con pedigrí, mientras que el Paços fue despedido de su ciudad por 15-20 aficionados (contados) y llegaron con humildad y ocupando menos de 1.000 localidades de las 30.000 con que contaba el Estadio de Coimbra. Finalmente no hubo épica y el Benfica se llevó el trofeo. Lo importante fue que nosotros pudimos verlo.

La estampa fue bonita: Alfonso y Andrés portando la bufanda del Benfica, yo sin embargo me decanté por la sorpresa y me hice con la del Paços. Al fin y al cabo el resultado me daba igual, lo que nos importaba era poder disfrutarlo. Durante unos días peligró la posibilidad, pero finalmente nos llegó nuestra inyección de carburante para adquirir las ansiadas entradas. Desde ese 22 de abril ya sabemos que también la gente cumple sus sueños en las gasolineras.

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