Histórico
27 mayo 2011Santi Retortillo

Barcelona: Gerard Piqué, el espía de Guardiola

Un móvil empieza a vibrar de forma incesante. Muy cerca de ahí está Roy Keane, un tipo que no se anda con ‘chiquitas’. El bravo centrocampista del Manchester United dirige su mirada a ambos lados, ya tiene el ceño fruncido. Da igual si ha tenido un buen o mal entrenamiento, el de Cork es implacable en ese sentido. Mientras, un joven pulula por el vestuario sin saber el peligro que le está rondando. El irlandés comienza su batida para encontrar ese dichoso aparato que le está molestando. Su búsqueda queda en nada porque el emisario de la llamada ceja en el intento de ponerse en contacto. El joven Gerard presenció la escena desde la barrera, pero no dudó en asegurar que había visto pasar la muerte muy cerca entre tanta toalla y camiseta sudada.

Si a los 17 años le llegan a contar este episodio, quizás Gerard Piqué no hubiese hecho las maletas rumbo a Manchester. Su salida hacia Inglaterra fue traumática para la cantera azulgrana, pero al defensa le supuso crecer como persona y tomar las bases de lo que es actualmente sobre el terreno de juego. El esfuerzo, la soledad en una tierra no conocida y tantos recuerdos de Barcelona tuvieron su premio el 26 de octubre de 2004, cuando Ferguson le hizo debutar con el primer equipo. El escenario fue un abarrotado Alexandra Stadium, y el rival el Crewe en la Carling Cup. Sustituyó a O’Shea a los 67 minutos y fue capaz de mantener el 0-3 que llevaban desde su ingreso en el césped.

Fue un momento muy importante para él, así como para Ricardo López, guardameta suplente de los Red Devils, Quinton Fortune y Cristiano Ronaldo. Ellos cuatro formaban una pandilla dentro del vestuario. Algo alejados del núcleo británico se apoyaron unos a otros para sobrevivir en su aventura inglesa. La primera titularidad liguera tuvo que esperar casi año y medio. Hasta entonces, Gerard combinaba los entrenamientos con el primer equipo y sus grandes actuaciones con el equipo reservas (que le valieron para firmar un segundo contrato en febrero de 2005). Pero el momento soñado se produjo el 29 de marzo de 2006. En Old Trafford, y ante la baja de Gary Neville, Ferguson colocó al barcelonés en el lateral derecho. Los mancunianos vencieron por 1-0 gracias a un tanto de Van Nistelrooy y Piqué completó los 90 minutos.

Quizás fue un espejismo, ya que ese verano puso rumbo a Zaragoza en calidad de cedido. Con Víctor Fernández combinó la posición de central, en la que jugaban Alvaro y Milito, y la de mediocentro. El resultado fue magnífico porque rindió a la perfección y alcanzó la sexta plaza. Ferguson confirmó que Piqué volvía a Manchester, pero su segundo capítulo sólo duró un año. Tuvo una actuación destacada en la Champions League, sobre todo en la fase de grupos, donde hizo dos goles, y acabó con dos títulos (Premier y Champions). En la final de Moscú observó los errores de Terry y Anelka desde la grada al no estar convocado. Piqué no estaba colmado en esa situación, y por ello su madre no dudó en reclamar ayuda a Joan Laporta cuando el presidente del Barça le preguntó con un claro: “Desesperado por volver”.

Se convirtió en el segundo fichaje de la era Guardiola, y desde ese momento todo volvió a su estado inicial. El joven catalán triunfaba en el equipo de su infancia, con los valores que había aprendido y al lado de muchos compañeros que conoció, o admiró, en su etapa de La Masía. Ya derrotó al Manchester en Roma como titular, y cuajando un partido de nota. Hasta ese momento contaba con un entorchado europeo, el que vivió desde la grada del Luzhniki. Lo cierto es que era su tercera final de Champions, ya que en 2006 estuvo en París invitado por Cesc Fábregas presenciando el choque entre Barça y Arsenal rodeado de hinchas gunners. Mañana volverá a vivirlo en el césped, y como titular. Además, será la primera vez que Piqué salte a Wembley.

Sigue manteniendo relación con jugadores del vestuario británico, como se demostró tras las semifinales de Champions cuando Wayne Rooney felicitó al central y Gerard no dudó en agradecérselo y citarse en el templo inglés. Con 24 años ya es una referencia culé, un símbolo del barcelonismo y un jugador que está marcando época a pesar de que tenga por delante muchos años todavía. El 1 de julio de 2004 se marchó a Manchester a iniciar una nueva vida. Ahora, casi siete años después puede lograr su tercera Champions, y la segunda con la camiseta que defendió desde pequeño y con la que es un cacique de la zaga.

Nadie duda de que Piqué le habrá contado a Guardiola algún entresijo de Ferguson y del vestuario del United. Si un día fue capaz de escapar de las garrras de Roy Keane, seguro que Gerard cuenta con algún secreto de Vidic, Ferdinand, Giggs y compañía que el Sir escocés no prevea. El niño se ha hecho grande y quiere volver a dejar impresionado al eterno técnico del ManU para recalcar que podría haber sido un central de recorrido en Old Trafford.

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