Histórico
28 febrero 2011Santi Retortillo

Stephen Carr: El ‘temporero’ que reinó Wembley

Tras cinco meses en busca de un último tren para disfrutar del ocaso de su carrera, Stephen Carr decidió dejarlo. El verano anterior, a Kevin Keegan no le tembló la mano para decidir que el irlandés no iba a seguir en el Newcastle. Con Habib Beye y Geremi en el lateral diestro, el veterano técnico optó por no retenerle ante la expiración de su contrato. El defensa pasaba a engrosar la lista de parados, pero no se rindió tratando de obtener de una nueva oportunidad. Estuvo relacionado con el Aston Villa, Everton, West Ham o Wigan en Inglaterra; Hertha o Genk para una aventura distinta; o el Bohemians en la oportunidad de debutar en el campeonato de su país. Ninguna convenció.

El momento más duro se produjo el primero de diciembre, cuando Carr, tras varios meses de negociaciones en papel mojado, colgó las botas. 304 encuentros de Premier League después, el de Dublín iba a iniciar su nueva vida al margen de los terrenos de juego. Lo cierto es que no le debió sentar muy bien, porque a finales de febrero de 2009 iba a volver a sentir la experiencia de entrar en un vestuario, pertrecharse las botas o tener ese cosquilleo cada sábado en un nuevo envite. Alex McLeish, su nuevo jefe; St Andrew’s, su casa; y el Birmingham un nuevo sueño. Firmó por un mes, por lo que se convertía en un temporero que iba a tener que ganarse un puesto a los 32 años. Lo logró. Prolongaron su contrato hasta final de curso.

Colaboró en 13 encuentros que sirvieron para que los blues asciendieran a la Premier League, pero fue fundamental. Los de McLeish llegaron a la última jornada de esa Championship 2008/2009 con 80 puntos en segunda posición, con uno de ventaja sobre el Sheffield United y tres con el Reading. Precisamente, el Birmingham visitaba el Madejski Stadium, y con una derrota debían jugar el playoff, incluso con la igualada si el Sheffield vencía. Pero con Carr sobre el campo, se llevaron los tres puntos y el ascenso a la Premier League.

Stephen Carr, que había llegado como un parche para suplir la cesión de Stephen Kelly al Stoke City, pasó a ser un hombre clave en el esquema de McLeish y celebró como si no hubiese mañana un ascenso que suponía mucho para él. De estar retirado y sin que nadie confiase en él durante cinco meses, ahora se volvía a sentir importante. Miembro del Team of the Year en 2001 y 2003 (cuando militaba en el Tottenham Hotspur), el lateral irlandés iba a volver a asociarse con la palabra Premier League. Y menudo placer fue su nueva incursión en la máxima categoría. Novenos y a 20 puntos del descenso, el Birmingham City disfrutó con McFadden, Ridgewell, Jerome, Gardner o…Stephen Carr. Estuvo presente en 35 de las 38 jornadas de esa Premier, y se ganó un nuevo contrato que expira este próximo mes de junio.

Con 34 primaveras, Carr parece que estaba viviendo un año duro, tanto porque las fuerzas físicas menguan cada semana y por la situación complicada del Birmingham, pero la Carling Cup estaba siendo su vía de escape. La misma que logró en 1999 cuando defendía a los Spurs, pero 12 años después la estaba afrontando con la misma sonrisa. Rochdale, MK Dons, Brentford (en penaltis y tras igualar en el minuto 90), Aston Villa y West Ham (con prórroga) fueron las víctimas del Birmingham City. El destino, Wembley para una final a la que llegaban como tapados frente al hambriento Arsenal.

Le tocó bailar con Arshavin, pero también sufrió las caídas a banda de Nasri, Wilshere o las subidas de Clichy. No se amilanó. Esa calva se ha enfrentado a los mejores atacantes que han pasado por la Premier League desde 1996 (año en el que se asentó en el Tottenham con 26 encuentros). Ahora no tiene tanta velocidad, ni los mismos reflejos, pero tiró de experiencia, gran colocación y un brazalete de capitán que lo porta por el mando y la tranquilidad que genera entre sus compañeros.

Mientras el resto se volvía loco en el minuto 89 con el 1-2 de Obafemi Martins, al irlandés no le saltó el chip porque supo que todavía quedaba superar un tiempo de añadido. Aguantaron y lograron la machada de dejar a los gunners sin la Carling Cup. Entre tanto júbilo, Stephen Carr seguro que tuvo un instante de tranquilidad para recordar esos cinco meses entrenando sólo y sin club, el momento de su retirada y la llamada del Birmingham City para volver a sentirse futbolista. Ayer, el ‘temporero’ alzó la Carling Cup ante la mirada de orgullosa de toda Inglaterra.

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