Histórico
15 febrero 2011Jose David López

Schalke: Fábrica de excedentes desechables

Gelsenkirchen ha sido, con mucha diferencia, la ciudad que mayor crecimiento global ha llevado a cabo en las últimas décadas en territorio alemán. Hasta el siglo XVIII, la región no alcanzaba los 7.000 habitantes y era básicamente agrícola, pero con el hallazgo de las minas de carbón y su posterior explotación mediante ferrocarril y vías de desplazamiento alternativas, la ciudad se convirtió en un epicentro minero-industrial minera por excelencia. A finales de siglo, la población ascendía a 42.000 habitantes y en aquella época de crecimiento exagerado, las fábricas se multiplicaron rápidamente, pasando a ser conocida como “la ciudad de los mil fuegos”.

Sin embargo, la enorme crisis del sector en los años 50, generada a raíz de la importación de carbón a mejor precio, provocó el hundimiento de Gelsenkirchen. Los despidos se aglutinaron, las industrias presentaban pérdidas desproporcionadas y los empleados vieron como su futuro les obligaba a cambiar de ruta, buscando alternativas laborales por toda Alemania. Ellos, se habían convertido en excedentes, remanentes de una situación caótica que les forzaba a empezar de cero. La misma premisa que ahora lleva a cabo el Schalke, el equipo estandarte de un entorno industrial que conoce mejor que nadie cuando en una plantilla y en tiempos de crisis, hay exceso de material desechable.

Y es que al igual que Gelsenkirchen se ha transformado, cambiando su estructura y siendo referente para el desarrollo de la tecnología, comunicación, informática y energía, el Schalke ha querido adaptarse a los nuevos tiempos. No levantan un título liguero desde los años 50 (antes había sido dominadores con el Schalker Kreisel) y pese a haber sido uno de los clubes germanos con mayor regularidad en los últimos tiempos, los intentos por combatir el dominio de Bayern y ser fijo en la Champions, estaban decepcionando. Con buena salud financiera y con una Bundesliga cada día más atractiva para cualquier profesional, su punto de partida fue limpiar el vestuario, buscar talento joven y dar poderes máximos al ya ídolo, un técnico reputado en Alemania como Felix Magaht. Antes de su llegada, el club ya había iniciado en su cantera y en sus secretaría técnica, una serie de renovaciones preparadas para la nueva época y a pesar del segundo puesto conseguido el pasado año, se accedió a renovar la plantilla con una renovación demasiado peligrosa.

Se abrió la puerta con traspasos o finalización de contratos a jugadores que habían marcado un estilo propio (no muy vistoso pero sí eficaz en un nivel medio) como Marcelo Bordon, Rafinha, Westermann o Kuranyi, para confiar en nuevas piezas que tendría que saber encajar poco a poco Felix Magath. Sin embargo, el acierto brilló por su ausencia y a expensas de que Jurado o Huntelaar den el salto evidente que muestran sus salarios y su pasado, sólo el fichaje de Anann en este mercado invernal, despierta atractivo. El resto (Karimi, Charisteas y Avelar), no responde al perfil de un club que intenta mejorar su estilo, su imagen y sus sensaciones a nivel continental, sino a un esquema desorganizado que refleja su absoluto despropósito.

Lo peor es que todos ellos se entremezclan en un grupo con un rango de talento inferior a cualquier club que haya asomado su cabeza a estos octavos de final de Champions. Su aportación será mínima, paupérrima desde el punto de vista progresivo y estupendo para volver a reflejar el descalabro organizativo de su dirección deportiva. Un cúmulo de errores con jugadores que nada han sumado a la causa y que asumen que su rol es secundario. Jóvenes con pretensiones como Sergio Escudero, Hao Junmin, Levan Kenia, Gavranovic o discretos con aires de grandeza como Sarpei, Baumjohann, Deac o Plestan (todos ellos castigados en  algún momento de la campaña por Magath debido a su falta de compromiso), han abarrotado el vestuario del Schalke de excedentes da fabricación y retales desechables. Jugadores que, como otrora empleados de fábrica, deben empezar de cero y buscar un acomodo idóneo a su valoración, mucho menor de la que Gelsenkirchen esperaba recibir.

Síguenos también desde Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche