Histórico
14 febrero 2011Jesús Camacho

Ronaldo, “El fenómeno” (1997)

Ronaldo nos deja, anunciará este lunes su retirada definitiva y desde El Enganche queremos homenajearle como se merece uno de los más grandes de todos los tiempos.

Los contratiempos y los obstáculos que encontramos a nuestro paso en nuestro recorrido vital nos obligan a esforzarnos y a demostrar que podemos superarlos. Es más diría que las dificultades y los problemas -salvando las distancias- son como las cornadas, que dejan cicatrices que no solo modelan el cuerpo del torero sino también su mente y su estilo de torear. Todos sienten ese racional miedo a la muerte pero solo las grandes figuras son capaces mantenerse firmes sin dar un solo paso atrás, bajando además la mano al compás que guarda el espacio existente entre el embroque y la cadera.

Y me abro camino en el recuerdo a través de este texto histórico de esta manera por la sencilla razón de que al toparme con el personaje en cuestión tuve la sensación de que tocaba recordar a dos futbolistas en uno, a dos Balones de oro y un hombre que vivió un antes y un después que torneó su figura y su leyenda. Su nombre Ronaldo Luiz Nazario de Lima un excelso delantero que mantuvo una intensa lucha contra su propia constitución genética. Futbolista de leyenda que tuvo en el tendón rotuliano su punto vulnerable, el lugar por el que desangró su poder. Su talón de Aquiles.

Quisiera además no olvidar pero sí dejar a un lado algunos puntos oscuros en su carrera, como las amargas y previas horas vividas antes de la final de la Copa del Mundo de Francia de 1998 y las últimas informaciones -no demostradas- que apuntaban a un uso de sustancias anabolizantes por parte del genial futbolista brasileño, para centrarme en el recuerdo que nos ha dejado un futbolista para mí extraordinario.

El fenómeno.

Su infancia un tanto complicada, como la de muchos chicos que abren los ojos en barrios deprimidos en los que las familias salvan a duras penas el día a día. Ejemplos gráficos de lo que os hablaba al comienzo, de chicos que comienzan a atisbar una luz agarrándose en este caso al fútbol sala, deporte en el que Ronaldo comenzó a despuntar.

La válvula de escape que acabó llevando a Saö Cristovao primero y a Cruzeiro después  a un talento que Jairzinho descubrió nada más verle, pero que curiosamente fue rechazado por Flamengo. La constelación de la Cruz del Sur que se avista desde Belo Horizonte, en la que surgió una estrella, que desde los 16 años marcó una vertiginosa trayectoria ascendente. La incipiente estrella que con la zamarra azul de Cruzeiro comenzó a derribar defensas y porteros.

Un primer paso que le trazó un puente de plata al fútbol europeo, pues en 1994  firmó por el PSV Eindhoven, conjunto en el que en dos temporadas se convirtió en uno de los jugadores más codiciados del momento. El dulce periplo holandés que se salda con una cifra aplastante de 42 goles en 46 partidos disputados y un primer serio aviso, una de aquellas cornadas que moldearon su físico y marcaron su carrera. La fecha diciembre de 1995, Ronaldo es un futbolista de tremenda explosión, que por su forma de jugar exige mucho a sus articulaciones. Fruto de ello siente por primera vez un latigazo en el tendón rotuliano de su rodilla, una primera operación que le deja dos meses en el dique seco.

Estamos ante un futbolista único por el que Inter y Barcelona pujan con fuerza y que acaba recalando en el club azulgrana, club con el que mantendrá una relación tan intensa como corta. A Barcelona llega un joven que ya ha deslumbrado en los JJOO con la canarinha y que desde el inicio deja destellos de su grandeza en su camino al gol. La Liga española contempla a un futbolista imparable en carrera, que frena, amaga y hace bicicletas cuando hay que hacerlas, un delantero letal que vence porteros con una facilidad pasmosa, solo al alcance de los grandes.

Goles para el recuerdo que dan la vuelta al mundo, uno al Valencia en el Camp Nou y otro que le acerca a la leyenda -llegó a ser comparado a Pelé- en Compostela, partiendo desde el centro del campo y dejando al recordado Sir Bobby Robson con las manos en la cabeza. Como dije una relación tan corta como intensa, pues en una temporada Ronaldo tiene tiempo de marcar un registro goleador estratosférico de 47 goles en 49 partidos, conseguir la Supercopa española, la Copa del Rey y la Recopa y acabar rompiendo relaciones con la directiva azulgrana con Núñez a la cabeza.

Ronaldo es entonces “El fenómeno”, un delantero increíble que en 1997 tras salir campeón de la Copa América, cambia de rumbo y afronta el gran reto de seguir siendo el nº1 en el Calcio, donde los tifossis del Inter le esperan con ilusión. El fútbol mundial se rinde ante su grandeza y es coronado FIFA World Player, Bota de oro y Balón de oro en 1997. Con apenas 21 años recibe los máximos galardones individuales pero el destino está a punto de ponerle a prueba. En el equipo milanista Ronaldo mantiene sus registros, logra una Copa UEFA en un año 1998 en el que se proclama subcampeón del mundo en Francia, siendo elegido mejor jugador del torneo.

Ronaldo, el hombre.

“El fenómeno” va camino de la leyenda y en la temporada 98/99 tiene la intención de hacer campeón al Inter, pero su tendón rotuliano vuelve a dar muestras de su fragilidad dejándole k.o por un periodo de cinco meses.

Segunda operación de la que se recupera, pero que marca una cuenta atrás hasta la fatídica fecha de abril de 2000. Entonces una imagen de la rótula de Ronaldo ascendiendo hasta alcanzar el muslo nos impacta, solo han transcurrido seis minutos del partido de Copa de Italia que da la bienvenida a Ronaldo en partido oficial. Ronaldo cae al suelo con un tremendo gesto de dolor, la rotura completa del rotuliano desangra nuevamente todo su talento y su poder. Su carrera queda en el aire durante algo más de un año, pues el rotuliano es el músculo rey del fútbol, responsable final de la acción de extensión de la pierna, de la patada y el golpeo.

La cirugía, la fisioterapia y la capacidad de sacrificio del futbolista resultan básicas para obrar el milagro. Ronaldo cual ‘Ave Fenix’ resurge de sus cenizas y vuelve a los terrenos de juego con un físico diseñado para reducir riesgos en su recompuesto rotuliano. Las canchas de Italia son testigo de su regreso en 2002 y sus lágrimas al perder el Scudetto en el último suspiro, su relación con Cuper está rota y el Mundial de Corea y Japón le brinda la oportunidad de regresar al nº1.

Su pierna aguanta y Ronaldo demuestra su grandeza, se proclama campeón del mundo por segunda vez -la primera lo hizo desde el banquillo en USA 94-. Es máximo goleador del torneo y France Football le premia por segunda vez con el Balón de oro de 2002. Un Ronaldo con idéntico talento pero con un importante y elevado tono muscular irrumpe de nuevo, llamando la atención de Valdano y Florentino, que le abren las puertas del Real Madrid.

Con la camiseta madridista sus registros goleadores recobran el nivel de antaño y vuelve a ser feliz jugando al fútbol junto a una leyenda llamada Zidane. Ronaldo juega tres temporadas a gran nivel en las que consigue una Liga, una Intercontinental y una Supercopa de España, pero ese nivel de máxima exigencia le pasa factura y comienza a aflojar la máquina en las dos siguientes temporadas. Por medio además vive su cuarto mundial en Alemania, donde pese a no mostrar su mejor nivel, supera al mítico Gerd Müller como máximo anotador en copas del mundo y a Pelé como jugador que ha hecho más goles en copas del mundo para la selección de Brasil.

Un año 2006 que marca el declive de su carrera y en el que emprende sus últimas arrancadas hacia el gol, pasando de forma gris por el Milan y dejando sus últimos destellos de genio con la camiseta de Corinthians, en la ciudad de Sao Paulo, desde la que de cuando en cuando nos llegaba el inconmensurable talento de uno de los futbolistas que más nos ha impresionado. Nos deja, se va, pero nunca nos olvidaremos de él.

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