Histórico
22 febrero 2011Jose David López

Lyon: Puliendo el honor perdido

Siete títulos de Ligue 1 consecutivos lo catapultaron a la historia para los anales y esa magnífica racha, se mantendrá eterna en los libros del fútbol galo. Hablarán de un club poderoso en su carácter ganador, intrépido en cuando a su crecimiento como club en una Europa que desconocía y, sobre todo, de velocidad, ambición y ritmo de juego sobre el césped. Todo ello llegó al Olympique de Lyon de la mano de Jean Michel Aulas en la directiva pero, sobre todo, del buen hacer en el banquillo del ahora por muchos odiado, Paul Le Guen. Un técnico caracterial, con las ideas muy claras de cómo explotar un fútbol que dominaba y que supo encontrar jugo en una serie de jugadores que pasaron a la historia. Títulos, sensaciones y reflexiones que jamás se repitieron porque noches como la de aquél 7-2 al Bremen en Gerland, sólo dejaron el recuerdo. El recuerdo de los Essien, Diarra, Anderson, Malouda, Govou, Wiltord o, desde luego, Juninho Pernambucano.

El equipo fue perdiendo jugadores, atrapados por las garras económicas de clubes mucho más poderosos y debilitándose pasito a pasito. Seguía levantando títulos pero sin la brillantez de antaño y viendo cómo los perseguidores, aquellos que querían destronar su incansable dominio, iban reduciendo distancias. La etapa del veterano Gerard Houllier sirvió para sacar algún canterano más en tiempos donde las amenazas eran mayores y fue quizás con Alain Perrin donde se levantó un poco el prestigio, continuando los buenos resultados y logrando por vez primera en su historia, el ‘doblete’ con Ligue 1 y Copa. Pero allí acabaron las buenas noticias.

Aulas, un empresario cada vez más poderoso, creyó entender que el Lyon estaba preparado para el asalto europeo y la Champions se convirtió en su obsesión. Colocar el nombre del Lyon entre los ganadores y dejar así a un lado el único título francés del Marsella, le haría entrar en la historia del fútbol moderno en el país galo pero su osadía superó la realidad. No administró bien sus ventas, dejé escapar a los últimos integrantes del gran Lyon de años anteriores y el rendimiento cayó en picado cuando cesó a Perrin y colocó en su lugar a Claude Puel. Hoy, tres años más tarde, el técnico amigo del presidente no ha logrado levantar ni un solo título y su crédito está más que agotado. Un proyecto caduco que sólo ha subsistido por sus mejoras europeas (le dio caché eliminar el pasado curso al Madrid) y que si no logra repetir machada ante los blancos, perderá su total sentido.

Pese a que Claude Puel ha creado un Lyon a su gusto, realmente aún no ha logrado dar sentido y carácter personal a su plantilla. Podría decirse que hasta hace unas semanas, aún no había encontrado un sistema de juego, un planteamiento táctico ajustado a la categoría y cualidades de sus jugadores y, desde luego, ahora lo está trabajando con urgencias. Parece decidirse por un 4-4-3 donde Gomis se ha convertido en su jugador más determinante para definir en ataque. Un punta que, pese a todo, no ha gozado de su respeto hasta hace meses y que estuvo casi apartado en verano. A su lado, como extremos con velocidad y gol, el brasileño Bastos y el argentino Lisandro, como el ex del Oporto no estará por lesión en esta eliminatoria, su sustituto debe salir de su compatriota ‘Chelo’ Delgado (más responsabilidades defensivas) o de Briand (más ofensivo y que llega de anotar con una gran chilena).

Gourcuff debería ser el hombre creativo, el liberado, el que marque diferencias por talento pero, desgraciadamente para sus intereses, aún no toca ese status. Es clave a balón parado, donde su guante le permite saldar con gran nota cada pelota limpia pero no encuentra su rol, dejando para ello al joven y ambicioso Pjanic en el banquillo. Tras la salida de Makoun, ha tomado una segunda juventud el sueco Kallstrom, que ahora sí es necesario, colocándose como fuel escudero del comodín, del referente para todo, del salvavidas Toulalan. El mediocentro estrella capaz de superar cualquier bache que tenga el equipo y el jugador intocable de verdad para Puel.

Atrás, los problemas se acumulan. El zurdo Cissokho no ha vuelto a encontrar la rapidez y el ritmo del Oporto, siendo un problema serio por sus arrancadas ofensivas cuando no tapa bien sus espaldas. Revelliere en el otro carril aprovecha más su experiencia pero los verdaderos problemas los está encontrando ese Lyon en zona central porque una larga lesión de Cris, el jefe de esa línea, debilitó en exceso. El croata Lovren, llegado el invierno pasado a golpe de talonario, encuentra cada vez más apoyos y mejora pero a su lado ha estado un singular Diakathé, incapaz de alcanzar la tranquilidad y serenidad para un club que pretende ser campeón nacional. Enormes por alto, muy débiles por abajo. Lloris es el dueño total y absoluto bajo palos. Un Lyon más competente, menos canterano (sólo Pied tiene ciertos minutos esta campaña de sus jóvenes promesas) y más necesitado que nunca.

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