Histórico
9 febrero 2011Jose David López

Colombia, la nueva generación ‘cafetera’

El café y la planta que lo produce, el cafeto, son originarios de África, aunque sus posteriores ramificaciones lo han exportado a todo el planeta. El único, el inconfundible café 100% arábico está a 2.000 metros de altura, aprovechando la perfecta distribución de lluvias y un rango favorable de temperaturas. Un epicentro ideal para el café, referente del exportador número uno del planeta: Colombia. Un país que desde hace dos décadas, se asomó con atrevimiento y pasión al mundo del fútbol, clonando esa exportación cafetera rumbo a Europa, aunque con jóvenes promesas. En pequeñas dosis, no demasiado ruidosos, pero de calidad y 100% comprometidos con sus colores.

Es cierto que desde aquella generación que les situó en el panorama en Italia 90 y que, posteriormente y en versión maximizada, logró clasificarse por la puerta grande para USA 94 (aunque todo acabó en pesadilla). Colombia no goza del respeto global desde entonces, pues desapareció del mapa mundialista y trabajó en silencio sin muchos frutos. Sí atravesó algún éxito menor de manera puntual como Copa América en 2001, pero la realidad es que Colombia ha estado moliendo sus últimos granos de calidad y talento a la sombra de gigantes a los que quiere volver a retar. Y ahora, presenta una nueva generación ‘cafetera’, la hornada de mayor capacidad desde aquellos maravillosos 90.

Hoy, la legión extranjera de los colombianos es casi absoluta y en la última convocatoria ante España queda reflejada de manera congruente. Sólo tres de los dieciocho convocados por Bolillo Gómez disputan la Liga Postobon, siendo el resto habitual del fútbol europeo e incluso quedando en la recámara jugadores de perfil alto como Córdoba (Inter), Montaño (Rennes) o la gran perla de futuro, James Rodríguez (Oporto). Una demostración de que el café colombiano ha ganado adeptos en las mejores competiciones y busca mayor impacto internacional. La receta básica sigue hablando de jugadores con mucha potencia, de físico imponente y de muchísima batalla, pero poco a poco, esas cualidades van siendo perfeccionadas y re-adaptadas al ritmo que exige una mayor competitividad.

El duelo contra España significa una oportunidad de oro para exhibirse ante las dos caras del público que les sigue. Por un lado, generar repercusión en aquellos que aún no les sitúan en mapa y, por otro, confirmar las buenas expectativas que muchos de sus jugadores están demostrando semanalmente en clubes importantes. Su próximo reto, sobre todo después de haber fallado en las últimas fases mundialistas, es lograr una participación atractiva Copa América 2011, algo para lo que sí parecen estar preparados. La mentalidad de un grupo relativamente novel como proyecto en partidos de nivel alto, es el temor del combinado cafetero, que quiere medir la realidad actual.

Existe capacidad para ser dominador de la pelota pero mucho más para saber desenvolverse con peligro en zonas ofensivas, para desequilibrar velozmente por las bandas y para definir con ciertas alternativas ofensivas. También hay mejoras significativas en defensa, mal endémico de otras épocas y hoy, al menos por experiencia y cartel, quizás la línea que ofrece mayor seguridad. David Ospina es el guardameta sensación de la Ligue 1, donde ha ido progresando poco a poco y sin presiones en el Niza, dando un salto de calidad que puede considerarle desde ya como uno de los más prometedores del momento (tiene 22 años). Cubriendo su portería, el Bolillo confía en una zaga completamente ‘italiana’ con Yepes (Milan) y Zapata (Udinese) como centrales, y dos carrileros profundos y potentes como Zúñiga (Nápoles) y Armero (Udinese). Todos ellos ya habituados a un nivel de exigencia mayor en sus experiencias semanales y que, al menos de momento, superan a Perea (At.Madrid) o Cuadrado (Udinese), comodines por decreto.

En la medular existen diferentes caracteres. El temperamento técnico de Freddy Guarín (Oporto), un volante externo como Anchyco (Pachuca) y, sobre todo, el talento y potencia que emana Giovanni Moreno (Racing Avellaneda), del que ya hemos hablado ampliamente como el jugador desequilibrante por cuestiones técnicas de esta generación. Se anhela un destructor de mayor solvencia y quizás más alternativas para ser capaz de mantener la posesión y controlar ciertos aspectos de partidos donde la batuta debe ser suya. Porque en ataque, las alternativas han crecido considerablemente en los últimos años. Falcao (Oporto), que no estará por lesión ante España, es ya un goleador considerado en Europa y claramente cualificado para liderar a la Tricolor, aunque la potencia de un Rodallega (Wigan) a que se le esperaba y llegó tras buenos registros al primer nivel y la velocidad de ejecución de Adrian Ramos (Hertha), aportan otras opciones de valor.

Un colectivo con mimbres criados con calma, a la sombra de generaciones anteriores que no acabaron de funcionar en las últimas grandes citas y que ahora, en la edad ideal, se unen para volver a colocar a Colombia como referente sudamericano. Hay posibilidades, pueden ser revelación estos años pero España es un test demasiado complicado para valorar su potencial, aún, obligado a dar un par de saltos más en un futuro muy cercano.

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