Histórico
31 enero 2011Jose David López

Tadanari Lee, el ídolo ‘zainichi’ de Japón

Un siglo atrás, en 1910, Japón se había convertido en una potencia militar después de vencer a los rusos en Manchurria. Su mirada, hambrienta de nuevas conquistas, tomó como objetivo Corea, un territorio aún pobre en desarrollo, que tenía una apetecible situación estratégica. En agosto, cinco años después de que lograran firmar un ‘falso protectorado’, los nipones tomaron el control de la administración interna y de la política exterior de Corea para posteriormente, anexionar el territorio coreano bajo un reino de terror que les llevó a ser la nación más poderosa de Asia. La sociedad coreana vivió un sinfín de pesadillas y como resultado del duro dominio del colonizador, a muchos se les obligó a vivir en Japón, siendo conocidos como ‘zainichis’ (perteneciente a Japón).

Esta etnia es residente en Japón desde entonces y representan el grupo más grande dentro de su sector. Los Zainichis siguieron viviendo discriminados tras la guerra pues, pese a la dureza de la situación, fueron eliminados del mapa como país y cultura. La gran mayoría de ellos (en torno a un 90%), ha escondido sus orígenes y cambiado sus nombres a uno japonés para vivir en la sociedad nipona sin problemas. Uno de ellos fue Lee Chung-Sung, zainichi de tercera generación que, obligado por imposición familiar y respeto a su nueva bandera, readaptó su nombre al de Tadanari Lee (probó incluso con Tadanari Oyama). Convertido desde el sábado, tras su memorable gol en la final de la Copa Asia 2011, en el nuevo ídolo japonés, Tadanari, simboliza mejor que nadie el pasado y presente de ambas potencias asiáticas.

Y es que la vida de Lee representa la realidad de un zainichi en época de globalización, de libertad de expresión y de renacer oriental. Su abuelo, fue uno de más de 5 millones de coreanos reclutados por Japón para trabajar en condiciones lamentables durante la Segunda Guerra Mundial. Tras esos días, permaneció en suelo nipón, donde organizó su familia en la extinta Tanashi, hoy ciudad de Nishitokyo. El padre de Lee, un sacrificado currante de día y futbolista por la noche, fue quien le generó el amor por la pelota y tras verlo jugar en el Yokohama Tristar (hoy en día Yokohama Marinos) como uno de los primeros profesionales japoneses tras la renovación futbolística post Okudera, su hijo Tadanari iba a seguir sus pasos.

Con sólo 13 años, el padre de familia vio en su hijo cualidades como para que el modesto Komice le aceptara en sus categorías inferiores. De allí, en un triple movimiento pasó al Yokogawa Musashino, Tokio FC (con el que ganó premios juveniles de máximo prestigio en Japón) y Kashiwa Reysol, donde se hizo un hueco. Justo antes de incorporarse a los Sun Kings, su origen zainichi volvió a crearle problemas morales con causas, en este caso, deportivas. Sus grandes actuaciones como juvenil, siendo uno de los goleadores de su generación, llamaron la atención de los ojeadores coreanos, que conocieron sus antepasados y exploraron las posibilidades de hacerlo internacional. Tadanari accedió a realizar varios entrenamientos con la Sub 19 y Sub 20 coreana e incluso se vistió de corto en dos ocasiones pero nunca en partidos oficiales, algo que no incumplía normas FIFA en caso de cambio de postura.

Ya en Kashiwa, pasó a ser un delantero de segunda línea, llegador y con buena calidad técnica. En 2007, el país que lo había acogido y que le ofrecía una carrera profesional, se ganó todos sus respetos, accediendo a cambiar oficialmente su nacionalidad, paso previo para ser convocado con Japón meses más tarde. Defendió a los nipones en los Juegos Olímpicos de 2008, fue internacional Sub 23 y, ya como jugador de su actual club, el Sanfrecce Hiroshima, un gran final de campaña le facilitó ser convocado por la absoluta para la Copa Asia. Debutó oficialmente ante Jordania en el primer partido del torneo qatarí y no volvió a jugar hasta la prórroga de la gran final.

Zaccheroni buscaba relevo ofensiva para ganar en sacrificio, en presión y en las contras pero se encontró con una finalización de ensueño. Una volea formidable marcando todos los pasos de una ejecución milagrosa con una celebración samurái muy digna para su lista, ya que es especialista en esta sección. Un golpeo delicioso que colocó a Japón en lo más alto del fútbol asiático. Un siglo después, Japón vuelve a ser potencia, a ser líder y a ejercer de dictador del continente pero esta vez, los ‘zainichis’ no son víctimas, sino héroes.

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