Histórico
9 enero 2011Jesús Camacho

Balones de Oro: Luis Suárez, el gallego de oro (1960)

luis-suarez

Aprovechamos la entrega este lunes de el Balón de Oro para rescatar al, hasta ahora, único jugador español en lograrlo, Luis Suárez.

En el cuerpo humano que es un equipo los llamados “interiores” han sido en el fútbol sus arterias. La canalización fundamental de la sangre de los equipos iba por estas vías internas. Esta escala de interiores, constituían la construcción del avance, la progresión, como motores de enlace, piezas de relación para la unidad de grupo. Su trabajo por ello, ha sido siempre intensivo. Pero estos interiores no han estado siempre delante, los sistemas de juego retrasaron sus posiciones iniciales al medio campo, para avanzar desde esa zona por largos recorridos, unos con la pelota en los pies y otros de pase largo y entre los primeros encontramos a un futbolista irrepetible, un interior constructor que marcó época llamado Luis Suárez Miramontes. Un gallego de estilo elegante, que hacía fácil lo difícil y que en su día osó discutir el reinado azulgrana de un genio llamado Kubala.

Y es que este chaval también conocido como Luisito que se inició en el Fabril y comenzó a llamar la atención en el Deportivo de la Coruña llegó al Barça para crear dos corrientes de opinión. Una primera en la que se encontraban los “kubalistas” y otra segunda en la que se encontraban los “suaristas”. Una circunstancia que pese a su enorme talento marcó su paso por el club azulgrana, conjunto al que llegó con 18 años y en un momento en el que Kubala se encontraba lesionado de ligamentos.  Por entonces (1953) Helenio Herrera, era el entrenador culé y no dudó en confiar en aquel joven que iba para arriba como un rayo, pero Laszi allí era el rey, todos eran de Kubala, como de Di Stéfano en el Madrid, pero si cuando se recuperó Herrera no le ponía, no era por su culpa.

Aquí comenzó esta historia amor/odio en la que el genial Suárez brilló junto a los Kocsis, Eulogio Martínez, Czibor, Evaristo… además de disputarle y discutirle el cetro dorado al jugador magyar. Una historia en azulgrana que se saldó con 126 partidos y 62 tantos, dos Ligas, dos Copas y dos Copas de Ferias. Una historia de pitos y aplausos en la que dejó una impronta de jugador grandioso y que tuvo su último gran desencuentro un 25 de agosto de 1965, cuando en un amistoso Barça-Inter (cuatro años después de su marcha), Luis cometió el error de hacer un corte de manga y abandonar el terreno de juego ante la enésima pitada de una afición azulgrana que le disfrutó, pero que quizás no entendió su estilo arriesgado, tanto en el pase como en el remate. Un centrocampista al que le gustaba llegar y rematar pero que en la raíz del problema y teniendo una buena relación personal con Laszi, osó discutirle el reinado a una leyenda.

Así y tras aquella final de Berna (la de la maldición de los palos cuadrados) en la que con una delantera de lujo con Suárez como director de operaciones y con Kubala por la derecha, Czibor en la izquierda, Evaristo en el enlace y Kocsis en punta, el Barça perdió la Copa de Europa, tuvo que dar el paso de marcharse al Inter (por la entonces astronómica cifra de 25 millones de pesetas) junto a Helenio Herrera y exportar al Calcio su fútbol de cambio de ritmo, de construcción, de llegada. Y es que aunque en el Inter tuvo que sacrificarse un poco más, siguió brillando en un equipo en el que el “Mago” Herrera abrió las ilusiones de los ‘tifosis’ del Inter con su fútbol de ‘estudio’.

Un equipo neroazurro liderado por Luis Suárez y por el incombustible Sandro Mazzola, un bloque compacto, que completaban los Facchetti, Corso, Burgnich, Peiró o Picchi, y que llevaron hasta los extremos la ‘pizarra’ en el aspecto defensivo, con un cerrojo en toda regla que secaba los ataques rivales con un líbero como cabeza de turco. Un método que surtió efecto a lo grande porque 2 Copas de Europa y 2 Intercontinentales no se ganan solas, menos aún si hay que dejar por el camino al Real Madrid de las 5 Copas de Europa.

Nueve temporadas en la que un español se encumbró como genio en Europa y en el Calcio, donde es toda una institución, nueve temporadas de interista que abrieron paso a su última experiencia como jugador en activo en las filas de la Sampdoria, donde jugó hasta 1973.

En conclusión ese fue el Luis Suárez futbolista, al que en una ocasión le escuché defender la teoría de que las estrellas de antes podrían jugar en el fútbol actual partiendo de la base de que si lo hicieran se entrenarían al mismo nivel y por tanto con esa gran base técnica, tendrían la misma velocidad, la misma resistencia… Una teoría interesante con la que además defiende otra en la que argumenta que una de las mejores décadas del fútbol español para él fue la de finales de los cincuenta y principios de los sesenta. Y no le falta razón puesto que en esa década ganamos aquella Eurocopa del 64 en la que el futbolista gallego fue el icono de aquella magnífica generación. La de los Iríbar; Rivilla, Olivella, Calleja; Zoco, Fusté; Amancio, Pereda, Marcelino, Suárez y Lapetra.

Un coruñés que puede presumir de ser el mejor jugador español de todos los tiempos, el más elegante, el más bonito de ver, un organizador que atacaba mucho, al que le gustaba llegar y rematar. Dotado de un gran cambio de ritmo, buen regateador, con una visión del juego amplia y un buen pase largo… un futbolista de los que ya no se dan y si es así cada muchos años.

Luisito, el “gallego de oro”, un jugador que exportó su talento al Calcio de la mano de Helenio Herrera y que logró en 1960 el primer y único Balón de oro que ha conseguido un español.

Todos los Balones de Oro en su sección:

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche