Histórico
26 enero 2011Jose David López

Adebayor y el silencio a Mourinho

Poseer el mayor número de jugadores desequilibrantes, una profundidad de plantilla acorde con las metas de la temporada y simplificar el ego de 25 pensamientos diferentes luchando por un mismo reto, forma parte del ADN de los auténticos gigantes del fútbol planetario. El Real Madrid posee buena parte de ellos y, además, un personaje inigualable en el banquillo más caliente del fútbol europeo en los últimos años. José Mourinho tenía claro desde que llegó al Bernabéu, que la plantilla necesitaba algún ajuste. Cerró su catálogo de refuerzos en defensa y en la medular, con peticiones personales que, sin embargo, nunca pudo llevar a cabo en la delantera.

El técnico portugués entendió en una primera lectura veraniega que el aspecto ofensivo, la faceta donde se definen partidos, donde se liquidan sensaciones de crisis y en las dimensiones donde la pegada cambia el curso de la historia, había un enorme déficit. Una merma que no nace este verano, sino meses o años atrás. El mismo Van Nistelrooy al que se intentó contratar ahora, se le abrió la puerta hace poco, como pasaría con Huntelaar o el mismísimo Raúl, por lo que la falta de más delanteros de caché en la plantilla es, ante todo, un laborioso trabajo fraguado en la desastrosa irregularidad de proyectos sin final lógico. Pero Mourinho encontró un filón.

Cierto es que la lesión de Higuaín y los lamentables episodios que alargaron su operación, sirvieron para que el luso ganara adeptos en su particular pelea con la directiva, pero no menos real es que el propio Mourinho lo utilizó para proceder contra cualquier desperfecto. Primero exigiendo soluciones ofensivas, después sentando a Benzema, su único delantero, ignorando durante este camino a los puntas de la cantera (sobre todo Morata) y mandando recaditos a Valdano y Florentino que, cansados de los continuos giros caracteriales de su entrenador, han acabado por concretar un refuerzo de su gusto, Enmanuel Adebayor. Porque siendo sinceros, sólo la habilidad, presión, empatía y hasta grosería para algunos que se sienten descalificados por un personaje único aunque peculiar como Mourinho, han provocado que la directiva madridista reactivara la búsqueda de un ariete.

Los fichajes invernales del Real Madrid en los últimos años no han funcionado (sólo Lass, Marcelo e Higuaín de los diez últimos son hoy en día interesantes para el bloque) y Adebayor viene rebotado. No sólo porque la primera opción fue Van Nistelrooy y tampoco por el mero hecho de que Fernando Llorente o el Kun Agüero llegarán este verano a las filas blancas, sino porque el togolés está descarrilado. Aportará alternativas ofensivas, centímetros para buscar otro plan distinto al actual e incluso más poderío y referencia al ataque de Mourinho pero no hay que esconder que ha perdido su caché tras salir del Arsenal y ha acumulado despropósitos vestido de citizen.

Tiene cualidades, muchas, porque por eso llegó a ser uno de los mejores artilleros hace tres años, pero debe recuperarse moral y deportivamente. Además de serenar su ego, caracterial y complicado como pocos. Un lujo que necesitará probablemente más de seis meses de cesión, su límite para ganarse a una afición que siempre que mite al recién llegado pensará que fue deseo de Mourinho. Y quizás allí le lleguen los primeros gritos, esos que ahora él evita con silencios.

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