Histórico
2 diciembre 2010Jose David López

Rusia y Qatar: El fútbol busca otros horizontes

La ansiada organización mundialista volvió a pasar de largo para España, negada en este tipo de decisiones tras haber perdido ya en Juegos Olímpicos y Eurocopas. La Candidatura Ibérica representaba la mejor sede desde el punto de vista actual, pues hablamos de dos países donde el fútbol es parte de la vida diaria de sus habitantes y donde las instalaciones que rodean al deporte rey (estadios, alojamientos, transportes…) son de primerísimo nivel. Sin embargo, el tren no paró en la estación hispano-lusa porque la FIFA, que siempre sale golpeada de este tipo de eventos, no tiene en mente explotar el fútbol en paisajes idílicos para su práctica sino introducirlo allí donde hace falta un empujón de las organizaciones oficiales. Se buscan otros horizontes.

Y Rusia, ganadora de la elección y flamante organizador del Mundial 2018, cumple ese requisito al pie de la letra. Un país donde el fútbol, como parte de la sociedad, sufrió el caos y los desplantes político-bélicos que han generado, en definitiva, un nuevo país. Porque tras la revolución de 1917, el Comunismo y la Era Soviética, poco queda ya en Rusia de sus ‘días negros’. Hablamos de una república semi-presidencialista, teóricamente dominada sobre el fondo por el primer ministro, un Vladimir Putin clave en el desarrollo económico del país. Y es que hoy en día el ‘gigante ruso’ está muy por delante de la mayoría de los países ricos, existe un plan de inversión en infraestructuras por valor de 1 billón de euros y allí se encuentra el segundo mayor número de multimillonarios del mundo. Alicientes que, desde luego, no son ignorados por la FIFA, muy amigo de los euros fáciles.

Sin embargo, hay dos vías para entender la realidad de estas decisiones. La FIFA lleva años dejando ver que sus decisiones responden a una ideología de globalización del fútbol, de extender sus raíces y de provocar un mayor crecimiento mundial del deporte rey. Y eso está asegurado en Rusia y Qatar, países que tienen mucho por delante pero que cuentan con el potencial financiero para sacar adelante estos objetivos. Ambas candidaturas son ‘virtuales’ pues sus instalaciones aún no están más que dibujadas en un papel (en Rusia, 13 estadios aún tendrían que construirse) pero engloban los factores más atractivos para la FIFA, empeñada además en rotar la organización entre continentes.

Eso sí, hay diferencias notables entre estas dos elecciones económicas porque, más allá del poder financiero de ambas y de que son países aislados de la crisis que azota a medio mundo, uno es exportador perenne de fútbol y el otro aún aprende estos días el significado de esta pasión futbolística. En Rusia (o la extinta URSS) han crecido muchos de los mejores jugadores del fútbol (Lev Yashin, Oleg Blokhin, Oleg Protasov o mitos como Valery Lobanovsky) y existe una potente historia en torno a los clubes rusos tras sus numerosas reestructuraciones y transformaciones. Desde que la Russian Premier League apareció en 2001, el fútbol ruso ha encontrado una razón de ser, un espacio perdido en el panorama internacional y un nuevo reto para ser más referencia que nunca en competiciones internacionales. Y su éxito se ha podido comprobar con los triunfos en Europa de CSKA de Moscú o Zenit en los últimos años, un impulso que se afianzó de cara al futuro hace apenas una semanas cuando la Federación selló un nuevo calendario liguero que evite el formato actual (competir desde marzo a noviembre) y que pueda ir de la mano con Occidente, sabedor de que ese es el camino. Allí es donde invierte la FIFA, que dará el ‘extra’ para que el sueño ruso se convierta en realidad.

Sin embargo, en Qatar la situación es mucho más rocambolesca e irónica. No existen motivos reales para ofrecer un Mundial al país árabe sin señalar su poder económico y los jugosos petrodólares de sus magnates. Estos, que apenas han conocido el fútbol cuando se dieron cuenta de la explotación que podían llevar a cabo con ellos. Los mismos que compran clubes, olvidan su historia, juegan con los sueños de sus aficionados y los acaban abandonando a la suerte divina. Aquellos que roban jugadores en base a una nómina llena de ceros para situarlos en mitad de un escenario donde el único olor a fútbol es el césped, pues las gradas, vacías, sólo son reservadas a los adinerados. Y, desde luego, a esa sociedad que, aún hoy, no permite el acceso a sus estadios a mujeres sin la compañía directa de su marido. Así es la QSL. Eso sí, será la única manera de que el país logre acceder a la fase final de un Mundial, algo incapaz aún de consolidarse en el mundo ‘real’. Además, exponen una cita que aún es virtual pero que responde al perfil de máxima modernidad y lujo.

Pese a los pretextos y opiniones negativas sobre ambas elecciones, bien es cierto, que sólo este magnífico deporte puede conseguir milagros de semejante calibre. Y si el fútbol se lo propone, su llamada, la del respeto, tolerancia y libertad, será imparable sea donde sea.

Síguenos también desde TwitterFacebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche