Histórico
1 diciembre 2010Jose David López

Carroll, inocente ‘solidaridad’ bajo palos

Representa el rol acorralado, ese que olvidamos cuando analizamos los sistemas tácticos (nadie cita el 1 en un esquema como, por ejemplo, el 4-4-2) y el de mayor condena pues, durante años, los cambios futbolísticos en reglamentación siempre les han afectado sobre el resto de compañeros. Aunque el fútbol no ha evolucionado demasiado en su lógica interna, las modificaciones hacia ellos son constantes y sólo tienen un dato a favor, el que habla de su inmunidad dentro del área pequeña. Pero la obligación al uso de las extremidades inferiores, han revolucionado el concepto de último hombre pues ahora, todo buen arquero necesita dominar conceptos técnicos, tácticos y estratégicos del juego.

Un global que, en muchas ocasiones, requiere demasiada concentración, habilidad y experiencia. Hasta el mejor portero ha vivido una noche aciaga, un partido alocado donde nada sale bien y donde el dominio de todos estos conceptos se convierte en un reto imposible de superar. En el fútbol inglés hay ejemplos de todo tipo pues ante un fútbol más físico, todo se complica bajo palos, exigiéndo además un buen juego por alto. Y allí donde surgen dudas, errores de bulto y situaciones cómicas, siempre hay lugar para algunos ‘elegidos’. Quizás el más característico que pasó por allí en la última década y tuvo que salir huyendo despavorido en busca de un rincón oculto en algún equipo terciario sea Roy Carroll, paradigma de eterna confusión bajo palos.

Para quien aún no sitúe al bueno de Roy, bastará con recordar aquella noche ante el Tottenham vistiendo la camiseta del Manchester United (su primer y único gran club internacional). Un lanzamiento del portugués Pedro Mendes desde su campo, le cogió adelantado, tanto que la parábola de la pelota le iba a superar. Reaccionó a su error porque fue capaz de alcanzar el esférico pero su ‘duende particular’, ese don negativo que le hacía singular, no podía echarse a un lado. Carroll realizó una maniobra extreña hasta el punto que fue él mismo quien acabó empujando la pelota a gol. Su mal bloqueo fue hacia la línea y, aunque ya superaba la misma, se lanzó cuam pantera agresiva en busca de su presa. Contactó pero, para redondear la extravagancia, el colegiado no concedió el gol. Un tanto que jamás subió al marcador pero que para la historia del fútbol inglés, ejemplifica perfectamente los desórdenes de un portero inolvidable en las Islas.

Carroll, que había saltado a la palestra de la profesionalidad en el Hull y que tras tres campañas por las categorías inferiores con el Wigan llegó a Old Trafford, jamás volvió a ser el mismo. Ese mal endémico que arrastran los porteros ante este tipo de erróres de bulto, le impidió volver a ser apto para el público inglés. Dos años sin continuidad pero con más fallos en el West Ham, fueron el detonante para su escapada continuada y en silencio. Un año sin jugar absolutamente nada (bueno, un sólo partido) en el Glasgow Rangers y un retorno a Inglaterra en The Championship con el Derby County, le sentenciaron y, ante la falta de ofertas, Roy accedió a seguir su carrera nada menos que en el Odense de Dinamarca. Enclave impensable para la gran mayoría de jugadores británicos (es norirlandés) pero que, desde hace ya dos años, representa su escapatoria ante tanta presión. Y se siente cómodo pues en 2009 fue elegido el mejor portero del campeonato danés.

Carroll jamás logró llevar de buen agrado las críticas y, además, su justificación tenía valor pues su carácter tenía precendentes oscuros (más allá de recibir un golpe con un móvil en mitad de un partido y devolverlo hacia las gradas). En 2001, justo antes de firmar por el United, recibió un Premio Humanitario de la Cruz Roja por su amabilidad a un niño con leucemia. Era la cara agradable entre las polémicas levantadas posteriormente por su adicción al alcohol y el juego. Ha pasado por varios tratamientos de rehabilitación, todos ellos sin un control definitivo pues jamás supo liberarse del estrés que supuso para su carácter aquellos errores hoy todavía reconocibles. Esta noche, en el frío del TRE-FOR Park de Odense, su actuación volverá a ser mirada con lupa. Su club se juega las opciones de seguir en Europa League y enfrente estará el Getafe, deseoso de que mañana, youtube se levante saturado por los efectos de una noche delirante del singular Roy Carroll.

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