Histórico
17 diciembre 2010Jose David López

Lyon, Arsenal y Schalke, rivales Champions

Olympique de Lyon-Real Madrid

Es imposible no pensar en venganza cuando el sorteo de la Champions ha querido que el último equipo que eliminó al Real Madrid en su ‘maldita’ fase de octavos de final, vaya a regresar de nuevo al Santiago Bernabeu. En aquella ocasión, una cita mal planteada en el Gerland (donde nunca ha ganado y ni siquiera ha marcado un gol) y una noche negra en el Coliseo blanco, cerraron las puertas blancas para seguir adelante. Por tanto, además de estar previamente avisados, Mourinho no tendrá que motivar demasiado a sus jugadores, dolidos por la eliminación del pasado curso. Por cierto, Benzema regresa  su ‘casa’.

Este Lyon, pese a todo, sí es una renovación respecto al del curso pasado. No una mejora, sino un cambio que aún no tiene una forma demasiado consolidada y que, a pesar de que ahora mismo ha sido capaz de levantarse y situarse en zona alta en la Ligue 1, su arranque liguero fue nefasto y su imagen no genera muchas lindezas. Tiene probablemente la mejor plantilla de la historia del Lyon, pero Claude Puel no ha sido capaz de conjuntarlos y crear un bloque, por lo que sigue estando en duda su futuro casi cada semana. Sigue porque el presidente Aulas confió en él pese a ser el único técnico que no le ha dado títulos desde que está en el cargo.

Lloris bajo palos es un fijo, pero la defensa lionesa este curso no demuestra fiabilidad con una línea donde Revelleire y Cissokho actúan de laterales y Cris-Lovren como centrales sin solvencia en lo que va de campaña. Puel tiene la costumbre de no sacar todo su potencial en la medular y, en múltiples ocasiones, deja a jugadores como Pjanic fuera del once. Ahora mismo es intocable Toulalan, con Makoun o Kallstrom cerca y con tres jugadores ofensivos. Bastos tirado a banda izquierda, Lisandro en banda derecha y Gomis es ahora mismo el punta titular. Está de baja actualmente (aunque estará en el cruce) pero la estrella es Gourcuff, que aún no ha ofrecido su mejor versión.

Arsenal-Barcelona:

Es probablemente el equipo más en forma del mundo y cualquier rival pretendía alejarse de ellos. Pero la casualidad ha querido que, de nuevo, dos clubes con un estilo similar, reten fuerzas en octavos y se crucen en una eliminatoria catalogada, como hace un año, de ser la más virtuosa: Arsenal-Barcelona. Cesc volverá al Camp Nou el año en el que más cerca estuvo de vestirse de culé y Wenger intentará vencer por vez primera a uno de sus rivales más duros. Hay recuerdos más graves que el ‘paseo’ blaugrana del pasado año pues en 2006, disputaron la finalísima en Saint Denis.

El Arsenal mantiene ese esquema eterno que emana el técnico francés y que siempre apuesta por el fútbol de toque, de asociación y de ataque, aunque igualmente levanta dudas cuando toca dar la cara en partidos de primer orden. Siempre suele fallar y perder su crédito cuando se le exige al máximo (lo acaba de demostrar en Premier), pero su plantilla está llena de jugadores con una técnica excelente y un punto talentoso que probablemente sólo su rival en esta eliminatoria puede superar.

Estamos en el Arsenal de la explotación de Nasri, auténtico líder actualmente y sacando esa creatividad que todos intuíamos en él hace años. Es el Arsenal de un Cesc dubitativo con problemas musculares y el de un Chamakh que intenta ser el killer que nunca tuvieron en el Emirates. Pero también los Gunners de los fantásticos aunque discontinuos Rosicky, Arshavin o Song. Un bloque que sigue siendo joven, que necesita de un funconameinto global grande para estos retos y que tiene un nuevo test para dejar de ser una simple alternativa que divierte.

Valencia-Schalke:

El equipo más accesible de cuantos podían tocarle al equipo ché, que pese a ser segundo en su grupo, ha salido bastante bien saldado del sorteo de Nyon. Un Schalke que hará regresa a Raúl a España pero también un equipo completamente alocado y que atraviesa un duro momento tanto físico como de resultados. Se vio obligado a reforzar a base de euros a finales de agosto, una plantilla que había perdido a sus mejores jugadores y que no había sido reestructurada como merecía o cómo deseaban para poder luchar por zona alta en la Bundesliga. Todo fue muy precipitado y hoy en día, aún buscan tener regularidad pues han llegado a estar en posiciones de descenso. Han mejorado en las últimas semanas y probablemente saldrán del atolladero pero no son un proyecto bien asentado.

Su mejor baza es el ataque porque la pareja Raúl-Huntelaar, dos madridistas que ya ‘mojaron’ en Mestalla en su paso por España, así como el ex rojiblanco Jurado, ponen la gotas de calidad y remate que han salvado al club de un caos mayor. El croata Rakitic y el veloz Farfán, son otros puntales de una plantilla descompensada, que actualmente tiene a tres jugadores entrenando con el equipo reserva por falta de compromiso (Jones, Baumjohann y Sarpei) y que si no mejora, perderá el próximo año a su capitán y gran estrella nacional, el meta de la selección alemana Manuel Neuer. Un rival que, sobre todo en defensa, es muy accesible, nada contundente y que ofrece muchas facilidades en el lateral derecho (el japonés Uchida se llevó ese rol después una pasarela que no convenció a Magath).

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