Histórico
17 noviembre 2010Jose David López

Portugal: Exploradores sin orientación

Los navíos portugueses, siempre capitaneados por iconos del mar como Vasco de Gama, Pedro Alvares o Fernando Magallanes, fueron protagonistas por lograr ensanchar el mundo conocido hasta límites insospechados. Su carácter aventurero y el amor por encontrar tierras desconocidas les impulsaba a expediciones casi suicidas pues sus medios eran tremendamente precarios. No podían conocer la longitud de sus viajes, los cascos de sus barcos eran destrozados por xilófagos marinos y su alimentación e higiene siempre eran inadecuadas ante trayectos de tan larga duración. Sin embargo, impulsados por una economía que buscaba crecimiento exterior con el objetivo de extender sus posesiones por todo el mundo, se convirtieron en héroes históricos más allá de la Era de los descubrimientos.

Gracias a una larga lista de exploradores ya míticos, Portugal pasó a ser potencia mundial en los siglos XV y XVI, dominando un imperio con territorios en India, Golfo Pérsico, Asia, América y el sur africano. Su decadencia posterior le hizo perder riquezas, dominios territoriales y fuerza militar, hasta tocar fondo con la independencia de todas sus posesiones extranjeras. Aquellos maestros de la aventura, auténticos alocados del mar, dejaron su rostro insertado en todos los libros históricos habidos y por haber pero, desgraciadamente, no fueron suficientes para hacer de Portugal una potencia perenne.

En fútbol, aquellos exploradores encontrarías símil en Eusebio, una Pantera Negra que estuvo a punto de llevar a Portugal a lo más alto en el Mundial de 1966, en Paulo Futre, campeón de Europa y Balón de Plata en 1987 o en Luis Figo, quizás el mejor jugador de banda de las últimas dos décadas y Balón de Oro en el año 2000. Estrellas consagradas, ídolos del balompié y mitos dentro de su país, que les alaba como genios que extendieron las raíces portuguesas por todo el mundo. No tenían brújulas sino balones ni tampoco portaban mapas sino botines, pero tanto unos como otros, acabaron atropellados por la falta de cohesión. Hoy, muchos años después, Portugal sigue siendo una alternativa de enorme valía, capacitada para dar el impulso definitivo, ése que premie tantos riegos en busca del éxito.

Con un papel irrelevante si tenemos en cuenta la totalidad de las fases finales disputadas hasta la fecha (Portugal se ha perdido nada menos que trece mundiales y ocho eurocopas) pero con mucho protagonismo cada vez que se asomó a ellas (dos semifinales mundialistas, dos europeas y una final continental), el territorio lusitano levanta una sospecha evidente de irregularidad. Ha tenido momentos de gloria pero muy concretos y sin continuidad a lo largo de una prolongada etapa, lo que siempre le dejó como esa eterna alternativa. Actualmente, vive su proceso más regular pues no falta a ningún gran evento desde 1996. Dejó atrás a Os Magriços de 1966 (Eusebio, Mario Coluna, José Augusto o Antonio Simoes), la potencia del 86 (Futre, Chalana, Jordao o Joao Pinto) y la ‘Generación de Oro’ Sub 20 (Figo, Rui Costa, Vitor Bahía o Paulo Sousa). Ahora, tras la debacle de varias decepciones y una vez que Sudáfrica 2010 destapó una alarmante falta de consistencia como colectivo, se cesó a Carlos Queiroz y se colocó en el banquillo a un joven como Paulo Bento, que llegó a dejar detalles de su capacidad en el Sporting de Lisboa hace unos años con una generación que apuntaba maneras.

La realidad, más allá de que este proyecto tan sólo haya dado su primer paso, es la que pocos cambios sobre el global del terreno de juego. Una de las mejores defensas del planeta con Pepe, Carvalho, Bosingwa y Coentrao (no estará ante España por lesión) como intocables de primerísimo nivel, una medular anclada en capacidades técnicas (Meirelles, Veloso, Moutinho) pero aún sin un líder organizador que asuma el rol de creador y un ataque con uno de los mejores jugadores del mundo (Cristiano Ronaldo) demasiado aislado, alguna individualidad creciente (Danny y Nani) pero sin la compañía de arietes que acompañen estadísticamente (Postiga o Almeida). Más de lo mismo. Porque Portugal saca zagueros y extremos, inteligencia atrás y velocidad arriba pero ha perdido el mando que da sentido desde su epicentro y lleva décadas buscando un delantero centro con pegada, su gran déficit.

Hasta que lo encuentre, buscará proseguir su caminar como ese complemento europeo a los ‘gigantes’ mundiales, donde estuvo brevemente un día, y donde se deja caer cada cierto tiempo. Por ahora, hay que seguir explorando, quizás ‘otro’ mundo esté esperando.

Síguenos también desde Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche