Histórico
23 noviembre 2010Francisco Ortí

Mido, el faraón sin fortuna

El éxito es caprichoso. Algunos dicen que para encontrarlo basta con estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. A otros, por el contrario, incluso cumpliendo esta premisa el éxito consigue esquivarles. Mido Hossam conoce perfectamente los regates del destino.  Los ha sufrido en primera persona. Jugó en un Ajax campeón, donde vivió a la sombra de Zlatan Ibrahimovic. En el Olympique de Marsella fue Didier Drogba quien le impidió ser protagonista, aunque es con la selección de Egipto donde su gafe (y su mal carácter) se ha cebado con él.

Ahmed Hossam Hussein Abdelhamid (El Cairo, 1983), apodado Mido, creció consciente de que era uno de los mejores talentos futbolísticos que había nacido a orillas del Nilo. Desde su adolescencia se alimentó su ego con elogios y a los 16 años debutó en la Primera División de Egipto como jugador del Zamalek. Disputó tan sólo cuatro partidos, marcó cuatro goles y los ojeadores se lo llevaron a Europa, donde le esperaba el Gent de Bélgica. Allí tampoco duró mucho tiempo. Durante su temporada en Bélgica tuvo un excelente rendimiento (11 goles en 21 partidos) y ganó la Bota de Ébano, premio que se entrega al mejor jugador africano de la liga belga.

Sus notables actuaciones en el país vecino llamaron la atención del Ajax de Ámsterdam, famoso por descubrir jóvenes talentos y convertirlos en estrellas. El ascenso de Mido fue meteórico En apenas dos años pasó de ser un juvenil en el fútbol egipcio a convertirse en el delantero de un campeón de Europa. Tan sólo tenía 18 años y su nuevo estatus de promesa en el fútbol europeo le convirtió en algo parecido a un Faraón en su país natal. Egipto se rindió a sus pies para convertirlo en un ídolo nacional, en la esperanza del fútbol egipcio.

Tanta fama se tradujo en uan sobredosis de ego que Mido no fue capaz de metabolizar. Fue en Ámsterdam donde comenzaron a aparecer los brotes de rebeldía que acabarían marchitando su carrera. Expulsiones por violencia, duras sanciones y una fuerte discusión marcaron su futuro ajacied. Cuentan que en el vestuario lanzó unas tijeras contra su entonces compañero Zlatan Ibrahimovic en medio de una acalorada pelea. También las tuvo con Ronald Koeman, y el egipcio decidió tomarse unas vacaciones por cuenta propia. Cuando regresó se mostró arrepentido, pero ya era tarde. El Ajax había decidido traspasarle. En el verano del 2003 inició un peregrinaje con el que poco a poco fue erosionando su vitola de estrella para ser considerado como un jugador problemático.

Celta de Vigo, Olympique de Marsella, Roma y Tottenham no pudieron encauzar el talento del delantero egipcio. Su mal carácter siempre aparecía cuando las cosas comenzaban a irle bien. Tampoco supieron tratarle Middlesbrough, Wigan, Zamalek ni West Ham, donde acudió en su época de mayor decadencia. Mientras viajaba por los clubes de Europa, Mido también desgastaba su imagen en Egipto por constantes actos de rebeldía. En 2004, envió un fax a la federación egipcia informando de que no podría jugar porque no se encontraba en condiciones físicas ni psicológicas. 24 horas después de aquello disputó un partido amistoso con la Roma.

Ese fue su primer desaire con la selección de Egipto. El entonces seleccionador de Egipto Mario Tardelli le apartó de los Faraones y se llegó a decir que jamás volvería a defender la camiseta del país, aunque tras la destitución del italiano, Mido se disculpó y volvió al redil. La paz no le mucho tiempo, durante la Copa de África del 2006 se enfrentó con el técnico Shehata, quien le dejó apartó del equipo para encuentros decisivos del torneo. Egipto acabaría proclamándose campeona, pero Mido no lo pudo celebrar, había sido sancionado con seis meses sin jugar para su selección. Egipto volvió a proclamarse campeón de África en 2008, pero Shehata prefirió dejar fuera del equipo a Mido alegando que se encontraba en baja forma. Lo mismo sucedió en 2010. Por tercera vez consecutiva, Egipto ocupaba el trono de África y de nuevo Mido estaba fuera del equipo, esta vez por su bajo rendimiento en su club.

Después de una década de desafortunado peregrinaje, Mido ha decidido volver al lugar en el que se torció su carrera. El pasado verano regresó al Ajax, donde de la mano de Martin Jol (con quien ya coincidió en el Tottenham) espera que no sea demasiado tarde reencauzar su carrera. A sus 27 años ha gastado todo el crédito futbolístico que tenía y espera recuperarlo en su segunda oportunidad en el Ámsterdam Arena. Esta noche, contra el Real Madrid, tenía la esperanza de volver a sentirse estrella, pero se ha quedado fuera de la convocatoria. Su suerte no ha cambiado.

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