Histórico
16 noviembre 2010Jose David López

El millonario linaje ruso del Zenit

En el siglo XIX eran comunes los aristócratas interesados en su historia familiar. En los años 30, se los reprimía con dureza y muchas personas negaban sus orígenes aristocráticos. Ahora, una vez que la Revolución de Octubre y las purgas de Stalin son cosa del pasado ex soviético, los rusos están deseosos de descubrir sus raíces. Hace unas semanas leí un artículo de Serguei Shokarev, un joven historiador que se dedica a investigar los árboles genealógicos de los potenciales aristócratas. Tras investigar a más de cien rusos y analizar a unas 10.000 personas (militares, tumbas, archivos desarchivados…) en San Petersburgo, concluyó que hay pocos afortunados, pero que el único linaje que une a todos es la pasión que les transmite el pertenecer a la hinchada del Zenit.

Y es que el fervor y la fidelidad de la catalogada como mejor afición del fútbol ruso, tiene más motivos que nunca como para considerarse un linaje dentro del organigrama social del país. Fueron capaces de convertirse en pioneros cuando destrozaron la autoridad casi dictatorial que ejercían los clubes de Moscú hasta 2007, levantaron el segundo título continental del fútbol ruso con la Copa de la UEFA esa misma campaña y dieron el campanazo ante el United en la Supercopa de Europa meses después. Tras un año de dudas, generadas por el fin del proyecto de Dick Advocaat, la reestructuración ha dado frutos y Gazprom ya tiene motivos para seguir invirtiendo en Nevsky Prospekt (ramal donde celebran los títulos los Sinie-Bielo-Goluboy).

Y es que el mando del mayor extractor de gas natural en el mundo (compañía líder en Rusia), ha reinventado la Premier Rusa. No sólo porque con su inyección en el Zenit ha levantado la competitividad global de la competición, obligando al resto de clubes a doblegar esfuerzos financieros para tener opciones, sino porque sus vínculos políticos (su presidente, Dimitry Medvedev, fue nombrado por Putin como el hombre que debería sucederle tras las elecciones de 2008) es particularmente amenazador en la estructura del fútbol europeo actual. Tras gastar 50 millones de euros en refuerzos de primer nivel y construir para 2011 el modernísimo Gazprom Arena (60.000 espectadores), su camino se allana y el año próximo volverá a los escenarios Champions (porque este año cayeron en la previa de manera inesperada).

Y lo hará por méritos propios en una campaña donde ha dominado por completo la Premier y donde, sobre todo, ha mostrado una solidez defensiva mayor que durante su primera eclosión continental. No ha sido capaz de retener el ritmo ni quizás la sorpresa que ello supuso para el fútbol europeo hace ya tres años pero, hoy por hoy, ha logrado crear un proyecto de enorme valor para la explosión definitiva del fútbol ruso y para anotar su nombre entre los top mundiales. Y el líder en el banquillo ha sido Luciano Spalletti, un técnico con caché en Italia, que fue capaz de crear un estilo alternativo y vistoso en la Roma y que se reinventó a sí mismo cuando rechazó opciones en la Serie A para aventurarse en Rusia (no sin un salario repleto de rublos). El reto era exigente pero el premio le engrandece pues volverá para dirigir a un ‘gigante’ azzurro en breve (ya se habla del Inter post Benítez).

El vestuario, el más potente de Rusia y también el de nóminas más altas, ha sido claro dominador y se proclamó campeón goleando este fin de semana 5-0 al Rostov. Pero sus registros van más allá porque tras sólo haber perdido dos partidos este curso, suma 66 puntos y, si ganara los dos partidos que restan para el fin del torneo, podría igualar el récord de 72 puntos obtenidos por el Spartak en 1999. El equipo de la antigua capital imperial fue construyéndose poco a poco pues los refuerzos estelares llegaron cuando el campeonato ya llevaba bastantes jornadas activo. La base sigue siendo, en parte, la que elevó San Petersburgo a los altares europeos pues Malafeev bajo palos, Anyukov en el carril diestro, así como el doble pivote Zyrianov-Denisov, siguen siendo hoy imprescindibles. Los ceros nominales fueron directamente a las demarcaciones más débiles pues Bruno Alves y Lukovic buscaban reforzar la línea defensiva mientras el punta Bukharov ofrecía una alternativa más potente y física para su delantera. Esta vez acertaron porque, no está demás recordar que anteriormente erraron con Rosina, Huszti o Meira (puesto que ninguno tiene un rol importante meses después).

Sin embargo, el factor diferencial lo han generado sus cuatro atacantes habituales, una mezcla de velocidad, talento técnico y pegada que han sido trascendentales para aligerar un ritmo letal para el resto. Bystrov ha reflejado aquellas previsiones de extremo rápido, punzante y desequilibrante al que el Spartak se le quedó pequeño (seis goles y un buen puñado de asistencias). Lazovic se reinventó con Spalletti, pasando a un plano más retrasado y escorado en banda izquierda, donde ha tumbado defensas todo el año y hasta dejó golazos a balón parado (cinco goles). Danny ejerció de líder carismático y talentoso del grupo, encontrando la regularidad que siempre se le echaba en cara y siendo el jugador del campeonato por talento puro (10 goles). Pero, sobre todo, el killer más rentable para definir tanta capacidad ofensiva y regenerar un estatus debilitado tras su paso dubitativo por Occidente, ha sido Kerzhakov, cuya campaña ha sido simplemente memorable viendo su rendimiento (13 goles). Un cuarteto que ha devuelto el dominio ruso al Zenit pero que, además, ha devuelto a St.Petersburgo su merecido linaje futbolístico.

Síguenos también desde Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche