Histórico
6 octubre 2010Francisco Ortí

Villarreal: el ‘Submarino’ que aprendió a volar

Juan Carlos Garrido tan sólo llevaba una semana entrenando al equipo de El Puig pero los jugadores ya no le aguantaban. Sus estricta disciplina y la exigencia de sus entrenamientos no gustaban en una plantilla a la que su antecesor en el cargo, ni más ni menos que Mario Alberto Kempes, había malcriado. Los veteranos del equipo se reunieron para amotinarse y forzar su destitución.

Sin embargo, el presidente del club decidió ratificarle y los resultados dieron la razón a sus métodos. El Puig completó una de sus mejores temporadas y el nombre de Juan Carlos Garrido comenzó a sonar entre los entendidos del fútbol regional valenciano. Tanto fue así, que un jugador del Campanar se fijó en él. Y no era un jugador cualquiera. Se trataba de Fernando Roig Nogueroles, el hijo del presidente del Villarreal. Seducido por su trabajo en los banquillos recomendó a Garrido como encargado de dirigir la nueva escuela que habían creado en El Madrigal.

Once años después de aquello, cosechando notables éxitos con el equipo filial que pasó de Preferente a Segunda División, Ernesto Valverde fue destituido como entrenador del primer equipo, y Juan Carlos Garrido tomó el relevo. En principio se trataba de una solución provisional, pero el buen final de temporada provocó que los Roig le ampliaran el contrato y le eligieran para un nuevo proyecto. Sería el lider de dirigir el relevo generacional de una plantilla que debería aspirar a títulos apoyándose en savia joven.

¿Quién conocía mejor que él el talento que poblaba las categorías inferiores de La Pedrera? Garrido subió al primer equipo a jugadores con los que había coincidido en el equipo filial con la intención de que cada canterano tuviera un modelo del que aprender. Jefferson Montero debería fijarse en Cazorla. Mateo Musacchio tomaría ejemplo de Carlos Marchena, y Matilla seguiría los pasos de Marcos Senna. Juntos formarían un cóctel que mezclaría la experiencia de los veteranos, con la ilusión de los novatos.

Y la mezcla ha resultado perfecta. El Villarreal se ha convertido en uno de los equipos que mejor fútbol práctica. Y a esa apuesta por la cantera se le ha sumado el motor perfecto. Borja Valero encaja perfectamente en la filosofía de este renovado Submarino Amarillo que ha aprendido a volar alto para auparse hasta la segunda posición de la Liga BBVA y convertirse en la columna vertebral de la Selección española, a la que aporta hasta cinco jugadores.

“Buscamos el equilibrio”, declaró Juan Carlos Garrido tras la derrota en la primera jornada de la Liga BBVA. Y lo encontró. Desde aquel tropiezo el Villarreal cuenta sus partidos por victorias -a excepción del batacazo en Zagreb-. Los amarillos suman cinco victorias consecutivas en Liga y las han logrado con una autoridad apabullante en las que el rendimiento de todas sus líneas ha sido excelente.

En la portería Diego López parece haber recuperado el nivel que perdió la pasada temporada. Marchena y Musacchio han hecho olvidar a Diego Godín como centrales, mientras que Capdevila continúa siendo el lateral de gran recorrido que le ha convertido en fijo en la selección campeona del mundo, y Ángel López busca su mejor versión. En el centro del campo aparece un coral de talentos complementarios. El cerebral esfuerzo de Marcos Senna, el trabajo sucio de Bruno Soriano, el talento ilimitado de Borja Valero, y el liderazgo vertical de Santi Cazorla. Juntos forman una combinación celestial, y cuentan con recambios de lujo como Cani, o Jefferson Montero.

Y la joya de la corona se encuentra en los puestos de vanguardia. “Sólo necesitamos de una ocasión para hacer gol”, presume Carlos Marchena. Y es cierto. Giuseppe Rossi y Nilmar se entienden a las mil maravillas. El centro del campo les abastece de asistencias de gol, y si no ellos se asocian para fabricárselas por su cuenta. Los dos están en plena forma, en especial el brasileño, quien es el pichichi de la Liga BBVA con cinco goles.

Juan Carlos Garrido, aquel al que quisieron destituir en su primera semana como entrenador de un equipo de Preferente, es el artífice de un proyecto que apunta alto y ha completado el mejor arranque de la historia del Villarreal. Garrido es el conductor que dirige al Submarino que aprendió a volar.

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