Histórico
21 octubre 2010Francisco Ortí

Pablo García, otro bohemio maldito

La genialidad oculta un lado oscuro. Esconde una sed de autodestrucción capaz de devastar todo a su paso. Los artistas han combatido históricamente contra esta maldición del genio, especialmente a finales del siglo XIX donde Los Poetas Malditos (Corbière, Rimbaud, Mallarmé, Desbordes-Valmore, Villiers de L’ Isle-Adam y Paul Verlaine) fueron el mejor ejemplo de ello. Entregados a la vida bohemia ahogaron su talento para acabar destruyéndose a sí mismos.

Rimbaud estaba considerado como uno de los poetas más prometedores con tan sólo 17 años, pero su temperamento problemático y una vida de excesos le mataron antes de cumplir los 40. Mallarmé murió pidiendo que se destruyera su obra. Verlaine -autor de Los Poetas Malditos- falleció en la más absoluta miseria pese a que su obra gozaba de un gran éxito en Francia. Todos ellos fueron bohemios considerados geniales, y esa genialidad acabó con ellos.

Siglo y medio después el concepto de Poeta Maldito -paradójicamente- sobrevive y se ha ampliado a cualquier artista incomprendido por sus contemporáneos, que rechaza las normas establecidas, tiene un caracter provocativo y lleva una vida bohemia. Si aceptamos el fútbol como forma de arte encontraríamos a un firme candidato a reeditar las excentricidades de Rimbaud y compañía. Pablo Gabriel García Pérez reúne todos los requisitos para ser incluido en la versión futbolística de la obra de Verlaine.

Bohemio de nacimiento -pues así se conoce a los jugadores del Montevideo Wanderers FC- destacó desde temprana edad por atesorar una pierna izquierda mágica. Delicado en los tiros libres, con una visión de juego letal, dotado de una poderosa llegada al área, y capaz de lanzar pases medidos, Pablo García prontó llamó la atención de los ojeadores del fútbol europeo. Sin embargo, todos ellos desconocían que su genialidad estaba acompañada por un caracter explosivo que a la larga sería su condena.

Con veinte años recién cumplidos el Atlético de Madrid decidió apostar por ese mediocentro uruguayo del que se hablaban maravillas, pero su adaptación al fútbol español fue más complicada de lo esperado.Fue cedido al Valladolid, luego enviado de vuelta a Uruguay para jugar en Peñarol. Después el Atlético lo probó en su filial, que jugaba en Segunda División, pero continuó sin convencerle. Sus primeros fracasos comenzaban a agriar su talento, pero no su fama y en el 2000 se marchó a Italia para jugar en el Milan, donde apenas jugó cinco partidos. La temporada siguiente en un Venezia que luchaba por la salvación comenzó a mostrar su talento y allí le descubrió Osasuna.

El desembarco en El Sadar marcaría un antes y un después en la carrera de Pablo García. El uruguayo encontró en Osasuna un equipo hecho a su media. Su genio y su temperamento eran aplaudidos a partes iguales por una afición que disfrutaba de los mejores momentos de su historia, llegando jugar una final de la Copa del Rey. Durante sus tres temporadas como rojillo, Pablo García se convirtió en un emblema del club y uno de los jugadores más cotizados del fútbol español.

Eso fue lo que le llevó al Real Madrid, donde inició su decadencia. Su juego duro no encajó en el Santiago Bernabéu. Sus desaires y malos modos tanto en los terrenos de juego como fuera de ellos le granjearon las críticas de aficionados y prensa. Fue el principio del fin. Al año siguiente se marchó al Celta de Vigo y posteriormente al Real Murcia, con quien descendió a Segunda División. Después de tocar fondo con los pimentoneros decidió hacer las maletas y marcharse a Grecia, al PAOK FC, donde fue recibido como un héroe.

Dos temporadas después y con 33 años Pablo García consume los últimos años de su talento condenado por la misma dualidad que le ha acompañado durante toda su carrera. Es tan capaz de protagonizar jugadas extraordinarias como de agarrar a un rival por el pecho para propinarle un puñetazo en la boca del estómago, marcharse del terreno de juego con un ataque de locura o de críticar a un interprete al considerar que no había traducido bien sus palabras. Este jueves, se enfrentará al Villarreal en la Europa League. Será mejor que en El Madrigal estén preparados para todo. Un genio anda suelto.

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