Histórico
8 octubre 2010Jose David López

Lituania: El ostracismo de un fútbol rezagado

Existe un dato que refleja a la perfección el deseo de nación independiente y estricta en sus costumbres, que liberó a Lituania de la extinta Unión Soviética tras la rebelión de 1991, el que habla de un 94% de población originaria de Lituania. Es el país del mundo con mayor porcentaje de habitantes locales de todo el planeta pero, además, extiende sus alas sobre sus vecinos Estonia y Letonia, puesto que en sus respectivas capitales, también hay más lituanos que ciudadanía local. Referente número uno de los países bálticos, ha sido el que mayor crecimiento ha experimentado en los últimos tiempos, algo que se ha dejado notar en el deporte, siempre enfrentado con una filosofía contra el fútbol pues en Kaunas, epicentro de los grandes deportistas nacionales, el deporte rey es, con mucha diferencia, el baloncesto.

Al bueno de Dziugas Jurkunas, escultor de enorme trascendencia en el país, se le ordenó esculpir una referencia hacia el fútbol, muy practicado entre los pilotos de ejército y que empezaba a emanar en las calles. Tras múltiples estudios, tuvo que rebuscar muchísimo para encontrar algunos apuntes de los primeros que llevaron la práctica a Lituania y cayó en la cuenta de que intentar pescar peces en el mar, requiere material, una base de trabajo y cierta habilidad. Nada de esto se podía representar en el fútbol lituano, por lo que decidió que el protagonista debía ser un niño. Él tenía la misión de hacer crecer de las calles al estadio sus esperanzas deportivas, ésas que hoy, muchos años más tarde, aún siguen germinando desde la humildad de un nivel demasiado alejado de la élite.

Y es que Lituania no ha respirado fútbol jamás y, posiblemente, nunca sea capaz de superar los éxitos de su baloncesto, auténtico hervidero de cracks y ejemplo de deportistas de primerísimo nivel. Pero el desafío de intentar estrechar la distancia, sigue en pie y el fútbol lituano ha progresado bastante en los últimos años dentro de sus posibilidades, que no pasan de dejar de ser un mero espectador para el resto de potencias continentales y buscar alguna victoria anímica que les de crédito y confianza para mantener esa lucha diaria. Hay que tener en cuenta que, como nación libre, sólo empezó a participar en las competiciones FIFA y UEFA en 1990 y que, anteriormente, sus internacionales formaban parte de la Unión Soviética. Pese a los esfuerzos y cambios de proyectos en busca de una mejoría, jamás han logrado clasificarse para una fase final.

Apenas pasaron de una tercera plaza en su grupo clasificatoria rumbo a la Euro 1996 y el mundial de 1998. Fueron capaces de empatar en Alemania y vencer a Escocia como locales en 2004 e incluso en 2008, enfrentándose a una Italia campeona de mundo en Nápoles, ‘rascaron’ un empate (1-1). Su mayor empuje, al menos en confianza, les llegó con dos victorias casi consecutivas a finales de 2008, cuando derrotaron a Rumanía (3-0) y Austria (2-0), demostrándose a sí mismos que están quizás en un tercer escalón continental y que la distancia respecto al segundo ya no es tan amplia como antaño. Únicamente ha tenido un seleccionador no lituano, el luso José Couceiro, que logró meter al Kaunas en fases avanzadas (dentro de su objetivo) de la Champions pero que no pudo igualar su rendimiento con el equipo nacional por lo que, desde este curso, volvieron las tradiciones locales de la mano de Raimondas Zutautas (ex del Panathinaikos o Maccabi Haifa).

La base sigue siendo la misma porque la estructura juvenil aún no encuentra estabilidad ni progreso como para surtir con regularidad a la selección absoluta, que subsiste en competiciones europeas de perfil bajo y que ha encontrado su nivel en campeonatos como el ruso, polaco o ucraniano. Han empezado realmente bien la fase de clasificación a la Eurocopa 2012 porque prácticamente ningún osado podía pensar en empatar sin goles contra Escocia (0-0 en Kaunas) y sacar una victoria en Praga (0-1) ante la República Checa, supuestamente la selección que debe hacerse con el segundo puesto del grupo.

Zutautas (que juega con un 4-1-3-1-1) ha perdido para esta semana internacional a su lateral zurdo Radovicius, lo que le hará buscar un repuesto que probablemente sea Dedura. Bajo palos jugará Karcemarskas, fijo en los últimos años. La línea defensiva, además de ese carrilero izquierdo aún en incógnita, debe ser la formada por el valencianista Stankevicius (ídolo nacional) y los centrales Kijanskas-Skerla, que comparten igualmente trabajo en el Jagiellonia polaco. En la medular, el pivote defensivo es el jugador más experto y completo de la selección, Semberas, otro clave en el CSKA moscovita. Su trabajo destructivo es la primera oposición seria para el rival y por delante se sitúa Panka, con más recorrido. A la derecha Cesnauskis, también habitual en el Dinamo de Moscú así como Mikoliunas en la banda izquierda. Una medular muy sacrificada, sin mucha capacidad para crear y sí para bloquear y llegar con disparos desde lejos. En la zona ofensiva el enganche es Sernas, muy habilidoso y rápido, que juega por detrás del delantero referencia y de mayor peso, el punta del Livorno (no juega prácticamente nunca) Danilevicius, con su imponente 1,92 de altura como mayor amenaza.

Sería una osadía histórica, la mayor de toda su corta trayectoria, poder sacar algo positivo ante la actual campeona de Europa y del Mundo pero su motivación y confianza también están actualmente en el mejor momento posible. Un escaparate gratuito con más ojos y espectadores visionando que nunca y el punto álgido de la carrera de muchos de sus jugadores. Uno más para España, el más importante para Lituania.

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