Histórico
7 octubre 2010El Enganche

La (merecida) oportunidad a Paulo Bento

No es muy dificil recordar a Paulo Bento, y menos aún cuando uno de tus mejores amigos es un Carbayón confeso. Para los que tuvimos la fortuna de ver a aquel pequeño centrocampista, y en especial para todos los aficionados del Real Oviedo, su imagen estará para siempre fresca en sus esperanzadas memorias. El lisboeta siempre ha sido una persona cercana, afable y que derrocha amabilidad. Nunca tenía una mala cara a la hora de hablar con la prensa o acercarse al aficionado, aunque la ocasión no fuera la más adecuada.

Tras su paso por el fútbol español, Paulo Bentó volvió a su ciudad natal para juntarse en el Sporting de Lisboa con una de las mejores nóminas que ha conseguido formar el club del Alvalade. Allí compartiría alineación con el gran Mário Jardel, que tras conseguir el doblete en el 2002 se convertiría en el máximo goleador de Europa. Su retiro como futbolista se producía en el 2004, con 35 años y más de 30 internacionalidades con el combinado luso, pasando así a hacerse cargo del equipo inferior del conjunto donde terminó su carrera.

A mediados de la temporada 2005-06, y con tan sólo un año de experiencia como técnico en el que logró el campeonato junior con el Sporting CP, Paulo Bento sustituía a José Peseiro (algunos le recordarán por ser el asistente del hasta ahora seleccionador portugués, Carlos Queiroz, en el Real Madrid) como entrenador del primer equipo en una sorprendente decisión de la directiva.

Paulo Bento acabó con cinco años de sequía en el club lisboeta tras conseguir dos Copas (2007 y 2008) y las pertinentes Supercopas, ganándose el apodo de “Papa-Taças”, que traducido al castellano sería algo así como “Come-Copas”, como consecuencia de su relativa facilidad para llenar las vitrinas del equipo con este tipo de trofeos. Clasificó por tres años consecutivos para la Champions League. Pero probablemente lo que más recordará y agradecerá siempre el aficionado sportinguista es su fidelidad con sus ideas, su permanente convicción por mantener la filosofía de la que es la principal cantera de Portugal. Él más que nadie conocía los entresijos de las categorías inferiores del Sporting, y de su mano debutaron en el primer equipo jugadores de la talla de Nani, Miguel Veloso, Joao Moutinho o Yannick Djaló. El joven entrenador se había convertido en uno de los más prestigiosos a nivel nacional, aunque todo lo que sube tiende a descender con facilidad.

El SCP fue el primer equipo en asegurarse matemáticamente su avance en la fase de grupos de la máxima competición europea (por delante del Barcelona, a la postre campeón y con el que compartían grupo) y su rival en los Octavos de final era el Bayern de Munich. En el computo global de la eliminatoria los lisboetas recibieron un total de doce goles. El principio del fín para Paulo Bento. A pesar de finalizar la temporada en segunda posición y clasificar de nuevo para la fase previa de la Champions League, la disconformidad de la grada con su entenador era palpable. El equipo no jugaba a nada, algo muy dificil de aseverar cuando se analiza una plantilla que pone en liza un centro del campo formado por Vukcevic, Moutinho, Veloso y Matías Fernández. Se esperaba asociación, toque, fútbol combinativo y creatividad. Se encontró juego brusco, trabado y sin imaginación.

El 6 de noviembre del año pasado y tras un empate en el Alvalade ante el Ventspils letón, Paulo Bento anunció su dimisión como cabeza visible de un proyecto que, pese a la opinión general, no fue ni mucho menos un fracaso. Se le notaba derrotado, abatido. No le importaba que su imagen hubiera quedado manchada. Su verdadera preocupación era la de apreciar como el equipo al que amaba, el equipo en el que había desarrollado una idea hasta las últimas consecuencias, se encontraba séptimo en la clasificación. Sabía que su marcha era lo que la plantilla necesitaba para volver a despegar, y como un caballero, dejó su sitio libre para que alguien capaz de levantar esa lamentable situación lo ocupará.

Pero el destino tenía una nueva y merecida oportunidad para Paulo Bento. Tras la pésima imagen dejada en el Mundial, y los dos primeros fracasos en la fase de clasificación para la Eurocopa de Polonia y Ucrania de los lusos, el lisboeta ha sido elegido para sustituir al siempre controvertido Carlos Queiroz. Portugal tendrá dos exámenes bastante estimulantes ante Dinamarca e Islandia en los próximos días con el ex futbolista del Oviedo en el banquillo. Como reza un álbum de Bon Jovi, Keep the Faith.  O lo que es lo mismo, mantengan la fe.

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