Histórico
5 octubre 2010El Enganche

Athletic Club: Caparrós y las dudas

Las dudas vuelven a aparecer en Bilbao tras la derrota del Athletic Club frente al Valencia. Se cuestiona el estilo de Joaquín Caparros, que especuló con el resultado, esperó a recibir el primer gol y a partir de ese momento trató de morir matando sin lograr ningún resultado. De rabiosa actualidad es también el debate que gira en torno a la figura de uno de los goleadores de ese partido, Aritz Aduriz. Muchos dudan ahora de los beneficios obtenidos por su venta, y más aún tras recibir su primera convocatoria internacional.

Los aficionados más conformistas aceptan la propuesta del técnico utrerano, pero entre gran parte de la hinchada que abarrota San Mamés cada quince días se palpa una sensación de hastío, tanto por el paúperrimo nivel de juego mostrado por el equipo, como por su forma de gestionar una plantilla que da para algo más. Se podría comparar (en menor medida) a Caparrós con José Mourinho. El portugués es capaz de distraer la atención del juego mostrado por sus conjuntos creándose un personaje que alimenta cada día al periodismo deportivo, mientras que “Jokin” es como un mago de los malos a los que se les ve el truco desde lejos. De puertas para fuera el del Athletic intenta disimular con buenas caras y gestos de integración con la cultura vasca lo que estropea con sus planteamientos y planificaciones.

Muchos de esos conformistas justifican sus maniobras y su propuesta con las oportunidades a los cachorros del club, pero si un equipo con una “auto-acotación” tan grande a la hora de incorporar nuevos jugadores y con una base de talentos como Lezama es incapaz de promocionar uno o dos canteranos por temporada sería el colmo de males. No hace falta ser uno de los veteranos del lugar para recordar el juego mostrado por el equipo dirigido por el “Txingurri” Valverde con una plantilla probablemente más limitada técnicamente que la actual. O si me apuran, el Athletic de Luis Fernández desprendía mejores sensaciones en ciertos momentos.

Es evidente que el club bilbaíno no está capacitado para jugar al “Tiki-Taka”. De hecho es un estilo que significaría una importante pérdida de identidad para con el aficionado. Pero es una obviedad que hay otras maneras de jugar al fútbol para las que si está capacitado este Athletic. No estoy hablando de que el equipo tenga que ganar todos los partidos y además ganarlos con un juego “bonito”. No. Mi intención es la de intentar expresar que el Athletic, al menos en los partidos que juega contra rivales absequibles, debería intentar otra cosa que no fuera especular, juntarse a Iraizoz, lanzar balones desde la zaga a Fernando Llorente y rezar por que el delantero la prolongue, maraville con una de sus genialidades, se haga con el rechazo o provoque un saque de esquina o una falta en la frontal.

Ésto no son más que algunos de los motivos por lo que el de Utrera no ha calado en San Mamés, pero tampoco pretendo quitarle el mérito de haber llevado al Athletic a una final de Copa. Aunque muchos aficionados realmente piensen que el verdadero mérito del club es haber llegado hasta ahí “a pesar de Caparrós”. Al menos ese es el sentimiento general que se vive ahora mismo en Bilbao, el de la duda constante sobre el inquilino de su banquillo.

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