Histórico
8 octubre 2010Francisco Ortí

Aduriz, cuando baja la marea

Iluminado por el sol y admirado por los turistas, el mar de la playa de la Concha de San Sebastián se pavonea orgulloso. Luce su poderoso oleaje y esconde la arena bajo un espumoso velo. Por el contrario, con la oscuridad de la noche se acobarda. Se esconde dejando desnuda la playa. Cada seis horas y doce minutos cambia la marea a causa de sol y la luna como Isaac Newton explicó en 1687 con la publicación de los Principios matemáticos de la filosofía natural, aunque al pequeño Aritz no le importaban los motivos de este fenómeno. Él sólo quería que la marea estuviera baja porque era en ese momento cuando tenía permiso para jugar a fútbol.

A mis padres no les hizo ninguna gracia que me dedicara al fútbol. Les convencí después de mucho insistir y negociar que sólo jugaría cada quince días, que es cuando baja la marea de la playa de la Concha en San Sebastian“, relata Aritz Aduriz durante una entrevista en El País. Pacientemente aguardaba a que bajara la marea para recoger su balón, calzarse las botas y poder hacer lo que más le gustaba. Cada quince días, la marea le permitía jugar a fútbol y comenzar a construir una carrera que este viernes le llevará a debutar con la Selección española.

Aritz Aduriz (San Sebastián, 11/02/1981) es la gran sorpresa de la convocatoria de Vicente Del Bosque para los partidos que España disputará frente a Lituania y Escocia, ambos de la fase de clasificación para la Eurocopa 2012. A sus 29 años, encuentra un inesperado premio a una sacrificada carrera que ha desarrollado en las categorías inferiores del fútbol nacional. Siempre me ha costado progresar más que al resto, he tenido una progresión más lenta. He sido de los tardíos“, asume resignado Aduriz. Sus números más recientes lo desmienten. En su primer año con el Valencia ha firmado cuatro goles -todos ellos de cabeza-  en tan sólo ocho partidos oficiales, para aupar a los ché hasta la primera plaza de la Liga BBVA.

Aunque antes de lucir la camiseta del Valencia, Aduriz ha recorrido un largo camino. Con 13 años, en 1994, ingresó en el Antiguoko, una escuela de fútbol del barrio de El Antiguo en San Sebastián que destaca por su buen trabajo con la cantera, primando ante todo el juego de toque. De sus campos han brotado talentos como los de Javier De Pedro, Juanjo Valencia o, más recientemente, Ignacio Azpilicueta e Imanol Agirretxe. Aunque la mejor generación es la que compartió vestuarios con Aritz. Junto a él crecieron como futbolistas Mikel y Xabi Alonso, Andoni Iraola, Ander Murillo, Mikel Arteta, “y otros muchos que no han tenido tanta suerte“. Allí permaneció durante cinco años -en los que también se proclamó subcampeón de España cadete de esquí de fondo- hasta que tras superar la etapa de juvenil en 1999 se marchó al Aurrerá de Vitoria.

Con los vitorianos no marcó ningún gol, pero el Athletic de Bilbao -club del que siempre ha sido seguidor- le contrató para reforzar su equipo filial. Sin embargo, no convenció y pese a que llegó a debutar en Primera División emigró al Burgos en Segunda División B. Fue en La Burgatti donde comenzó a fraguar su portentoso salto. “He jugado muchísimo en Segunda B y allí se juega poco por abajo. Así que, si quería participar, tenía que poder bajar el balón al suelo con el pecho. No es tanto el salto como coger el balón en el punto más alto del salto, saber hasta el punto máximo que puedes llegar“, explica. Firmó 16 tantos con los burgaleses y se ganó el traspaso al Valladolid, de Segunda División, donde tuvo un inicio arrollador, anotando seis goles en las tres primeras jornadas.

En Pucela vivió su explosión definitiva. A mitad de la temporada 2005-2006 el Athletic de Bilbao se arrepintió de haberle dejado marchar y le recuperó para convertirse en un titular indiscutible, mientras aparecía del filial Fernando Llorente. Todo le iba bien en La Catedral, pero las necesidades económicas del presidente Macua provocaron que se marchara traspasado al Mallorca a cambio de cinco millones de euros. Su venta generó un profundo malestar en la afición de San Mamés y también en el jugador. “Fue un palo“, reconoce Aduriz. Sin embargo, su carrera cambió para bien y en el Ono Estadi vivió sus dos mejores temporadas en Primera División.

El pasado verano subió un escalón más. Fichó por un Valencia en plena transición pero con el que disputaría la Liga de Campeones. Su gran arranque de temporada en Mestalla no ha pasado desapercibido para Vicente Del Bosque, quien le ha reclutado para jugar con los campeones del mundo. Su presencia en la Roja puede ser circunstancial, provocada únicamente por las lesiones de jugadores de ataque, pero a Aduriz no le importa. “No miro más allá. Sólo pienso en el presente y quiero disfrutar esa oportunidad”. Este viernes contra Lituania podría vestir por primera vez la camiseta de la Selección. Siempre que la marea se lo permita.

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