Histórico
9 agosto 2010Jesús Camacho

Luis Suárez, Balón de Oro para la Selección

La pobre actuación de la selección española en la Eurocopa de Naciones de 1988 precipitó  el adiós de Miguel Muñoz, era necesario entonces un relevo en el banco de la selección nacional y Ángel María Villar, -recién elegido presidente de la FEF- decidió bajo consenso unánime la elección de Luis Suárez Miramontes como nuevo seleccionador español.

En cuanto a Luis Suárez su figura no necesita presentación, recordarle es repasar la carrera del mejor futbolista español de la historia, el único en recibir un Balón de oro, un crack como futbolista y un hombre de fútbol con una dilatada experiencia en este deporte. Incluida la selección española, pues Luis Suárez ya la conocía de primera mano habiendo integrado como jugador a la selección española campeona de Europa en 1964 y posteriormente dirigido como entrenador y con gran éxito a la sub 21, a la que llevó a la conquista del Campeonato de la citada categoría en 1986.

Su etapa como seleccionador nacional no comenzó con muy buen pie, Luis Suárez debutó con derrota 1-2 ante Yugolsavia, en Oviedo, un 14 de septiembre de 1988. Además tenía ante sí el difícil reto de al menos igualar el positivo recuerdo dejado por su predecesor, por lo que tuvo que trabajar duro con la nueva hornada de jóvenes y talentosos futbolistas con los que conformó su equipo tipo.

Su primer desafío lograr la clasificación de España para el Mundial de Italia de 1990, una fase previa que transcurrió sin sobresaltos, Irlanda, Eire, Malta y Hungría no supusieron un escollo insalvable para los Chendo, Andrinúa, Michel, Martín Vázquez, Roberto, Bakero, Salinas, Zubi, Butragueño y compañía. Aquella joven España de Luis Suárez estuvo a la altura y se ganó merecidamente su presencia en tierras transalpinas venciendo en todos los partidos a excepción del disputado en Irlanda.

Una vez en Italia y como se suele decir -en capilla para arrancar el Mundial-, Luis Suárez fue perfilando de forma definitiva su once en una serie de amistosos. En un principio el técnico era partidario de emplear un sistema táctico en dibujo 4-4-2 pero a medida que fue avanzando el torneo optó por un dibujo más conservador, un 5-3-2. Sistema que por cierto encajaba con el empleado por la enorme mayoría de selecciones, que protagonizaron uno de los mundiales más defensivos de la historia. En aquel Mundial España comenzó ofreciendo una pobre imagen ante Uruguay, en un partido que acabó en empate y fue para olvidar. Afortunadamente la selección se sobrepuso al contratiempo y superó ampliamente a Corea en un gran partido de Michel -hizo un hat trick- que pasó a la historia por aquella exclamación a los micrófonos: “Me lo merezco”. Luego ante Bélgica, España certificó su clasificación jugando otro gran partido.

En octavos España se cruzó con una vieja conocida, la extinta Yugoslavia, conjunto al que fue muy superior durante los noventa minutos de juego. Stojkovic adelantó a los yugoslavos en el minuto quince de partido y Salinas logró el empate en el 82, por lo que se llegó a la prórroga. Fue posiblemente el mejor partido de la selección en el Mundial pero el cruel destino se cebó una vez más con el destino de la roja, puesto que un lanzamiento directo de Stojkovic sentenció a la selección y acabó con las ilusiones de todos los aficionados que esperaban mejor suerte en las gradas del estadio Marcantonio Bentegodi de Verona.

Tras el intento fallido de completar un Mundial exitoso para la selección española Luis Suárez siguió al frente de la roja hasta abril de 1991, periodo de tiempo en el que llegó incluso a renovar hasta el Mundial de 1994 pero en el que la confianza de la Federación con respecto a su trabajo se fue deteriorando debido a los resultados, especialmente por los tropiezos ante Checoslovaquia y Francia.

La clasificación para la Eurocopa de Suecia de 1992 se vio seriamente comprometida y la presión mediática -más su enfrentamiento con un periodista de peso- acabaron condenándole con su cese, medida que no evitó la ausencia de España en aquella Eurocopa.

Una situación que llegó a su punto límite el 17 de abril de 1991,con la derrota en un amistoso disputado ante Rumanía (0-2) en Cáceres, que precipitó los acontecimientos y supuso el cese de Luis Suárez como seleccionador, que completó una trayectoria de 27 encuentros dirigidos con 15 victorias, 4 empates y 8 derrotas.

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