Histórico
21 agosto 2010José Mendoza

La cuesta de agosto del Sevilla

Un título y unos 25 millones de euros están en juego en apenas cuatro días. En pleno mes de agosto y sin haber comenzado la Liga, el Sevilla verá totalmente condicionada su temporada. Barcelona y Sporting de Braga son los obstáculos que separan al club hispalense del éxito y el fracaso, lo que dejaría al entrenador, un “novato”, contra las cuerdas. El proyecto comandado por Del Nido y Monchi es lo suficientemente estable como para no ahogarse en unos días, pero necesita un nuevo impulso para continuar en la élite.

“No cabe en la cabeza de la entidad la eliminación, porque está todo planificado con la intención de clasificarnos para la fase de grupos y todo lo que no fuera eso sería un auténtico fracaso. Parte de la marcha de la sociedad se sustenta en disputar la Liga de Campeones. El pase a la liguilla supone el 20% del presupuesto. Este Sevilla grande que disfrutamos en los últimos años se ha sustentado en torno a la Liga de Campeones y clasificaciones europeas, que es lo verdaderamente rentable”, con estas claras palabras de Del Nido encara el Sevilla su semana grande. La vuelta de la Supercopa, tras el duro varapalo de la previa de la Champions, queda en un segundo plano.

Pero lo cierto es que el Sevilla está sobradamente preparado para afrontar este órdago. Tiene mimbres para mantener su ventaja en el Camp Nou (3-1), ante el todopoderoso Barcelona a medio gas -el propio Guardiola ha admitido que muchos de sus cracks no están en plena forma-, y para remontar al Sporting de Braga, un caramelo que se envenenó en Portugal.

Un verano más, la rumorología en cuanto a las salidas de Luis Fabiano y Jesús Navas ha caído en saco roto. Los dos grandes baluartes hispalenses lo seguirán siendo. Desde Dani Alves y Keita, ningún crack sale del Pizjuán. La baja más sensible de este año es la del polivalente Adriano, rumbo, también, al Camp Nou. Junto al brasileño se han marchado Stankevicius, que estaba cedido, y a buen seguro lo hará Squillaci. Esto, sumado a la edad de Dragutinovic y Escudé, a la facilidad para lesionarse de Konko y Fazio, la inexperiencia de Cala, y a los problemas de Sergio Sánchez obliga a que Dabo, fiable lateral, no sea el único refuerzo para la zaga.

La defensa es la única línea que deja dudas, si bien la portería no puede estar en mejores manos que en las de Palop. El centro del campo y la delantera está plagada de jugadores capaces de marcar las diferencias. Zokora es el ancla, y Navas, Perotti y Capel -debe dar un paso adelante-, los puñales. Para manejar el timón, Renato ya no está solo. Ha recibido la compañía de Cigarini y Guarente, dos organizadores, por donde flojeaba el Sevilla en el flanco de ataque. El primero de ellos dejó su sello en la asistencia del primer gol de la ida de la Supercopa.

Y en la punta de ataque, un trío inmejorable. Al gol de Luis Fabiano y la magia de Kanouté se tiene que unir con más fuerza Negredo, decepcionante en su primer año. Son los ingredientes que tendrá que amasar Antonio Álvarez. El técnico, que se mantuvo en el cargo contra todo pronóstico, tiene dos exámenes finales en unos pocos días. El Sevilla ha estudiado lo suficiente, pero cuando septiembre está tan cerca uno nunca se puede fiar.

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