Histórico
2 agosto 2010Jose David López

Khedira, definición de todo-campista

“Llegamos a un punto en el que había que trastocar algo”. Esas palabras, fruto del desconcierto y la decepción del mandatario Erwin Staudt tras una serie de 4 únicas victorias en 20 partidos, reflejaban el fondo con el que chocó el Stuttgart en febrero de 2006. Trapattoni erró en su intento de cambiar la dinámica de un equipo abocado el descalabro y el ‘algo’ que renovó las sensaciones fue la llegada de Armin Veh. En sólo unos meses, revitalizó confianza y moral pero, sobre todo, logró reconducir la situación con una catarsis de vestuario que incluyó savia nueva de la mano de tres productos nacionales (aunque con raíces españolas, turcas y tunecinas).

Mario Gomez, Serdar Sasci y Sami Khedira, recuperaron la tradición de una institución que históricamente ha abanderado una filosofía de cantera. El primero ya estaba encontrando titulares con su corpulencia y potencia en el área, el zaguero liberaba con su gran salida de pelota el déficit de creación del equipo pero, sobre todo, fue Khedira quien logró encabezar el éxito de aquél proyecto. No fue titular fijo durante esa campaña, pues debutó en octubre con apenas 19 años pero tras anotar un mes después, encontró regularidad en los planes de un Veh que en principio le colocó como llegador y jugador tremendamente ofensivo. Tanto creció su estatus dentro del vestuario, que a final de campaña, un 12 de mayo de 2007, firmó el gol más importante de su carrera, el que dio la Bundesliga 07 al Stuttgart. Desde allí, Sami se convirtió en leyenda.

Su camino no había sido confortable hasta conseguir ‘matricularse’ al primer nivel, pues una familia extranjera en tierra de oportunidades era, a fin de cuentas, una más de las miles que llegaron a Alemania en los 70-80. Lazhar, un tunecino errante con un corazón tan noble como trabajador, anhelaba una estabilidad para su familia que iba a encontrar en Bad Cannstatt (oeste de Alemania), donde las opciones de encontrar empleo se le multiplicaron con el crecimiento de la empresa metalúrgica de la zona. Por el camino descubrió a Doris, el amor de su vida, una alemana que le guió hacia su otra pasión, el fútbol, puesto que en sus ratos libres entrenaba a niños en el modestísimo TV Oeffingen. Con 6 añitos, uno de sus alumnos fue su propio hijo, Sami.

Tan sólo dos años después, el Stuttgart entró en su vida para educarlo, apartarlo de los problemas juveniles, darle forma de profesional y aprovecharlo hasta su explosión definitiva, llegada este mismo verano en Sudáfrica 2010. Tras Veh, Babbel y Groos confiaron en sus prestaciones como hombre clave en su medular, donde se vio ubicado tras sus inicios mucho más ofensivos, ya que su gran corpulencia y remate de cabeza, ofrecían alternativas atacantes de mucho valor. En cuatro años, sumó catorce goles pero su progresión fue increíble en las dos últimas campañas, donde se convirtió en el líder destructor de un Stuttgart con mucha mordiente y un poder como colectivo que Khedira reflejaba en demasía. Su carácter ganador y el apoyo de las gradas por su condición de canterano, le hizo crecer en confianza, con lo que su nivel tocó techo como pilar del mediocentro alemán en los planes de Joachim Low.

Khedira es un todo-campista por su enorme proyección y recorrido (fruto de sus primeros años de profesional), lo que le hace llegar con mucha potencia y fuerza a zonas de ataque. Gran disparo con ambas piernas, consciente de la sorpresa que suponen sus centímetros en ataque y una gran capacidad de destrucción por su físico, centró los titulares pre-mundialistas tras la baja de Michael Ballack. Se dudó de su carácter para suplir al líder oficioso de la Mannschaft, pero se convirtió en el sirviente de Schweinsteiger y en el llegador por decreto de una selección cosmopolita (él mismo es un ejemplo de integración social), que le alzó a su mejor momento de forma. Solventadas las dudas y en su último año de contrato, no tardaron en llegarle propuestas pero José Mourinho, que le otorgará galones similares en su Real Madrid (Xabi Alonso organizará a su lado), se empeñó en él. 15 millones, cinco años y un rol estelar en un proyecto ambicioso, le pueden encumbrar a lo más alto. Sami ya es crack. Lazhar ha logrado su objetivo.

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