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Equipos Históricos: La Naranja Mecánica de Holanda

La selección holandesa de fútbol era una auténtica desconocida en el concierto internacional futbolístico, hasta entonces la fuerza naranja no existía en base al fútbol. Su participación en torneos internacionales se reducía a una Ronda de los Mundiales de 1934 y 1938, por ello aquel año de 1974 ha quedado grabado en la historia del fútbol holandés como el del nacimiento de una nueva forma de interpretación del fútbol e identificación con unos colores que hasta ese momento en el país del tulipán no tenía el peso que le ha dado la historia en los últimos 35 años. Holanda y su fútbol se reducía a dos sentimientos: Ajax y Feyenoord, aunque eso sí dos equipos que decían mucho en el fútbol europeo de la época.

El paso de los años ha convertido a aquel “fuego naranja” que pasó con una volatilidad mágica por los fríos campos de Alemania en un “equipo de leyenda”, algo sin duda merecido pero lo que muchos no saben es que el camino no fue nada fácil y para llegar a esa obra maestra de Rinus Michels hubo que superar un buen número de dificultades. Comenzaron a trabajar de cara al Mundial un 21 de mayo y con solo dieciocho futbolistas puesto que los del Feyenoord se tuvieron que incorporar algo más tarde al estar disputando la Copa UEFA.

Rinus Michels

Holanda se citaba con la historia y en esta ocasión tenía futbolistas de gran nivel para hacer un extraordinario papel en un Mundial pero lo que no tenían era equipo. Y me refiero a un conjunto cohesionado con un estilo determinado de juego y un concepto claro de Selección. Fue ahí donde entró en escena el Mister, Rinus Michels el hombre que logró unir en su concepto de juego a dos corrientes futbolísticas, una entelequia que Michels comenzó a solucionar desde el minuto uno. Y es que el excesivo culto al club que profesaban los futbolistas fue el primer muro que se propuso derribar. La selección holandesa solía crearse a base de cinco futbolistas del Ajax y cuatro o cinco del Feyenoord. Ambos equipos jugaban con tácticas diferentes, y los futbolistas de cada equipo no estaban dispuestos a aceptar el sistema del rival. Bajo ese concepto jamás lograban construir un conjunto homogéneo por lo que Michels les dejó claro sus ideas a todos. Mostró su idea táctica, su concepción de juego y dijo: “El que este dispuesto a jugar sometiéndose a esta táctica puede quedarse en la Selección, el que no que se marche a su casa”. Pero que podían quedarse unos días para estudiar y entender plenamente la táctica antes de decidir. Así rompió la primera gran barrera y puso la primera piedra de la que sería una de las mejores selecciones de la historia.

Rinus era un tipo inteligente, un genio del fútbol, por ello siempre supo que su gran baza tras este primer gran paso tenía nombre y apellidos: Johan Cruyff, uno de los mejores jugadores del mundo de su época y el mejor futbolista europeo del momento. Johan fue su extensión sobre el terreno de juego, era el que mandaba y el primero que valoraba en un grado sumo la sapiencia del técnico holandés. Cogió los galones desde el primer día y fue haciendo “team” al punto de que preguntó uno por uno a sus compañeros si aceptaban la propuesta de Michels arengándolos con una frase “El que no esté con nosotros, está contra nosotros.” Así comenzó a cuajar aquella “Naranja Mecánica” de la que tanto se ha hablado

Otra cosa que no sabe mucha gente es que Cruyff jugó casi todo el torneo lesionado y es que la preparación física de las primeras semanas de concentración fue intensa y los primeros ‘bolos’ antes de la competición no fueron muy alentadores. No fue un asunto fácil, el equipo pasó por diversos problemas técnicos y posicionales, además carecía de un líbero. Para comprender un poco más la grandeza de lo que se consiguió en tiempo récord tenemos como claro ejemplo el primer partido ante Uruguay en el que Holanda venció 2 a 0 pero un encuentro que significó la primera vez en la que jugaban todos juntos y en el que cinco de sus futbolistas estrenaban posición. El guardameta Jongbloed era nuevo, también estrenaban posición los números tres y cuatro, el “libero”, se estrenaba como tal puesto que siempre había jugado como medio y el “marcador” tampoco tenía experiencia en la citada posición. Jansen pasó a ocupar más o menos la posición de Neeskens en tanto que la de Haan (que fue el libero) estaba vacante. De la misma forma Neeskens que estaba acostumbrado a jugar como medio también varió su posición en el terreno de juego. En definitiva un gran reto el propuesto por Michels al que todos los futbolistas sin excepción respondieron de una manera sensacional. La razón muy sencilla, Rinus se encontró con un magnífico grupo de futbolistas (de alta calidad) que asimilaron a la perfección las tácticas y el concepto que el Mister les transmitió. Un grupo de jugadores con una concepción moderna y profunda del fútbol, polivalentes y dispuesto a rendir con calidad en cualquier situación y posición del terreno de juego. Michels había conseguido en pocas semanas un equipo solidario, ligero, talentoso y cohesionado, cuando alguien fallaba el compañero más cercano le cubría y así con esa mágica movilidad de los diez jugadores de campo crearon un equipo único.

Cambios posicionales constantes

En el segundo partido ante Suecia, Holanda tuvo que sufrir y trabajar mucho para no salir derrotada. El equipo naranja tuvo que cambiar tácticamente en el transcurso del partido, los cambios de posicionamientos fueron constantes, se pudo ver a Neeskens de extremo derecho, a Suurbier rematando en posición de delantero centro y a Cruyff jugando hasta de lateral. En definitiva un gran partido, de poder a poder sobre el que Carlos Bribian en Marca título de la siguiente manera: “La primera mitad, la mejor publicidad para el fútbol”, “Han debido ganar los dos, como hemos ganado los espectadores por el espectáculo ofrecido, que bien podría llevar por nombre el de Su Majestad el Fútbol”.

En el tercero ante Bulgaria la maquinaria comenzó a funcionar y Holanda se impuso por 4 goles a 1 a Bulgaria, con un extraordinario gol de Rep de volea en el minuto 72 de partido. De esta forma Holanda comenzaba a pisar fuerte e impresionar a los rivales. El técnico búlgaro Mladenof dijo sobre los tulipanes lo siguiente “Holanda juega al fútbol más moderno”.

“La apisonadora”

En el cuarto encuentro y ante uno de los favorito y mejores equipos del torneo (Argentina), Holanda dio el primer golpe en la mesa. De entrada los condicionantes climatológico les favorecieron, una intensa lluvia recibió a ambos equipos y el campo se puso en el punto idóneo de rapidez en el que aquella selección se convertía en una verdadera máquina de hacer fútbol. Además de ello la inspiración de varios de sus futbolistas estuvo aquel día en cotas altas por lo que el 4-0 acabó por reflejar la superioridad de un equipo que ya asombraba al mundo. La primera mitad fue un repaso en toda regla, golazo a los once minutos de Cruyff, fútbol imparable y un incontestable marcador que rindió a toda la prensa internacional y argentina. Vladislao Cap técnico argentino dijo: “Holanda es una apisonadora” y Clarín título de la siguiente manera “Holanda fue una máquina perfecta”.

Ante Alemania oriental afrontaron uno de los duelos más complicados puesto que estudiaron profundamente la táctica de Michels y se propusieron neutralizar con entramado ultradefensivo parar a la que había sido hasta el momento la gran sensación del campeonato. Aún así un gol de Neeskens a los ocho minutos y otro de Resenbrick en el 59 lograron derribar el muro defensivo plantado por los alemanes orientales.

“La semifinal”

En la semifinal disputada el 3 de julio la “orange” se topó con una de las grandes selecciones de la historia, por entonces vigente campeona y con futbolistas en su equipo de la talla de Jairzinho, Rivelino y compañía. En los primeros veinte minutos Brasil controló a los holandeses y evitó un tanto aquel “Fuego naranja” que arrasaba todo lo que encontraba pero una gran acción entre Neeskens (que pasa a Cruyff situado en la derecha) y Johan que salva rivales y manda un centro medido le sirve al poderoso Neeskens para que como un rayo destroce la meta defendida por Leao. A partir de aquí la historia del partido cambia, Brasil tiene que asumir riesgos y la máquina holandesa comienza a engranarse. Holanda impone nuevamente su estilo y su icono Johan Cruyff materializa el segundo gol en el minuto 65, que le abre las puertas de la gloria y hace hincar las rodillas al campeón. Zagallo al término del partido dijo lo siguiente “Hemos caído ante un primera clase”.

La Final

7 de julio Alemania Federal 2 Holanda 1. Holanda llegó al partido con todos los pronósticos favorables y aún mas favorables se les pusieron cuando a los setenta segundos de juego Cruyff “agarró” la pelota e hizo una jugada de genio arrancando desde su campo y pisando al área rival donde Vogts solo pudo pararle haciéndole un claro penalti. Una pena máxima que anotó Neeskens que se convirtió e arma de doble filo para los holandeses, que se vieron campeones antes de tiempo. Entraron en una cadena sucesiva de decisiones erróneas que les condujo a la derrota. En este partido se les notó la falta de experiencia a nivel de equipo. Les pudo la ansiedad y lo que era una “máquina casi perfecta” fue destrozada por la ingeniería alemana y por su bombardero Müller, en prácticamente 25 minutos de desconcierto holandés. En el 25 Breitner de penalti había puesto el empate y en el 42 Müller le daba la vuelta al marcador y ponía la final cuesta arriba para Holanda.

Aún así en la segunda mitad Holanda debió ganar o al menos empatar y es que los tulipanes cercaron la meta alemana y tan solo la mala fortuna y la inconmensurable actuación de Sepp Maier evitaron que Holanda se proclamara campeona del Mundo. Aunque Alemania tenía un gran equipo la sensación de todos es que aquella final la perdió Holanda en aquellos treinta minutos de la primera mitad.

“Futbol Total”

Aún así quedó  para el recuerdo aquella nueva versión del “Fútbol total” sistema rotativo en el que los jugadores no tenían posición fija, todos atacaban y todos defendían, algunas veces al mismo tiempo, pero sobre el terreno de juego tenía a todo un genio sobre el césped. Un magnífico pelotero que era el gran procesador de aquella máquina, un fino futbolista dotado de una cabeza privilegiada y de un infernal cambio de ritmo, llamado Johan Cruyff.

Un equipo innovador en todos los aspectos con un portero, Jongbloed, con un nuevo estilo, dos laterales (Suurbier y Krol) de los mejores del mundo en su posición, dos mediosdefensas que lo hicieron a la perfección como Haan y Rijsbergen, una media de lujo compuesta por Neeskens, Jansen y Van Hanegem, especialmente este último que pasó en su equipo de jugar como director del juego a hacer prácticamente de todo en la selección. Fue sin duda de los mejores. En cuanto a Neeskens su trabajo fue extraordinario y anotó cinco goles siendo el máximo anotador, cinco tantos materializados en momentos cruciales de los partidos. En el caso de Jansen estuvimos ante el motor del equipo, jugó en todas posiciones, cubrió a todos sus compañeros y jugó un papel esencial en aquel primoroso baile posicional de Holanda. Por último y en línea atacante Rep fue un gran extremo diestro que trabajó a gran nivel, en la izquierda Resenbrick tuvo que sobreponerse a ser el sustituto de Keizer, un fenomenal extremo zurdo por lo que tuvo que superar todo aquello y acabó por hacer un trabajo encomiable para el equipo.

En definitiva un equipo para el recuerdo que nos enseñó una forma ya existente pero perfeccionada de jugar al fútbol y que entró en los corazones de aficionados del mundo entero. Un precioso “fuego naranja” como bautizó Galeano, una “Naranja Mecánica” que aún a día de hoy sigue siendo referente futbolístico mundial.

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Un desarrollo de Pedro Puig