Histórico
22 agosto 2010Jesús Camacho

Clemente, el Volcán de Barakaldo

En 1992 Ángel María Villar abría la caja de pandora del fútbol español al elegir como seleccionador nacional a Javier Clemente Lázaro, una decisión que objetivamente con los números en la mano y el paso de los años pueda no ser catalogada como errónea, pero que repasando los innumerables conflictos, guerras mediáticas y decepciones que se vivieron con el de Barakaldo como seleccionador, habría al menos que cuestionarse si verdaderamente mereció la pena tan tempestuosa travesía.

Y es que la figura y la personalidad del “Volcán de Barakaldo” se las traía, acercarnos a su historia futbolística es hacer un repaso a la carrera de un futbolista que comenzó a brillar en 1968 y se apagó en 1969, momento en el que cuando comenzaba a convertirse en uno de los mejores interiores izquierdos del país, sufrió una grave lesión -doble fractura de tibia y peroné y los ligamentos del tobillo- que le llevó en cinco ocasiones al quirófano e impidió que pudiera desarrollar su carrera deportiva de forma normal. Duro calvario el de un prometedor jugador que tras una larga lucha se vio obligado a colgar las botas en 1975 de forma prematura y definitiva. Una circunstancia que en cambio no le alejó ni del fútbol ni del Athlétic de Bilbao, puesto que solo unos años después obtuvo el título de entrenador y entró a formar parte del organigrama técnico del Athlétic de Bilbao.

Y fue allí  en Lezama y en San Mamés donde se ganó su prestigio como técnico nacional, debutando en primera con solo 31 años conquistando los campeonatos de Liga de Primera División (temp. 82-83 y 83-84), una copa de S.M el Rey ( Temp. 84-85), y una Supercopa española (Temp. 83-84).

Para entonces Clemente ya se había dado a conocer, había mostrado el estilo y la ideología con el que jugaban sus equipos y por supuesto ya había dejado muestras y perlas de su carácter indomable y conflictivo para con la prensa y las estrellas de su equipo. Como fue el caso de Manolo Sarabia.

Clemente era tal cual, directo, incisivo y polémico por naturaleza, luego dilató su experiencia técnica en las filas del Espanyol, conjunto en el que llegó a ser subcampeón de la UEFA. Inmediatamente después prolongó su carrera técnica con un breve paso por el Atlético de Gil y un posterior regreso a Bilbao, muy diferente al vivido en su primera etapa como técnico. Así hasta 1992, cuando afrontó el gran reto de su carrera,  la selección nacional española, el cargo más volátil y sujeto a las críticas del panorama futbolístico nacional.

En cualquier caso  antes de enjuiciar y repasar su trabajo al frente de la dirección técnica de la selecciona nacional es imposible no hacer mención a lo acontecido en el panorama futbolístico nacional de la época en cuanto a lo que a prensa deportiva se refiere durante la etapa de Javi Clemente como seleccionador.

Y es que su figura acabó por convertirse en arma arrojadiza para los dos más poderosos programas deportivos de la época: La Cope de José María García – el periodista deportivo con más poder de influencia en la historia de la radio deportiva española- y la Cadena Ser de José Ramón de la Morena, emergente periodista que osaba usurpar el trono de García y la empresa a la que este llamaba de forma despectiva como el ‘Imperio del Monopolio’. Una guerra mediatica pura y dura con la selección de por medio y con Clemente -protegido y amigo de García- como artista invitado, al que no le hacía falta ser utilizado como arma arrojadiza para saltar por sí solo a la arena y entrar en aquel circo mediático, en el que creo todos perdieron. Una triste guerra que escenificó su acto más burdo y final cuando pasados los años tras una encarnizada guerra de insultos radiofónicos, Clemente osó recordar con muy poca elegancia un grave suceso que puso en peligro la vida de uno de sus más firmes detractores: Manolo Lama.

Como dije triste y para no recordar, lo mejor pasar página y enjuiciar el trabajo técnico de Clemente como seleccionador, un trabajo que se prolongó por espacio de seis años y un día, desde 1992 a 1998. Clemente llegó  a la selección con unas ideas muy claras y con ellas murió hasta el último día, para ello construyó una selección a su medida y de entre sus primeras polémicas decisiones destacó por encima de otras la paulatina desaparición de los miembros de la “Quinta del Buitre” de la selección nacional.

Su idea futbolística siempre partió de aquel 5-3-2 que le llevó al éxito con el Athlétic de los años ochenta pero pasó también por diversos dibujos tácticos como el 3-3-3-1, el 4-4-2 y el 4-2-3-1. Un equipo claramente inclinado hacia la practicidad y el resultado, construido sobre una por rocosa defensa y los dobles pivotes que actúan entre defensa y ataque, más las dobles parejas por banda, siempre buscando la regularidad por encima de la individualidad o la inspiración

Bajo estos términos técnicos construyó su selección y encaró la clasificación para el Mundial de USA 1994. Una fase de clasificación en la que España se la jugó ante Dinamarca en una de las noches más recordadas de la historia de la selección. Un 17 de noviembre de 1993 en Sevilla, cuando un gol de Hierro eliminó a los daneses. Histórico partido en el que España se sobrepuso a la expulsión de Zubizarreta, que fue suplido con gran éxito por el entonces portero del Celta de Vigo, Santiago Cañizares.

Y en la fase final del campeonato del Mundo norteamericano el equipo de Clemente mostró su habitual perfil: un conjunto sólido, rocoso y al que era bastante complicado hacerle gol. Quizás con el handicap de no ser demasiado creativo pues los futbolistas que más podían aportar en este sentido habitualmente partían de inicio en el banquillo. Así España solía formar con una defensa compuesta por Sergi, Abelardo, Nadal, Alkorta y Ferrer, con Hierro por delante, acompañado por los Goikoetxea, Luis Enrique, Guerrero o Caminero y Salinas. Guardiola lo veía desde el banquillo…

En cualquier caso y pese a la eliminación en cuartos, España completó un buen campeonato que comenzó de forma irregular, con un partido pobre ante Corea. Luego una ostensible mejora de imagen ante Alemania y Bolivia, e inmediatamente después el partido de la ilusión ante Suiza.

En cuartos como siempre España volvió a toparse con la leyenda negra de su maldición, que tomó forma italiana a través de Roberto Baggio y el tremendo codazo de Tassotti a Luis Enrique, pero que pudo haber pasado por las botas de Salinas, cuando a siete del final encaró a Pagliuca y no fue capaz de batirlo. Por ahí se desangró la España de Clemente en aquel Mundial.

La siguiente gran cita para la selección española de Clemente fue el campeonato de Europa de Inglaterra-96, en el cual la ascendente y regular trayectoria de la selección -que no su vistoso juego- la convirtió en una de las favoritas. España arrancó de forma irregular la competición con sendos empates ‘in extremis’ ante la Bulgaria de Hristo Stoichkov y la Francia de un emergente Zidane. Por ello se la tuvo que jugar a una carta ante Rumanía, selección ante la que se necesitaba la victoria para pasar a cuartos. Y en un intenso partido España venció 2 a 1, gracias sobretodo a que en la segunda mitad Clemente arriesgó con los cambios, dando entrada a Alfonso, Guerrero y Amor -este último le dio el tanto de la victoria en el minuto 84-. Fue precisamente a la conclusión de este partido y en el túnel de vestuarios en el que Clemente tuvo un serio encontronazo con un periodista de la Ser.

En cuartos España se cruzó con la anfitriona Inglaterra y en el mítico estadio de Wembley, y lo cierto es que la selección jugó un gran partido, en el que nunca mereció caer derrotada. Se anuló  injustamente un gol legal a Julio Salinas y se llegó a la finalización del partido con empate a cero. Los penaltis dictaron sentencia y una vez más dejaron noqueada a nuestra selección en unos cuartos de final.

La selección de Javi Clemente no enamoraba con su juego pero seguía mostrándose como un equipo sólido y muy difícil de batir, no en vano se mantuvo invicta tres años y medio (desde la fase final del Mundial de Estados Unidos -1.994- hasta enero de 1.998 en un amistoso frente a Francia).

Por ello y pese a la guerra que mantenía con la Ser se mantuvo en el cargo con vistas al siguiente Mundial de Francia de 1998. Y hay que destacar que la selección llegó con los deberes bien hechos a la fase final de aquel mundial puesto que acabó invicta en la fase de clasificación.

La visión critica apuntaba que el juego de la selección era pobre y que la táctica ahogaba la calidad de los futbolistas pero los números estaban y estuvieron del lado del seleccionador hasta aquel Mundial. Y es que España decepcionó  en aquella fase final, comenzó de forma desastrosa con una derrota ante Nigeria y luego mejoró un poco ante Paraguay -0 a 0- pero ya era tarde, para cuando reaccionamos y firmamos un sensacional partido ante Bulgaria nos tuvimos que volver para casa a las primeras de cambio. Aquella tarde volvimos a quedarnos con la sensación de que otra generación se nos iba por el desagüe, la de los Kiko, Alfonso, Morientes, Raúl, Hierro, Sergi, Luis Enrique, Guerrero, Amor, Celades, Zubi…

El golpe fue duro y el aire se hizo irrespirable en el entorno de la selección española, mucho más cuando la solidez y la estabilidad futbolística del estilo Clemente comenzó a tambalearse y cayó por k.o. ante la débil Chipre en la fase de clasificación de la Eurocopa, del año 2000. Este hecho más su enfrentamiento con la prensa y la pérdida de confianza de la opinión pública motivó su salida del equipo nacional. Se cerró  así una etapa de seis años en los que España jugó sesenta y dos partidos ganando treinta y siete y perdiendo sólo seis, con ciento veintiséis goles a favor y cuarenta y cinco en contra. Fue el final de un estilo, también el final de una guerra…

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