Histórico
20 agosto 2010Jose David López

Arranca la Bundesliga, ejemplo a seguir

Lo hemos podido observar esta semana en España con los horarios de la primera jornada de Liga y casi por decreto con cientos de detalles a lo largo de la temporada. No sólo es en la Liga, no sólo son fallos de nuestra Federación, colectivo arbitral o directivos, sino de la absoluta globalidad de un deporte con sobre-exceso de partidos, mínimos días libres en su agitado calendario y un sinfín de errores de organización. Siempre sirvió como modelo la honestidad, sapiencia e inteligencia de previsión que emana la Premier pero desde hace unos años, la Bundesliga alemana se ha convertido en el fiel referente hacia el que el fútbol debe dirigirse.

Tras el Mundial del 2006, la sensación de haber interiorizado conceptos saludables para el deporte rey quedó reflejada en las gradas, ambiente, organización y, además, competitividad. Porque más allá de tener estadios perfectos, aficiones que acuden a la llamada de su club desde la paz y una base regulada con acierto a tenor del control que desprende, la Bundesliga ha logrado encontrar un punto ideal de espectáculo con clubes equilibrados. No existen deudas injustificadas en los clubes, se ha logrado creer en la cantera como camino hacia la progresión y, con ello, han logrado una sección alemana más atractiva y atrevida que nunca. Ahora, además, han encontrado un ‘ramillete’ de rivales competitivos para luchar contra el poderío del Bayern, lo que me hace gritar con más seguridad que nunca que la Bundesliga es mi campeonato favorito.

Bayern Múnich: Un 2010 ideal, propició que el gigante bávaro se reencontrara con su mejor versión. Desde principios de siglo, los muniqueses no habían encontrado un proyecto tan serio, bien estructurado y capacitado para competir a nivel Champions como lo hacían años atrás. Recuperaron su estrella, ésa que les otorga un plus competitivo por historia y que habían perdido entre sus dudas mentales, lagunas que le habían dejado atrás respecto al resto de clásicos europeos. Y lo lograron con un hombre respetado y experto en banquillos de máxima tensión, creciendo desde los días más polémicos hasta llegar a final de campaña con dos títulos y una Copa de Europa a punto de sumarse a las vitrinas del Allianz Arena. Louis Van Gaal ha dado un aire renovado que, visto su rendimiento, no ha necesitado de refuerzos, salvo la recuperación de Tony Kroos tras su cesión (muy mejorado tras crecer en Leverkusen). Ningún fichaje para un bloque compacto, ideal para seguir probando jóvenes (sacó a Muller, Babdstuber y ahora parece decidido a tapar las dudas bajo palos con Kraft) y que sigue contando con los jugadores más desequilibrantes del campeonato (Robben, Ribery, Muller y Olic).

Schalke 04: Era de prever que un auténtico ídolo de los banquillos alemanes y el promotor de los últimos grandes éxitos nacionales, Felix Magath, pudiera dar forma y carisma a un equipo con mucho que explotar. El míster fue el gran refuerzo del pasado verano y más allá de lo que significa para sus hombres, fue capaz de asaltar la zona Champions con un punto extra de competitividad y fiabilidad que le bastó para superar a rivales con más materia prima. Y es que siendo sinceros, el Schalke tenía y tiene muchos menos mimbres en su plantilla que otros ‘perseguidores’. Encontró ambición, osadía y pegada pues gracias a su máximo aprovechamiento de cara a puerta (muchos partidos con un solo gol se convertían en tres puntos), pudo luchar por el título hasta la última jornada, algo impensable. Ahora llegan estigmatizados por la figura de un Raúl que allí si es genio, leyenda y jugador para aportar mucho más que de blanco. Su fichaje supone un soplo de aire fresco pero, sobre todo, abre las puertas a inyecciones financieras futuras. El español es la única cara saliente de su mercado porque a pesar de haber contratado a Jendrisek (buenas cifras en Bundesliga 2), Uchida o Metzelder, la sensación que me desprende es la de haber dejado escapar gran parte de sus mejores avales. Vender a Rafinha, Westermann o Kuranyi, es un riesgo enorme para el que no hay soluciones a la vista.

Werder Bremen: El estupendo Mundial de Mesut Ozil fue el epicentro de todos sus movimientos de mercado tras una temporada donde se logró puestos de Champions tras muchos sudores y un inicio realmente lamentable. La aparición fulgurante del ya madridista le colocó en el mercado y cuando parecían haber pasado los peores días, cuando todos en Bremen contaban con su continuidad (a pesar de que hubiera sido su último año por contrato), la chequera madridista se lo llevó. No hay duda de que, sin Mesut, el equipo pierde su referente creativo, el jugador diferente, el crack sobre el que centrar todas las presiones y también alegrías. Ahora, esta venta debe servir para dar un empujón a la carrera de dos jóvenes promesas que están ante su gran oportunidad. Los dos Marko, Marin y Arnautovic, son extremos puros, jugadores con llegada, desequilibrantes, ambiciosos y con un proyecto a su medida donde poder centrarse exclusivamente en su rendimiento. En el caso del suizo, además, puede ser revelación porque ha perdido caché tras un año nefasto en el Inter y ahora querrá desquitarse. Con ellos estarán los más que fiables Frings, Pizarro, Almeida, así como el joven Bargfrede, que parece destinado a ocupar esa medular huérfana de magia.

Wolfsburgo: Hace dos campañas dio el paso definitivo al frente como para que el resto le considerara desde ese momento el equipo a seguir. Un curso estupendo donde sus figuras crecieron, dieron un rendimiento impensable y el citado Magath encontró el grado perfecto para unirlos por una causa: La Bundesliga. Ese título, a pesar de que la última temporada fue evidente retroceso, sirve para que hoy, incluyendo una inyección económica potente, hayan sido los animadores del mercado. Sólo un proyecto que aspira a grandes alegrías sería capaz de llevarse a uno de los centrales más deseados, Simon Kjaer, al zaguero más rentable a nivel nacional (Friedrich), o a una de las mayores perlas Nassim Ben Khalifa. Todos esos aportes junto a un grupo perfectamente reconocible y que se conoce al dedillo, asegura que los Dzeko (increíble que lo puedan seguir reteniendo), Grafite, Josué, Benaglio o Misimovic, seguirán dando guerra.

Tras ellos, con todas las opciones abiertas y grandes alternativas como para ocupar puestos europeos (sino más), están el Leverkusen del reingresado Ballack, el Hamburgo de Van Nistelrooy y ahora con Westermann (me encanta este comodín) y Kacar o el siempre competitivo Stuttgart post-Khedira. Sin embargo, uno de los atractivos esenciales de la Bundesliga es la extrema equidad existente en zona media-baja, donde las diferencias son mínimas. Allí veremos de nuevo al querido St.Pauli, que vuelve para mostrarnos sus ideales sociales sobre el césped, el Gladbach y un par de refuerzos con proyección (Idrissou y De Camargo) o el regreso de un clásico como el Kaiserslautern. Ya estamos todos. Ya llegó la Bundesliga.

- Las nuevas Camisetas de la Bundesliga -

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