Histórico
10 agosto 2010Jose David López

‘A partire da zero’: La nueva Italia de Prandelli

Destruir todo lo relacionado con la vida anterior, dejarla en cimientos, sin compañías, sentimientos o sensaciones pasadas. Nacer de nuevo con ideales renovados, conceptos alterados y una larga lista de mejoras por delante. Vivir con la maleta echa y no ponerle nombre al gato, como Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes. Ella, con su estilo, sus looks y su pre-figuración de la espontaneidad juvenil, transformó el cine en las calles de Roma bajo la mirada de una cámara que la convirtió en su ‘cara de ángel’ particular. Hoy, ese mismo pueblo romano quiere revivir su liberalismo, innovación y, sobre todo, atractivo, aunque sobre un césped y vestidos de azzurro.

Apenas un mes y medio después de haber protagonizado la mayor decepción del la historia de los Mundiales (recordamos que en Sudáfrica 2010 la selección Azzurri quedó última de su grupo superada incluso por Nueva Zelanda) y tras haber tocado el cielo en 2006, la descomposición de Italia era mayúscula. Sin estilo, con jugadores demasiado herméticos, veteranos y una deficiente capacidad creativa, destrozaron la imagen de un clásico que reaccionó tarde a las previsiones. Confirmado el descalabro, Cesare Prandelli fue nombrado seleccionador sin ninguna discrepancia y ya en su primera lista mostró una notable capacidad para olvidar el pasado y empezar de nuevo: ‘A partire da zero’.

Este ex centrocampista trabajador que logró el éxito como juventino (tres scudettos, 1 Copa de Europa y 1 Intercontinental), fue dando pasitos en proyectos necesitados de un cambio absoluto en la parcela deportiva y siempre ha sido capaz de dar la cara. Le ocurrió en Atalanta, Lecce, Verona y Venecia (en todos ellos existían notables problemas financieros), así como en Parma (salvó al equipo pese a estar en quiebra) y cuando iba a consumar su progresión como uno de los técnicos de la nueva hornada italiana, problemas de salud en su mujer le evitaron crear su proyecto en Roma (firmó, apenas pudo hacer la pretemporada y se marchó). Sin embargo, la Fiorentina lo rescató para la causa poco después y ha sido en la Toscana, con un grupo necesitado de nuevos aires y con una poderosa inyección mediática, donde su trabajo se ha visto recompensado. No sólo asentó a los viola en Serie A tras multitud de problemas financieros, sino que les metió en Europa, estuvo a punto de ganar la UEFA (2008) y finalmente les colocó de regreso en la Champions y apurando ante el posterior finalista, Bayern de Múnich.

Pese a todo, es cierto que su etapa como toscano ya había tocado a su fin y se apreció en la disminución de confianza en sus ideas tras cinco años ejerciendo de reactor en un mismo vestuario. Sin embargo, ya había sembrado su camino a la selección italiana cuando, con los modestos mimbres violas, fue capaz de gestionar un equipo con mucha capacidad ofensiva, vertical y tremendamente apto en labores de creación, justo de lo que más adolece la actual Italia. Siempre juega con extremos, con un ‘cerebro’, un destructor, un mago en tres cuartos de cancha y un solo punta. Ideal que ahora parece querer llevar al combinado Azzurri, que anhela un lavado de cara en sus conceptos, quizás demasiado primarios y arcaicos para lo equilibrado del fútbol actual.

Ha desechado a nueve mundialistas y ha convocado a jugadores solicitados por el pueblo (quizás ha sido un poco populista en sus primeros pasos) pero nadie va a abuchear la llegada de nuevas inquietudes y alternativas. Amauri (que ya ha asegurado que no cantará el himno después de meses deseando jugar con Italia), Balotelli (el chico malo con talento de un Inter desesperado por domarle o quitárselo de encima) y Cassano (más maduro y genial que nunca pero con un pasado tan turbio como imprevisible), forman el trío ofensivo que debe proponer la nueva Italia. Un cóctel letal por la velocidad, magia, descaro y pegada pero que puede resultar mortal en lo que respecta al cruce de egos, pues todos exaltan el yo personal por encima del colectivo. Maniobra valiente, necesaria, clave para demostrar la postura de un nuevo ciclo que completarán en el césped los semi-desconocidos Lazzari, Antonini, Sirigu, Lucchini, Motta o Astori. La intención es la misma que propuso la Fiore, renovar estilo desde cero.

Para asegurarse un mayor respaldo y consciente de que siempre hay que rodearse de iconos históricos, Prandelli ha sido capaz de lograr el apoyo y la defensa de Roberto Baggio, Arrigo Sacchi o Gianni Rivera, que se unen al proyecto trabajando desde la formación de nuevos talentos. Todos arrancan desde hoy una nueva era en Italia. Será en Londres, ante Costa de Marfil y necesitados, al menos, de mostrar una restaurada concepción de juego. Toca empezar de nuevo. ‘A partire da zero’.

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