Histórico
29 julio 2010Jesús Camacho

Santamaría y el fracaso de Naranjito

La FEF tras el cese de Kubala barajó fundamentalmente dos nombres para asumir la dirección técnica y el cargo de seleccionador español con vistas al inminente Mundial que debía disputarse en territorio propio. Por tanto la responsabilidad era bastante grande y el tiempo escaso para conformar un equipo y una base sólida con la que responder a las expectativas generadas por un país anfitrión. El primero de la lista era el hispano-uruguayo José Emilio Santamaría y el segundo Luis Suárez. Dos hombres con una sobrada y brillante trayectoria en los terrenos de juego, que además encajaban en el prototipo ideal de seleccionador. Finalmente se decantaron por Santamaría y este desde un primer momento intentó hacer equipo partiendo de la base de un equipo A y otro B, con la idea de trabajar con unos 30 futbolistas de cara a la cita mundialista.

Básicamente un sus inicios jugó con idénticos planteamientos y futbolistas que en la anterior etapa de Kubala, pero poco a poco fue modificando la idea de juego de la selección hacia el contragolpe. Haciendo un estudio línea por línea de la selección de Santamaría pronto podremos comprobar como la línea más sólida del equipo era la defensa, compuesta por Arconada, Camacho, Tendillo, Alexanco y Gordillo. Como suplentes Cundi, Maceda, Miguel Ángel, Urruti. En la media Zamora y Perico Alonso eran fijos, junto a ellos se disputaban un sitio Víctor, Saura, Gallego, Señor, Mesa y Joaquín. Y arriba una doble pareja dependiendo del rival, la formada por Satrústegui-López Ufarte o Juanito-Santillana . Luego la figura del tercer hombre completa el bagaje ofensivo español, y ahí aparecen Quini, Marcos, Dani…

En definitiva un buen equipo a priori que desafortunadamente acabó zozobrando por numerosos y diversos motivos. A la España de Santamaría ‘la mató’ entre otras cosas su irregularidad y buena prueba de ello fueron los amistosos disputados previamente al mundial.  En aquellos partidos se jugó a gran nivel ante rivales de gran entidad y se decepcionó ante rivales menores. Se venció a Francia por 1-0 en casa y a Inglaterra en Wembley por 1-2, pero se tropezó en casa 0-3 frente a Hungría y frente a País de Gales, con quién se empató.

La presión mediática fue grande, las críticas fueron tan duras para el seleccionador que este llegó a convocar una rueda de prensa especial para después del partido en Wembley frente a Inglaterra el 25 de marzo de 1981, con la intención anunciar su dimisión. Pero la victoria conseguida ante los pross hizo cambiar de opinión al bueno de Santamaría, que decidió seguir adelante pese a las críticas.

Profundizando un poco en todo lo acontecido y aunque Santamaría sostenga que la preparación previa al Mundial fue muy buena, existe una versión contraria a esta afirmación en la que se expone lo perjudicial que fue para la roja la concentración en Los Pirineos-en la estación Pirenaica de La Molina-. En aquellas tierras la selección trabajó con un clima suave y absolutamente distinto a lo que se encontró con posterioridad en Valencia. Y es que tanto la FEF como las altas instancias del Gobierno español -ante la política convulsa situación que se vivía durante la transición política española- temían acciones terroristas sobre el equipo nacional y por ello eligió el citado paraje para la concentración. Una situación que se agravó con el secuestro de Quini, circunstancias que quizás pesaron en el estado psíquico de los futbolistas españoles.

Santamaría lo vivió así: “Había obsesión, teníamos gente fuera y dentro de paisano y uniformado, no podías moverte porque te seguían automáticamente y no sabías quién te seguía: un amigo o un enemigo. Eso crea un estado de intranquilidad e inseguridad terrible. Fue un momento muy desagradable”. “El secuestro de Quini “El Brujo” fue quizá una psicosis que acusamos durante un año. Hasta que llegamos al Mundial habíamos trabajado perfectamente bien, pero teníamos una situación psicológica difícil”.

En aquella controvertida concentración, militares españoles escoltaban a los jugadores mientras se celebraban los entrenamientos metralleta en mano. En todo caso fue así como la selección de José Emilio Santamaría encaró su Mundial, el de Naranjito, en el que defraudó de pleno.

España quedó  emparejada dentro del grupo 5 con Irlanda del Norte, Yugoslavia (de nuevo) y Honduras. En su primer partido de la competición -ante Honduras- España fracasó, la presión le pudo y la errónea planificación de preparación le pasó factura. España que se ‘aclimató’ a la temperatura suave de Los Pirineos y luego se encontró que en Valencia el termómetro no bajó de los 35 grados.

España no pasó del empate, López Ufarte evitó la debacle pero los hondureños parecían aviones comparados a los futbolistas de nuestra selección. Con el paso de los años, varios componentes de aquel equipo han reconocido que las piernas no les iban y el físico no les respondió. Todo les superó.

Luego llegó  el partido ante Yugoslvia -ante la que se tenía que ganar para no quedar fuera a las primeras de cambio-, un encuentro polémico en el que el colegiado danés Sorensen nos dio un ‘empujoncito’ con el penalti señalado sobre Perico Alonso. España acabó venciendo 2 a 1 gracias al gol de Saura, el primer match ball estaba salvado.

Irlanda del Norte era el siguiente rival y parecía la víctima propiciatoria para que España certificara su pase como primera de grupo, especialmente al ver la actitud desenfadada y poco profesional de los irlandeses en su hotel. Pero nada más lejos de la realidad, puesto que ante los irlandeses España zozobró de nuevo -1 a 0-. Un resultado que la condenaba a la segunda posición del grupo, y aun cruce mucho más complicado. España se complicó de forma seria su continuidad en su Mundial.

España quedó  encuadrada en el grupo B junto con las selecciones de Alemania Federal e Inglaterra y se mostró inferior a sus rivales. Alemania, en el primer encuentro se deshizo de España mostrando su fortaleza y venciendo 2 a 1, convirtiendo en una auténtica quimera el pase a la siguiente ronda para el conjunto anfitrión. Un conjunto anfitrión que certificó su eliminación con un empate insuficiente a cero ante Inglaterra.

La selección de Santamaría se vio superada por los acontecimientos y no estuvo a la altura, por lo que aquellos dos encuentros disputados en el Bernabéu escenificaron los últimos momentos de José Emilio Santamaría como seleccionador. Una etapa comprendida entre junio de 1980 y junio de 1982, otro fracaso más para la irregular historia de una selección que ya por aquel entonces llevaba muchos años sin conseguir un gran título internacional.

Todos los Videos de El Enganche en su Canal de Youtube

Síguenos también desde Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche