Histórico
9 julio 2010Jose David López

La final del Balón de Oro

A partir del próximo año, el Balón de Oro y el FIFA World Player pasarán a ser un solo galardón. Un cambio que no tiene repercusión sobre la importancia del Mundial para conseguirlo, ya que aquél que levante la antigua Copa Jules Rimet, tendrá muchísimo terreno ganado para proclamarse como Mejor Jugador del Año. Analizamos uno a unos los candidatos que estarán en la final de Sudáfrica 2010.

Wesley Sneijder: Hace apenas un año, su carrera dio un vuelco espectacular. No logró asentarse en el que había sido el sueño de su vida, jugar en el Real Madrid. Un par de años con altibajos que, debido a problemas en el ajuste de cuentas de pretemporada, abrieron las puertas al holandés por el beneplácito de un Florentino Pérez que ahora debe asumir su error ante todo el madridismo. Una sola campaña después, aquél pequeño ajaccied que no encontró su acomodo en el Bernabéu, se convirtió en la estrella de Inter de José Mourinho y en el catalizador del juego creativo en un equipo físico. Fue el pilar clave para que los neroazzurri ganaran Coppa, Serie A y, desde luego, la Champions League.

En un momento de forma espectacular y con la moral altísima, Sneijder llegó al Mundial dispuesto a ejercer de líder como enganche en los planes de la Oranje y un mes después, ha confirmado su protagonismo desde la finalísima. Cinco goles, todos en partidos donde su equipo estaba necesitado de desequilibrios y la sensación de que, si gana el Mundial, no sólo Sudáfrica se rendirá ante él sino que será cuestión de meses que reciba el mismísimo Balón de Oro.

Arjen Robben: Un camino muy parecido, aunque en Alemania, ha tenido su otro ex compañero en el Real Madrid. Robben pasó de ser promesa en el PSV y jugador eternamente lesionado en Chelsea y Real Madrid, a convertirse en el mejor extremo del momento y en uno de los jugadores más desequilibrantes del año en cuestión de meses. Su llegada al Bayern y al trabajo diario de Van Gaal, le mantuvieron a tono todo el año y su rendimiento fue sencillamente espectacular.

Anotó en cada partido clave para los bávaros tanto en Bundesliga como en Copa así como en la Champions, donde sólo cedió en la finalísima y ante su compatriota Sneijder. Encara, busca en velocidad, intenta driblar y, cambiado de banda, sigue destrozando defensas con sus acciones verticales y buscando disparo desde media distancia. Su mejor año, el de su confirmación como crack mundial.

Iker Casillas: Las dudas en torno a su titularidad se caen por su propio peso cada vez que alguien osa discutirle como el mejor portero del planeta (ha superado a Julio Cesar en este Mundial y confirma sus credenciales). Surgió como figura en momentos cumbre y, sobre todo, ante Paraguay y Alemania tuvo que frenar la ocasión de oro del rival, ésa que, sin respuesta, nos hubiera mandado a casa de retorno y con las orejas gachas.

Lleva años siendo referente de la portería de un gigante como el Real Madrid, es capitán de la selección campeona de Europa y ha creado escuela, suficientes argumentos como para que, si encima levanta la Copa del Mundo, sea uno de los pocos porteros proclamados como Balones de Oro. Es su momento y España entera está con él.

David Villa: Pocos jugadores llevan una carrera tan progresiva paulatinamente como la del asturiano. Eso sí, ya sea en el Sporting, en el Zaragoza, en el Valencia o ahora como azulgrana, los goles siempre le han acompañado y, por tanto, su mejor seña de identidad le asegura un lugar entre los más grandes de la historia de nuestro fútbol. Máximo goleador nacional tantas y tantas veces en nuestra Liga, su premio le ha ido llegando con un trabajo diario tremendo.

El ‘Guaje’ ha sido el pilar de España en Sudáfrica 2010, su sostén goleador, su base ofensiva y, porque no decirlo, su jugador más determinante e inspirado. En la fase de grupos ante Honduras y chile, contra Portugal y, desde luego, contra Paraguay. Siempre aparece, siempre marca y siempre es capaz de hacernos recordar que el gol es su apellido. Goleador de la pasada Eurocopa y a punto de serlo en 2010 (lleva cinco), Villa merece un reconocimiento mundial individual.

Lejos de dar cabida a cracks consumados como Messi, Cristiano Ronaldo o Kaká, esta campaña ha dejado mal parados a todos ellos, siendo el segundo escalón para jugadores como Xavi Hernández (mejor jugador de la Euro 2008 y clave para España) Andrés Iniesta (desequilibrio u talento a raudales) o, desde luego, Diego Forlán, uno de los goleadores de Uruguay, ganador de la Europa League e icono de los artilleros del 2010.

Sus posibilidades, como las de Sneijder, Robben, Villa o Casillas, reflejan claramente la necesidad de un bloque compacto con ideas acertadas pues los individualismos han quedado atrás. Gane quien gane, la historia le hará un hueco entre los grandes y levantar la otrora Jules Rimet se antoja más determinante que nunca para incrustar ese nombre entre los más grandes.

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