Histórico
29 julio 2010Jose David López

Guti, el frenesí del nuevo Besiktas

Ya no existen infiernos, no hay calderas ni tampoco ambientes turbios que acongojen dentro del panorama europeo pero, pese a todo, Estambul conserva su naturaleza pasional cuando el fútbol entra en escena. La Superlig Turca no esconde sus modestas incorporaciones, la humildad de gran parte de sus clubes (que apenas pueden sobrevivir año a año) y la supremacía casi absoluta de los equipos estambulís que, pese a todo, se vieron sorprendidos el pasado año con la victoria final del valiente Bursaspor (que representará a Turquía en la Champions League esta campaña). Con la única fortaleza de los tres gigantes del país como animadores del mercado, cada verano surgen infinidad de rumores sobre quién será el refuerzo estrella para la nueva campaña. Este 2010 ya tiene dueño, el Besiktas de ‘La Tormenta Rubia’, el nuevo apodo del ídolo del momento: José María Gutiérrez, Guti.

El enganche madrileño se despidió esta semana del Real Madrid pero en apenas 48 horas se ha convertido ya en el crack de un Besiktas que refleja la necesidad de nuevos iconos futbolísticos en el país otomano. 20.000 personas en los graderíos del İnönü Stadium (gran expectación teniendo en cuenta sus 32.000 localidades), luces, fuegos artificiales, música y un show a cargo de Yildirim Demirören, el mandatario que quiere recuperar el trono del fútbol turco. No solo ha puesto dinero de su propio bolsillo para llevar al 14 al Besiktas, sino que incluso prestó su avión particular para que la presentación saliera según lo planeado. Un refuerzo secundario para quienes lo vemos desde la cúspide pero estelar para un campeonato que anhela figuras de talento para no perder su pasión.

“Guti va a mejorar el equipo, pero también es importante la afición”, decía Demirören en la presentación de su crack, consciente de que no solo se trata de crecer deportivamente, sino de otorgar alegrías a quienes pagarán sus 2,7 millones de ficha. El Besiktas volvió a la cima del fútbol turco hace dos años cuando logró el ‘doblete’ de la mano del eterno Mustafa Denizli (que dirigió a los tres grandes del país y a todos los hizo campeones) y un grupo sin estrellas pero con mucha cohesión y disciplina en su trabajo. Así, fue capaz de superar las grandes contrataciones de sus rivales (Galatasaray y Fenerbahce) y proclamarse campeón tras siete años (sólo ha ganado dos campeonatos en los últimos 18 intentos). Un curso después, la decepción fue notable cuando el equipo no reaccionó en su regreso a Champions y tan sólo pudo rescatar la cuarta plaza liguera de acceso a Europa League.

Esta campaña Las Águilas Negras arrancan desde cero un nuevo proyecto con el regreso a los banquillos de Bernd Schuster. El técnico alemán tiene un enorme reto ante sí puesto que en la última década han pasado por allí diez entrenadores (algunos del calibre de Vicente del Bosque, Jean Tigana, Nevio Scala o Mircea Lucescu) y numerosos intentos de revitalización en la entidad. Fiel a la tremenda irregularidad y a la sensación de desorganización constante en el plano deportivo, el Besiktas ha afrontado el nuevo curso con más nombres e ilusiones que realidades. Es cierto que además de Guti, un mediático como Ricardo Quaresma y un internacional alemán como Robert Hilbert, alimentan las esperanzas de realizar una buena campaña y crear un bloque competitivo. Sin embargo, individualmente, todos se tratan de jugadores que no han encontrado la continuidad deseada y que buscan una nueva oportunidad tras haber dejado escapar sus oportunidades de oro.

El repescado Zapotocny (zaguero sobrio del campeón Bursaspor), el comodín australiano Ersan Gulum (procedente del Adanaspor a cambio de 350.000 euros) y el joven portero Cenk Gonen (fichado por 1 millón del Denizlispor), son sus refuerzos secundarios para ampliar su nómina. Su principal baja es la del joven lateral ya internacional Serdan Ozkan (rumbo al Galatasaray), pero mantienen la base del equipo campeón de hace dos años con el dubitativo Rustu bajo palos (seguramente Gonen le arrebate su puesto esta campaña), Nihat, Holosko, Sivok, Bobo, Rodrigo Tabata o los incombustibles Fabian Ernts y Matteo Ferrari. Mucha veteranía, un grupo conocedor de sus limitaciones e incapaz de poder competir al más alto nivel pero consciente de que, sobre todo, necesita fervor para no perder su misticismo. Guti ejemplifica mejor que nadie ese lid en pro del frenesí turco. Su último capítulo. Uno más para quienes le rodean.

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