Histórico
8 julio 2010Jose David López

Cinco razones por las que ‘odiar’ (futbolísticamente) a Holanda

El Mundial toca fondo, España está en la cúspide de su historia y la prensa internacional siempre me pareció la mejor fuente para etiquetar nuestras sensaciones. Antes del choque contra Alemania, pude comprender hasta qué punto ha cambiado el equipo teutón la antipatía que siempre le acompañaba pues, no lo ignoremos, La Mannschaft, levantaba hostilidad en todo el planeta. Ahora, la nueva generación, con su nuevo estilo, con su carácter ofensivo y el virtuosismo (hasta anoche) que promocionan como el vanguardismo del nuevo fútbol, logró regenerar esas sensaciones y crear una esfera agradable y positiva en su entorno. Ya no se odia a Alemania. No es sólo ganar, sino gustar y dar algo a cambio a quienes vitorean sus nombres.

Estos elogios que se transforman en apoyo y afecto dentro del corazón de todo hincha, los aglomeró España tras imponerse con justicia y talento en la pasada Eurocopa. Desde entonces, la Roja va acompañada de buenas sensaciones, siempre hay camisetas en pro de los de Vicente del Bosque y la ‘Marea Roja’ ha crecido increíblemente en todo el planeta. Algo similar ha podido disfrutar a lo largo de muchos años la selección holandesa (me incluyo en el grupo), bonificado por el ‘Futbol Total’ de los 70, el romanticismo de un estilo ofensivamente único hasta su aparición y por el cambio radical que aquellas premisas engendraron en el deporte rey. Hoy, sin embargo, ese rol se ha transformado negativamente para sus intereses. El cambio de planteamiento, lo pragmático de su esquema y algunos jugadores con mucho ‘ego’ y poca humildad, han provocado que exista un ‘odio’ (sólo futbolístico y con el modo irónico activado) hacia Holanda.

1- El momento de forma de Sneijder y Robben: Hace apenas un año, Florentino Pérez (que no abanderaría este punto) decidió dejar marchar a los dos holandeses por la puerta trasera mientras al Bernabéu llegaban sus estrellas mediáticas. Hoy, interista y bávaro son los hombres de la temporada en Europa. El enganche ha logrado ya el ‘triplete’ con el Inter, donde se ha reencontrado con su mejor versión, ha pasado a ser líder creativo de un bloque con grandes aspiraciones y ha recuperado su moral, aquello que fue dejándose en la Casa Blanca con el paso de los días. Asiste, crea y marca pues así lo refrendan los cinco goles que suma en Sudáfrica 2010. El extremo, hombre de cristal, ha logrado mayor consistencia y regularidad en su juego de la mano de Van Gaal, que le facilitó un entrenamiento especial y particular durante todo el año y que, sin dudas, le dio rentabilidad. Clave en todos y cada uno de los partidos que colocaron al Bayern (salvo en Champions) en la cúspide, dribla, desequilibra, busca velocidad y anota como nunca. A ambos, además, les acompaña la suerte típica de momentos dulces de forma puesto que cada aparición suya supone (meritoriamente o no), peligro para el rival. Cuestión anímica…

2- Animadversión contra Van Bommel: No es cosa de quien escribe ni tampoco de colores o forofismos, sino de cuestión deportiva y amor por el sentido de la profesionalidad. Mark Van Bommel (por cierto, casado con la hija del seleccionador Van Marwijk), levanta sentimientos radicales entre aquellos que se enfrentan a él o entre los que no abogan por los talantes violentos en un terreno de juego. No dejó buena imagen en Barcelona pero sí ha logrado encontrar en Múnich el refugio ideal a su manera de entender el deporte como un juego de contacto donde una mueca, un gesto o una entrada a destiempo son gajes del oficio. Un experto combatiente al que nadie quiere enfrentarse pero desde luego que al que todos quieren vencer. La victoria será doblemente feliz.

3- Van Marwijk, pragmático camuflado: Ese estilo del que tantos nos enamoramos en los 70 y que siempre acompañó al fútbol holandés (se practica fielmente en la Eredivisie), perdió su razón de ser cuando Bert Van Marwijk se hizo cargo de la selección oranje. Para un feyenoorder como quien escribe, la noticia fue un sorpresón porque no fue capaz de levantar a los de Rotterdam de su caída libre pero, aún así, se ganó los honores al sillón principal de fútbol holandés. En el subconsciente, ama el estilo de Barcelona e incluso se considera un técnico ofensivo pero su premisa es, ante todo, no correr ningún riesgo defensivo. Confiesa que el doble-pivote es inamovible y que no le gustan los jugadores que sólo atacan. Es decir, que quiere a once Kuyts (el del Liverpool se lleva todo mi respeto y admiración) que diseñen una nueva Holanda más pragmática que nunca.

4- La lucha por el Balón de Oro: No hay que olvidarnos que en la Final de Sudáfrica 2010 estará posiblemente en juego el Balón de Oro. Desgraciadamente para los intereses españoles, Casillas, Villa y hasta Xavi o Iniesta, la supremacía de Robben y sobre todo de Sneijder, parece ya inalcanzable para el desenlace final del premio allá por diciembre. Sin embargo, si España logra su primera Copa del Mundo o Villa levanta el título acompañado del honor de ser el Máximo Goleador del Mundial, la situación puede cambiar. La Roja se merecería ese premio.

5- A la tercera va la vencida: En España hay un dicho que recuerda que tras dos intentos fallidos, el tercero va a ser el clave, el que traerá suerte y en el que no hay posibilidad de error. Esa hipótesis se adapta fielmente a Holanda en esta ocasión, porque tras rozar el cielo en las finales de 1974 y 1978, mereciendo además mucha mejor suerte tras revolucionar los conceptos futbolísticos de la época, ahora están ante una nueva oportunidad. Ahora no son como antaño pero…

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