Histórico
16 junio 2010Francisco Ortí

Senderos y los sueños cumplidos

Porque los sueños se pueden cumplir“. Con esa frase amanecía recientemente la página web de Clarence Seedorf. La cita hacía referencia a una fotografía en la que se podía ver una versión rejuvenecida del centrocampista holandés. La imagen pertenecía a su etapa como jugador del Real Madrid. Concretamente, a una pretemporada que el conjunto blanco completó en la ciudad suiza de Nyon. Junto a él se podía distinguir a un espigado adolescente de poderoso físico y emocionada sonrisa. Ese chico era Phillipe Senderos.

El nuevo jugador del Fulham era un habitual de las concentraciones del Real Madrid en Suiza. Cuando todavía era un prometedor defensa de la cantera del Servette tenía por costumbre acudir a los entrenamientos del conjunto madrileño  en tierras helvéticas a la caza de autógrafos o para lograr fotografiarse junto a unos ídolos que espera emular algún día. Años después se reencontró con Clarence Seedorf y compartió con él su viejo tesoro. Su relación había cambiado. Ya no eran aficionado e ídolo, sino compañeros de equipo. Ambos eran jugadores del Milan. “Los sueños se pueden cumplir“, apuntó sonriente el holandés.

Este miércoles Phillipe Senderos cumplirá otro sueño. El central liderará a la selección de Suiza en la que será su segunda Copa del Mundo. Pero lo que hace que el partido sea especial para él es el rival. Se enfrentará a sus raices. Se enfrentará a España en un Mundial. Y es que en las venas de Phillipe Senderos corre sangre española. Su padre, Julián Senderos, es natural de un pueblo de Guadalajara llamado Santiuste, aunque siendo muy joven emigró a Ginebra en busca de trabajo. Por ello, el internacional helvético acostumbra a visitar España siempre que su carrera profesional se lo permite. Su entorno revela que siente un fuerte apego por el pueblo natal de su padre. Sin embargo, eso no ha provocado que el defensa dudara entre jugar con la selección suiza o la española.

Nunca me planteé jugar con España. Mi madre es serbia y mi padre es español. Tengo sangre española en mis venas. Poseo incluso el pasaporte español, pero yo soy suizo. Es mi país, mis raíces y mis padres me lo han enseñado siempre. Siempre he tenido claro que quería defender los colores de Suiza“, afirma con seguridad Senderos, quien espera que tanto Suiza como España logren clasificarse para los octavos de final como los dos primeros del grupo H.

Al margen de sus raíces españolas, Senderos tiene otro motivo extra para desear que la Roja complete un buen papel en el Mundial de Sudáfrica: su amistad con Cesc Fábregas. Tanto Senderos como Cesc fueron reclutados muy jóvenes por Arséne Wenger para crecer en las categorías inferiores del Arsenal y ambos convivieron durante sus primeros años lejos de casa en el hogar de acogida de Miss Norren. El suizo, que había llegado un año antes a Londres y domina seis idiomas, ejercició de cicerón para el catalán, que le considera como un hermano mayor. “Él ha sido como un hermano mayor cuando llegué a Londres. Prácticamente hemos crecido juntos, hemos vivido juntos casi tres años, y me ayudó mucho. Sin su ayuda no sé si me habría adaptado tan rápido“, revela quien en la actualidad se ha convertido en capitán y referente del Arsenal.

Seguramente, durante las largas noches en la residencia de Miss Norren compartirían más de una vez sus sueños de llegar al primer equipo del Arsenal, de convertirse en jugadores profesionales, ganar títulos o representar a sus selecciones. Seguro que en algún momento soñaron con verse las caras en un Mundial. Y este miércoles ese sueño será realidad. Ya se lo dijo Clarence Seedorf una vez. “Los sueños se pueden cumplir“.

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