Histórico
1 junio 2010Jesús Camacho

Pablo Hernández, seleccionador del Régimen

Entre 1942 y 1945 el fútbol internacional vive lógicamente un espacio en blanco inevitable motivado por el conflicto bélico mundial, tras él llega una dura posguerra, que azota a España desde 1939.

El fútbol internacional se limita a los tradicionales encuentros ante Portugal y Eire, en esta etapa que comienza en el año 1945 se hace cargo de la selección Jacinto Quincoces, que trabaja junto a Luis Casas “Pasarín” y permanece solo dos encuentros en el cargo, marchándose para dejar paso a un “trío” seleccionador formado por un madrileño: Quesada, ex-jugador del Real Madrid, Alcántara, ex-jugador del Barcelona e Iceta, ex-jugador del Athlétic de Bilbao. Esta etapa acaba siendo aún más fugaz que la de Quincoces, pues España pierde 0-1 en junio del 46 ante Eire en el Estadio  Metroplitano, pese a contar con un buen equipo. La derrota y la polémica suscitada entorno a la posición de delantero centro que se disputan Zarra y Martín, provoca la crisis y el cese del triunvirato técnico.

Entonces y a primeros de 1947, una Directiva de la Federación elige seleccionador a Pablo Hernández Coronado, que tendrá la oportunidad de dirigir a la selección durante dos etapas, una primera que solo se dilata en el tiempo durante dos choques internacionales y una segunda en 1962, en la que es elegido para regir los designios de la roja en el Mundial de Chile.

En referencia a su figura debemos resaltar que Pablo Hernández fue uno de los personajes más relevantes del mundo del balompié de su época, no en vano pasó por todos los estamentos de este deporte, fue guardameta, árbitro, crítico deportivo, federativo y seleccionador nacional.

Un hombre dotado de una personalidad muy acentuada y una fina e irónica pluma con la que lograba convertirse en el centro de la polémica. Sus conocimientos sobre fútbol quedan fuera de toda duda, pocos controlan con tanta maestría todas las variables del balompié de antaño.

Portero de la Gimnástica, de la Cultural Deportiva y del Real Madrid, después de su retiro, fue entrenador, secretario técnico y directivo de la institución madridista, destacando de forma especial por su labor en la secretaría técnica, cargo que creó y en el que consiguió el fichaje de Ricardo Zamora.

Era por tanto un personaje polémico pero valorado y respetado, que en cambio no tuvo mucha fortuna en su labor como seleccionador. Resulta también curiosa y de profundo estudio su valoración personal en referencia a la ausencia de éxitos de la selección española de la época que le tocó vivir.

Para Pablo Hernández una serie de factores colocaban en inferioridad al futbolista español con respecto a otras nacionalidades. La primera era la escasez de campos y la proporción en cantidad de practicantes en el territorio nacional, que era inferior a la de otros países, la segunda la constitución física de los españoles, inferiores en talla, de tórax ancho, piernas cortas musculadas y menor peso, convenientes en otras modalidades deportivas pero inconvenientes para la carrera, el salto y el choque.

Según Pablo Hernández la guerra y el hambre moldearon la inferior constitución física del español, que además solía enfrentar la competición con un carácter individualista frente al trabajo colectivo de sus adversarios. A todo ello -y siempre bajo la óptica de Pablo Hernández- habría que sumar la diseminación de los mejores futbolistas españoles por todo el territorio frente a la concentración en dos o tres equipos de las grandes figuras en las selecciones extranjeras.

Como dije curiosa visión de la derrota que habría que estudiar en profundidad y en la que seguro existen puntos de bastante razonamiento, pero que en cambio no puede tapar el incuestionable fracaso de un gran hombre de fútbol al frente de la selección.

En su primera etapa -1947- sufrió dos derrotas frente a Portugal (4-1) y Eire (3-2), una etapa en la que ante la imposibilidad de realizar partidos preparatorios optó por tomar como base al equipo de un club, con algunas incrustaciones para cubrir los puntos débiles. El club elegido fue el Athlétic de Bilbao y el entrenador elegido para colaborar Moncho Encinas. Lo tenía todo muy bien atado para tener éxito pero Pablo Hernández cayó en el error de intentar que su selección jugara en disposición táctica W-M en su primer partido. Sus futbolistas no la asimilaron y fracasó en estrépito pese a contar con futbolistas de la talla de Iriondo, Panizo, César, Gaínza

Curioso también lo acaecido en el segundo encuentro ante Irlanda, en el que optó  por elegir el mejor en cada puesto y en el que España gracias a una pícara maniobra suya, recuperó la indumentaria roja -perdida desde la Guerra Civil al entenderse que era el color de los vencidos-. Y es que la España de Pablo Hernández se encontró con un campo cubierto con una capa de paja cortada para cubrir el barro y la nieve en deshielo, un patatal en toda regla, lo nunca visto.

Así concluyó  una primera etapa que tuvo continuidad en el tiempo años más tarde, con una victoria como co-seleccionador en un partido disputado en junio de 1955. En todo caso se considera como su segunda etapa la iniciada en el año 62, cuando Pablo Hernández retoma sus funciones en el cargo con el difícil reto del Mundial de Chile por delante.

Para esta segunda etapa Hernández Coronado asume el cargo con un clima bastante crítico entorno a su polémica figura, pues el trabajo de Escartín era difícil de superar.

Curioso también su método de elección pues para ello elabora una lista de 69 futbolistas que “Marca” captura a través de una foto realizada por encima de su hombro en un bar. En ella los futbolistas que recuerda le han provocado más miedo en los enfrentamientos ante su equipo -el Real Madrid-. Una lista de la que va haciendo una criba hasta encontrar a los idóneos para integrar la selección nacional en la cita mundialista.

Amante de la polémica y singular por su personalidad sorprende también en la elección del entrenador que colaborará con él en las funciones técnicas, su nombre Helenio Herrera, “el Mago”, una decisión muy cuestionada y criticada por su condición foránea pero desde mi punto de vista incuestionable en cuanto a la preparación del bonaerense.

En todo caso la decisión responde a la capacidad de Helenio para motivar a los futbolistas, entre los que se encuentran Alfredo Di Stefano, -al que le pasarán factura los duros entrenamientos del italo-argentino- y Amancio.

Una distensión fibrilar diagnosticada con los métodos de la época dejan k.o. a la “Saeta Rubia” por varias semanas aunque en principio no fuera de la lista, por lo que Di Stéfano -que ya tiene 36 años- regresa a los entrenamientos, en los que se resiente de una lesión que le deja fuera de Chile. Cita para la que tampoco se incluye de forma definitiva a Amancio, extremo diestro genial que estaba en negociaciones con el Madrid.

Sin duda dos hechos y dos decisiones que posiblemente influyeron de forma crucial en el rendimiento de una selección española que por otra parte contaba con futbolistas de la talla de Santamaría, Del Sol, Puskas, Gento, Peiró y Suárez en sus filas.

En todo caso muy poca fortuna la que tuvo el combinado español, pues fueron tres encuentros los que tuvo que afrontar la selección en Chile. El primero derrota 1-0 ante la Checoslovaquia de Masopust -finalista del Mundial-, el segundo victoria 1-0 sobre México con gol de Peiró. Y el tercero derrota 2-1 ante Brasil -campeón- con dos goles de Amarildo, tras geniales internadas de Mané Garrincha, que acabaron con las esperanzas de un equipo español en el que brilló Paco Gento como el mejor en su posición.

Un partido en el que España por medio de Peiró logró un gol de chilena invalidado de forma bastante discutible por el colegiado, un gol que no sirve para justificar una eliminación que estuvo motivada por una serie de factores, errores y decisiones. En todo caso indudable también el hecho de la poca fortuna que acompañó a España en aquel Mundial, pues se enfrentó a las dos selecciones que acabaron siendo finalistas.

Así concluyó  la segunda etapa al frente de la selección de un personaje singular, polémico y según sus propias palabras, “no incompetente, sino gafe”. Aquel que nos dejó para el recuerdo frases como: “A gol se tira fuerte, raso y junto al palo”, y “Me gustaría ganar en el último minuto y de penalti injusto”.

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