Histórico
11 junio 2010Ariel Judas

México: Javier Aguirre juega con su saldo

Los periodistas mexicanos miran de reojo a Javier Aguirre. Recelan del histórico secretismo de un seleccionador que, a dos días de la apertura del Mundial, esconde el dibujo final del equipo que se enfrentará en el debut ante el país anfitrión. El Vasco mantiene un saldo positivo en su relación con la comunidad futbolera de su país. Nadie olvida los fiascos personificados por Hugo Sánchez y Sven-Göran Eriksson, que dejaron a la selección azteca lejos de la clasificación a la Copa del Mundo.

El regreso del ex entrenador del Osasuna y el Atlético de Madrid a la órbita de la FEMEXFUT puso casi de inmediato las cosas en su lugar y el Tri -al final del cuento del Hexagonal Final de la CONCACAF- consiguió el billete a Sudáfrica. Pero el resultado que brinden algunas de las apuestas que Aguirre parece estar dispuesto a efectuar en el choque ante los Bafana Bafana podrían hacer que el vínculo entre el seleccionador y el entorno del equipo entre en números rojos.

El seleccionador juega al misterio, sabedor de que controla la pelota. Tras la seguidilla de bolos que México jugó con exigencia cero en los Estados Unidos, la etapa final de la preparación del Tri tuvo un sabor a test-match en la que Javier Aguirre parece haber encontrado la medida de su equipo ante rivales de fuste. Algunos detalles positivos cosechados en las derrotas frente a Inglaterra y Holanda, y los golpes de efecto que siempre brindan las victorias (me refiero a los triunfos ante Chile y Gambia, pero especialmente a la obtenida hace una semana frente a Italia) han recalibrado su cuota de poder. Pero, ante cualquier error en el partido del debut, los dos o tres experimentos que el Vasco está dispuesto a poner sobre la mesa se pueden convertir en un boomerang para el entrenador. Lo mismo que algunas de sus declaraciones, que han partido al medio a la sociedad mexicana poco tiempo atrás.

¿Cuáles son las apuestas de Aguirre? ¿Cuáles son las cartas que el seleccionador mexicano esconde en la previa al partido inaugural? Alcanzo a contar hasta cuatro incógnitas diferentes. Saber quién será el portero, quién jugará en el centro del ataque, qué rol tendrá Andrés Guardado en la selección, y quién será el capitán del equipo.

Guillermo Ochoa goza de una estelaridad inusual para un arquero. Su irrupción a muy temprana edad en el primer equipo del América lo catapultó al primer plano del fútbol mexicano de forma instantánea. Sus actuaciones en la portería de las Águilas y su estilo espectacular, que en su momento destacamos, le abrieron rápidamente las puertas de la selección. Durante algún tiempo Memo tuvo que compartir la titularidad en el Tri con Oswaldo Sánchez, pero después de la Copa América del año 2007 el uno del cuadro de Coapa parecía indiscutible en el representativo de su país. Su simpatía, su don de gentes y su juventud convirtieron a Ochoa en el objetivo primario de la maquinaria publicitaria que circunda a la selección mexicana, al punto que se ha convertido en el reclamo mediático del equipo de la camiseta verde. No entraba en los planes de nadie que la temporada 2009/2010 resultara muy opaca en lo profesional para el arquero americanista, quien se mostró muy vulnerable en las jugadas aéreas. Quedan para el recuerdo los partidos ante Puebla o Chivas, o algún encuentro amistoso de la selección frente a Corea del Norte, en los que Ochoa se mostró extremadamente nervioso e inseguro. Y, pese a que nadie podría haberlo apostado hace apenas un semestre atrás, es más que probable que Memo vea el debut del equipo de Javier Aguirre desde el banco de suplentes.

Todo parece indicar que el portero de México ante Sudáfrica será Óscar el Conejo Pérez, un veterano de 37 años que jugó hasta antes de la convocatoria mundialista para Jaguares de Chiapas. Es un jugador que históricamente ha estado entre los preferidos por Javier Aguirre (jugó en el Mundial 2002, en la primera gestión del Vasco como seleccionador), y la sobria y segura actuación que ha tenido en los amistosos frente a Inglaterra e Italia habría ayudado a madurar la decisión del técnico. Los defensores de Pérez ponderan que el punto fuerte del arquero es la defensa de los balones aéreos, pese a su escasa estatura. Los que preferirían ver a Ochoa o a Luis Ernesto Michel en la meta azteca apuntan -y no les falta razón- que Pérez ha evidenciado en el último año algunos problemas de reflejos. Lo cierto, o casi cierto, es que el Conejo -que no está entre los tres mejores jugadores en su demarcación dentro de la liga mexicana- las tiene todas consigo como para jugar en el partido inicial.

En la defensa las cosas parecen estar mucho más claras. Aguirre empleará una línea de cuatro, El lateral derecho estará cubierto por Paul Aguilar, el izquierdo por Carlos Salcido, mientras que la pareja de centrales estaría conformada por Ricardo Osorio y el Maza Rodríguez. Héctor Moreno -de gran temporada en la Eredivisie- también contará para la zaga, estoy seguro.

La mitad del campo es el sector donde Aguirre más variantes ha probado desde que ha llegado a la selección. En esta recta final de la preparación mundialista parece haber encontrado el triángulo de volantes de contención que le permite tener dinámica ofensiva arriba. Pese a su temporada casi en blanco en el Barcelona, Rafa Márquez será el pivote de la línea de volantes. Efraín Juárez -todo criterio y balance defensivo/ofensivo en Pumas- lo acompañará por la derecha, y el incombustible Gerardo Torrado -siempre correcto, tanto en el Cruz Azul como en el equipo nacional-estará a su izquierda. El trío ha funcionado bien en el partido ante Italia de la semana pasada, y creo que va a misa de cara al primer encuentro del Mundial.

Ese dispositivo dejaría fuera del once inicial a Andrés Guardado, uno de los mayores talentos del equipo mexicano. El cuerpo técnico da prioridad a la estructura de contención, pero eso no implica que el deportivista no entre dentro del menú de Aguirre. Guardado puede ser letal en los últimos 30 minutos de juego, y entiendo que ese es el rol que el estratega tiene reservado para el extremo, quien -de todos modos- no se toma con demasiado buen humor eso de no estar en la alineación titular.

Y arriba dos jugadores jóvenes y que no terminan de hacer tracción en el fútbol de elite de Europa, como Giovani Dos Santos y Carlos Vela, parecen haber conseguido dar por tierra con la hasta ahora indiscutible condición de titular de Cuauhtémoc Blanco como conductor del ataque mexicano. Por derecha y por izquierda el ex barcelonista y el jugador del Arsenal han probado que son capaces de hacer funcionar a México una marcha más arriba que la que habitualmente proponen el visceral Temo o su sucedáneo natural, Adolfo Bautista. Ambos se entienden muy bien desde hace tiempo, y han encontrado en Javier Hernández -el Chicharito, la nueva adquisición del Manchester United- su mejor complemento como delantero centro.

El ex goleador de Chivas está en la misma sintonía que Dos Santos y Vela, pero -pese a las buenas sensaciones que dejó en la gira europea- tal vez inicie la Copa del Mundo fuera del once de gala. Guillermo Franco, otro de los soldados históricos de Aguirre, será el delantero centro de México, si se confirma que se ha recuperado completamente de la lesión que lo ha tenido a maltraer en estos últimos días. Se pueden trazar paralelos con la situación de Óscar Pérez. Cuestiones como la confianza del entrenador y la veteranía están a punto de colocar al jugador nacido en Argentina como titular en el Tri.

La cuestión de la capitanía no es un detalle menor en un equipo con tanto debate interno y externo como es la selección mexicana. Descartado Blanco -porque a Cuauhtémoc podemos descartarlo de esa lucha, ¿No?- los dos máximos candidatos son Gerardo Torrado y Rafa Márquez. Por peso específico a nivel internacional, el honor y la carga deberían caer sobre el Kaiser de Michoacán, pero su relación histórica con la selección mexicana dista de ser la ideal. En más de una oportunidad ha decepcionado por sus actos de indisciplina y cierto grado de divismo. Hasta ahora, Aguirre no ha soltado prenda sobre quién será el elegido.

El seleccionador está  a punto de mostrar sus cartas. Se presume una apuesta fuerte en un compromiso importante. En un grupo como el A, de máxima paridad, la estabilidad de Aguirre y el futuro en la competición de la selección mexicana dependen en gran medida de la obtención de una victoria ante Sudáfrica.

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