Histórico
18 junio 2010Francisco Ortí

La segunda oportunidad de Robert Green

El pueblo británico posee un don para recordar a sus héroes. Es agradecido con quien ha hecho un esfuerzo por él, y, como recompensa lo convierten en inmortal. Está genética se exporta a su fútbol. Semanalmente vemos como en cada campo inglés se reinventan cánticos y se izan pancantartas para homenajear a su máximo goleador, a su capitán, o, simplemente, al jugador que más se esfuerza sobre el terreno de juego.

La gratitud de los aficionados ingleses con sus ídolos es enorme, pero también su odio. Para que tengan que existir héroes, debe haber algún villano. Dependiendo de la situación, un error puede convertirse en imperdonable. Especialmente cuando éste se comete el escudo de la selección nacional. David Beckham bien lo sabe. El Spice Boy tuvo que vivir la crueldad de la afición británica cuando perdió los nervios ante Diego Simeone y vio cartulina roja. El ahora hijo ideal de Inglaterra tuvo que ver como en su país ahorcaban muñecos con su cara después de aquello.

El villano de turno en Inglaterra es Robert Green. El portero del West Ham cometió un gravísimo error que propició el empate de Estados Unidos en el debut de los de Fabio Capello en el Mundial de Sudáfrica 2010. Su cantada se sumaba a la larga lista de errores protagonizadas por los malditos goalkeepers ingleses, con la salvedad que la suya se había producido en un Mundial. Y no en cualquier Mundial, si no en uno que seriamente aspiraban a ganar.

Tras su fallo, lejos de encontrar apoyo, Green descubrió que el irónico humor inglés destapó su ingenio en su contra, con la prensa sensacionalista como encargada de hacer pública cualquier tipo de burla. La lista de chistes sobre el portero se convirtió en interminable. “Ya a la venta el condón Rob Green. Muy deslizante y te asegura que no cogerás nada“, bromearon algunos. “Mi ordenador sufre el virús Robert Green. No salva nada“, apuntaron por otro lado. “Antes de ser futbolista, Green fue chofer de autobús, pero le despidieron porque no hacía ninguna parada”, deslizaron otros.

El escarnio público no se detuvo ahí. Lejos de contentarse con convertir a Green en diana de todo tipo de mofas, los diarios amarillos rebuscaron en su vida personal para airear sus miserias, llegando a publicar que el portero había cortado recientemente su relación con su novia y por ello estaba desconcentrado sobre el terreno de juego. A Green no le quedó más que hacer oídos sordos y suplicar el perdón: “Pido disculpas a mis compañeros y a los millones de personas que forman Inglaterra. Cometí un error garrafal“.

Aunque Green sabe que no está solo. Sus compañeros han acudido al rescate. Pesos pesados como Steven Gerrard o Wayne Rooney le han defendido. El jugador del Manchester United, asumiedno el rol de líder, apuntó que no sólo Green debería mejorar su rendimiento en el segundo partido, sino él mismo también. El portero, además, contará con la confianza de Fabio Capello, que insistirá en él como titular. Robert Green es ahora el villano de Inglaterra, pero tendrá una oportunidad para redimirse. Puede estar contento por ello puesto que no todo el mundo disfruta de una segunda oportunidad. Y sino que le pregunte al argelino Faouzi Chaouchi.

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