Histórico
17 junio 2010Jose David López

Grecia y el post-Nikopolidis

Una mezcla perfecta entre conceptos defensivos, fortaleza como colectivo y definiciones certeras en los momentos determinantes de un campeonato, llevaron a la gloria al fútbol de Grecia en la Eurocopa 2004. De aquella gesta, de incalculable valor en su momento y gigantescamente superior con el paso de los años, aún quedan muchos restos que, entre otras cosas, alargan un proyecto deportivo caduco. La selección helena ha vivido desde entonces en un sueño perenne que les dio fama internacional pero que les situó en un podio donde, por estilo, historia y sensaciones trasmitidas, no se encontraba a gusto. Aparecer por sorpresa sí, pero no ser el centro de atención constante.

Y con esa etiqueta de equipo Campeón de Europa casi infiltrado en los libros, que cuestionarán cada uno de sus méritos (que los tuvo porque nadie es campeón sin merecerlo), fue incapaz de regenerarse y encontrar sustitutos a los Héroes de Da Luz. El carisma y liderazgo de Zagorakis (nombrado mejor jugador de aquél torneo), la llegada del incombustible Giannakopoulos, el momento de explosión que atravesaban Seitaridis o Basinas y los goles determinantes de Charisteas rumbo al cielo, quedaron por el camino sin sustitutos capaces de recuperar aquella mejor versión del ‘fútbol según Rehhagel’. El último cambio drástico y quizás el más doloroso ha sido la marcha del icono de la portería, el mítico Antonios Nikopolidis.

El veteranísimo guardameta heleno, cuyas canas hacía años que reflejaban lo cercano de su adiós, decidió hace unos días colgar las botas con 39 añitos. Fue el episodio final a su carrera, que dos veranos atrás, tras perder contra España en la Eurocopa 2008, ya había decidido abandonar la selección. Aquella que con tan grandes registros y gestas había defendido durante 177 noches internacionales. El George Clooney de pantalón corto abría la amalgama de opciones para la portería de combinado griego, que aún no ha encontrado al sustituto adecuado dos años después y que amenaza con marcharse de Sudáfrica sin haber aclarado aún una postura clara al respecto. Una década de luces y sombras bajo palos pero, a su vez, de liderazgo y jerarquía.

Nikopolidis, que curiosamente debutó como internacional ya a edad madura (26 años), cerró durante diez años la posibilidad de un cambio en la portería. El peor parado, sin ninguna duda, fue Kostas Chalkias, ensombrecido y ninguneado durante tanto tiempo que, ahora, parece decidido a no desaprovechar su ocasión. Formado en la cantera del Panathinaikos, su peor suerte fue aparecer después del mito bajo palos que ya ostentaba Grecia, con lo que no tuvo más remedio que buscar continuidad en cesiones para evitar el banquillo. Alexandros Tzorvas, secundario que tiene la confianza actual de Rehhagel, también aguantó su momento tras la alargada carrera de Nikopolidis. Al igual que sus predecesores, se curtió en la zona verde de Atenas y, como no podía ser de otra manera, se vio obligado a buscar retos constantes para no ser el segundón del Trifylli. Pero es que incluso Sifakis, el último en llegar, también ha atravesado un momento negro tras cruzarse por el camino con ‘Niko’, que le cerró las puertas cuando el veterano decidió marcarse un traspaso polémico al Olympiakos en 2004.

Tres porteros que, durante su carrera, se toparon desgraciadamente con el considerado como mejor guardameta griego de la historia. Ahora, con la máxima competitividad y respeto, la sombra de Nikopolidis ha desparecido pero la de sus registros bajo palos, seguirán siendo su peor amenaza.

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