Histórico
27 junio 2010Jose David López

Estrellas y anécdotas en los Alemania-Inglaterra

La igualdad que nos está ofreciendo hasta la fecha el Mundial de Sudáfrica 2010 ha establecido algunos cruces de octavos de final que bien pudieran etiquetarse como auténticas finales. El choque estelar lo jugarán este domingo Alemania e Inglaterra, dos campeonas del mundo frente a frente. Germanos y británicos protagonizan una de las rivalidades más potentes de toda Europa. Muchos de sus duelos han pasado a la historia y la gran mayoría de ellos tuvieron un protagonista que decidió el resultado final, ciertamente equilibrado hasta la fecha tras 22 partidos donde se vieron las caras.

Alemania llega con la etiqueta de haber sido uno de los combinados que mejor fútbol ha desplegado y que, pese a haber perdido ante Serbia, responde a un perfil de juego bastante atractivo y atrevido. Low ha reunido jóvenes cosmopolitas que entonan nuevos aires a un colectivo menos físico que antaño pero más virtuoso y talentoso con la pelota en los pies. Más sudores y penurias ha pasado por ahora la Inglaterra de Fabio Capello, que se metió en octavos a última hora tras muchos debates sobre el rendimiento de sus jugadores o sobre el carácter que estaba consiguiendo transmitirles el propio técnico italiano. Su imagen está siendo dubitativa pero tiene un equipo más experto que los teutones y eso puede marcar la diferencia. Podolski, Rooney, Ozil, Lampard, Klose, Defoe o Muller pueden ser los protagonistas de un partido que ya se resolvió por la magia e inspiración de los mejores jugadores del momento. Analizamos quiénes vivieron su noche más gloriosa en un Alemania-Inglaterra…

Stanley Matthews – 1938

No fue el primero de los partidos que abría esta terrible enemistad (el pionero fue en 1930 y se cerró con un empate a tres goles), pero en el tercer duelo cara a cara, la estrella fue el considerado mejor jugador del mundo por entonces. Matthews fue la respuesta inglesa a la publicidad nazi del partido ya que incluso en el choque los británicos decidieron no dar la mano a quienes habían alzado su puño en señal de apoyo a la dictadura que vivía Alemania por la época. En ese ambiente tan crispado, el desequilibrio y la velocidad de Stanley Matthew, Balón de Oro en 1956, estaban empezando a dejarse ver por el mundo y los regates de Sir Wing, fueron demoledores para Alemania.

El futbolista inglés amagaba con la izquierda, un ligero toque y luego un recorte seco, como un latigazo. El defensa, a pie cambiado, sólo podía mirar cómo se iba con el balón. Los defensas sabían lo que les iba a hacer, e intentaban inútilmente una y otra vez impedirlo. Lo hacía mil veces y mil veces se iba. Como colofón marcó desde 30 metros tras un potente disparo que cerró el definitivo 6-3 a favor de Inglaterra.

Geoff Hurst – 1966

El partido más históricos de cuantos se hayan disputado entre ambas potencias fue en 1966, en la finalísima del Mundial que se celebrara en suelo inglés. La fase final estuvo condicionada en demasía por los favores arbitrales hacia los pross que, desde luego, tuvieron continuidad en la final. Inglaterra y Alemania se presentaban en Wembley con dos magníficos equipos muy curtidos en defensa y con delanteros veloces para armar rápidas contras. Pero a ojos de Wembley, en protagonista absoluto fue Geoff Hurst.

Y es que el delantero inglés fue capaz de anotar un hat-trick, dato que le convierte en el único jugador capaz de haber firmado tres goles en una final mundialista. Resulta curioso pues Geoff Hurst disputó sólo ocho partidos con Inglaterra en los cinco meses que duró su carrera internacional. Su aportación, tanto en definición como en poderío sobre sus marcadores, fue determinante aquella noche para la victoria final de Inglaterra 4-2. Hurst es hoy miembro de la Orden del Imperio Británico y la camiseta que portó batió records de ventas cuando se subastó por 12.300 libras. Todo un icono.

Gerd Muller – 1970

No tardaron mucho los alemanes en tomarse su justa venganza. Cuatro años más tarde, bajo el sol de la ciudad azteca de León. Inglaterra encarriló el partido con un 0-2 al descanso, pero en la segunda mitad Alemania remontó y, en un partido épico, se vengó de la derrota al empatar a dos y ganar en la prórroga finalmente con un ajustado 3-2. Franz Beckenbauer acortó distancias y tras un par de modificaciones erróneas de Alf Ramsey por parte inglesa, el partido pasó a ser controlado por los teutones. Uwe Seeler empató con un poco ortodoxo remate pero la ‘guinda’ definitiva la puso el ‘Bomber’ Gerd Muller, tras una volea cercana a Peter Bonetti (portero suplente inglés tras una indisposición del titular Gordon Banks) que vengaba los sentimiento del 66.

Andreas Moller – 1996

En la Copa del Mundo de 1990, solo una mítica tanta de penaltis pudo decantar la balanza en semifinales a favor de Alemania, que derrotó a Inglaterra en la tarde donde Lineker dejó para la historia su famoso: “El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania”.

Seis años después, de nuevo en semifinales y de nuevo en Wembley, Alemania volvió a superar a los pross en la tanda de penaltis y se vengaron aún más de lo sucedido tres décadas atrás en ese mismo escenario. Shearer abrió la cuenta para los ingleses con un cabezazo a los tres minutos de partido aunque Stefan Kuntz igualó poco después. Inglaterra recuperó la iniciativa pero no tuvo el impulso final y tras treinta minutos de prórroga eléctrica llena de ocasiones, la tanda final condenó en el lanzamiento número 11 al entonces capitán Gareth Southgate. Toda la gloria fue a parar a uno de los cracks del momento, el enganche teutón Andreas Moller, que agradeció el regalo y pasó a la historia tras anotar el penalti que eliminaba, en su estadio y ante su gente, a Inglaterra.

Michael Owen – 2001

Múnich lloró en 1958 tras el desastre aéreo donde perdieron la vida varios jugadores del Manchester United. 43 años después, en aquella ciudad, Inglaterra dejó para la posteridad una goleada sin respuesta teutona que es aún hoy, el resultado de mayor impacto entre ambos combinados. Se disputaban las eliminatorias rumbo al Mundial de 2002 y el primer gol del gigante Carsten Jancker parecía tumbar las esperanzas inglesas. Sin embargo, apareció la reacción encabezada por David Beckham y Steven Gerrard pero definida con maestría por los goles de Michael Owen. Unos días antes, el Liverpool había derrotado al Bayern Munich en la Supercopa europea y el inglés seguía dispuesto a marcar diferencias (se llevó e Balón de Oro este año).

Owen fue deleitando al público muniqués con sus peripecias definiciones en el área y redondeó un hat-trick con una asistencia más que le coronó como protagonista de la cita. Los aficionados de Alemania sólo pudieron reconocer el gran partido de Inglaterra y aplaudieron s sus rivales. Era la primera vez en décadas que los germanos no recibían más de cuatro goles y aquello significó apenas la segunda derrota en la historia de Alemania en eliminatorias mundialistas.

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