Histórico
20 junio 2010Jose David López

Brasil: Michel Bastos, el apóstol improvisado de Dunga

Se han atrevido a llamarlo “burro”, tacharle de inexpresivo por sus planteamientos y hasta se le critica su ideal de fútbol aunque los resultados no admiten parangón en el mundo entero. Carlos Dunga tiene, sin ninguna duda, el puesto más complicado de cuantos cohabitan en el universo futbolístico. Más de 190 millones de habitantes que jamás han faltado a una fase final mundialista, que sólo conocen generaciones con títulos en su haber y que entienden el éxito como una sensación propia de su pasión por la pelota. Hay que mimarla, asearla y no defraudar a los ancestros que rubricaron tales epopeyas. Brasil fue, es y será, el más admirado. No hay lugar a la controversia en la relación resultados-espectáculo, aunque desde 2006 sólo se simpatice con lo primero.

Y para mantener ese estatus de Mejor Selección, a Dunga no le ha servido con mantener la Copa América goleando al enemigo natural argentino ni con levantar la Copa Confederaciones por delante del campeón de Europa. El que fuera líder de la medular que tocó el cielo en USA 94, siempre se ha escudado en los resultados, aquellos que le llevaron como candidato a todo hasta Sudáfrica 2010 y que hoy en día siguen siendo su mejor aval de éxito. Máxima confianza en hombres que les respetan y no le defraudan, sintonía con egos irremediables en otros entornos y decisiones controvertidas para un pueblo que pide su ‘cabeza’ mientras las victorias siguen llegando. Dunga tiene sus elegidos, 10 apóstoles y uno absolutamente improvisado, Michel Bastos.

El seleccionador brasileño hace tiempo que logró defenderse de sus enemigos con los números y lo estético fue perdiendo fuerza a favor de los registros positivos. No creo que sea el culpable de ese cambio, puesto que soy partidario de una dinámica en declive del espectáculo desde aquel Brasil de Sócrates, Zico o Junior del Mundial 82. El prototipo de crack brasileño se mantiene intacto pero el número de exponentes es bajísimo, siendo la nueva moda predominante jugadores de corte destructor, trabajador incansable, potente y con buen criterio táctico. Así han llegado los últimos éxitos, siempre bajo la tutela de un técnico con las ideas claras de un fútbol cambiante donde predominan otros factores y donde su esquema estaba perfectamente definido. Sólo había lugar a una pequeña duda, el lateral izquierdo. Sin dueño desde el adiós de Roberto Carlos, los experimentos desembocaron en una solución inesperada, la regeneración del jugador del Olympique de Lyon, Michael Bastos.

El zurdo, que pese a que sólo suma seis internacionalidades ya tiene 26 años, es un perfecto ejemplo del jugador brasileño exportado en su juventud a Europa y que acaba explotando cuando menos se espera tras años de dudas. Fue el Feyenoord quien lo situó en Occidente cuando sólo tenía 18 años tras formarse en el modestísimo Pelotas pero tras varias sesiones y un regreso a Brasil, llegó al Lille. En Les Dogues, perfecto trampolín europeo, destacó en su tercera temporada desde posiciones ofensivas y siempre apareciendo como extremo con velocidad y gran pegada. Ante su progresivo crecimiento, el Lyon rastreó el mercado para reunir los nada despreciables 18 millones de euros que costó su libertad. Diez goles, muchos minutos de banquillo y sensación dubitativa por la enorme irregularidad de su rendimiento, han protagonizado su primera campaña en el Gerland, que terminó con un premio que ni él mismo esperaba: un lugar en la Seleçao.

No se ganó la confianza de Dunga por su peligro ofensivo, por su desequilibrio como extremo ni por su llegada desde segunda línea, sino por su experiencia al primer nivel y su pierna zurda, la que ahora ejerce de improvisado defensor. En el ‘periplo dungista’, sólo el lateral izquierdo ha tenido diferencia de opiniones. El veterano aunque correcto Kléber (Internacional de Porto Alegre) fue el primero en contar, seguido del igualmente experimentado Gilberto, que no cuajó en Europa y que de regreso a Brasil se ha ganado un hueco en los 23 con destino a Sudáfrica pese a no actuar desde hace mucho tiempo en esa demarcación. Se especuló con la llamada al sevillista Adriano, el barcelonista Maxwell, con un regreso del considerado mejor lateral zurdo de la historia (Roberto Carlos) y hasta se exigió que el deportivista Filipe Luis ocupara ese carril (lo perdió definitivamente con su larga lesión). El madridista Marcelo parecía el destinado al puesto entre tantas dudas y así fue durante buena parte de la fase clasificatoria. Pese a estar ante una gran campaña, el joven lateral no se ganó el pasaporte y tampoco lo logró el que ocupara esa zona en la pasada Confederaciones, André Santos.

Bastos, el menos lateral de cuantos aparecieron en las quinielas, acabó llevándose el gato al agua. Ahora, ya en suelo africano, apuesta por mejorar sus prestaciones y poder ser algún día un digno sucesor de Roberto Carlos. Es el invitado improvisado de Dunga. Su último apóstol.

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