Existe por decreto natural, por orgullo de una nación competente en todos sus sectores sociales y por sensatez de quienes han tenido que cruzarse históricamente con ellos. Le sucede ahora mismo a Sarkozy, que lucha sin tregua para contradecir en terreno político a la canciller Angela Merkel y, muy posiblemente, le sucederá a más de uno en el césped sudafricano durante este próximo mes futbolero. Alemania, gigante entre gigantes, se presentará con el mismo ADN astuto de siempre, orgulloso de guiarse hacia el éxito con sus tres títulos mundiales y empujado por una marea que vibra semanalmente con el campeonato europeo que más ha crecido y progresado en los últimos años (la Bundesliga). Razones para seguir estando en las quinielas.
Sin embargo, el cúmulo de despropósitos de los que hemos hablado en los últimos tiempos (muerte de Enke, lesiones de Adler, Ballack, Westermann o Trasch, así como las polémicas con Kuranyi o Frings), han acelerado un proceso que iba a tener protagonismo posterior al Mundial pero que se topa de frente con la falsa necesidad de rendir, desde ya, al máximo nivel. Joachim Low se ha visto obligado a fortalecer su plantilla con jóvenes que, lejos de ser una alternativa a la base ya trabajada, lideran ya el proyecto teutón en Sudáfrica 2010. Una prole tremendamente cualificada cuyo objetivo era asentarse de cara a la próxima Eurocopa y que tiene de frente una ocasión de oro tan inesperada como sabrosa. No debemos sacar conclusiones de lo que aquí ofrezcan pero sí pensar que su aprendizaje será doblemente productivo para próximos retos. En la Mannschaft, el mañana es hoy.
En todo cambio generacional se termina el reinado de un líder, Michael Ballack, para incubar al próximo. Por talento, estilo, técnica y capacidad para promover una nueva concepción del fútbol germano, esa etiqueta está reservada a Mesut Ozil (21 años). No confiaron en sus cualidades en Gelsenkirchen, su tierra, y tuvo que aventurarse al equipo más abierto y alegre de toda Europa para reflejar su verdadero desequilibrio actuando en libertad. Muy unido a él, aunque aún más joven, es Tony Kroos (20 años), casi un clon en habilidad aunque con un potente disparo y más margen de mejora a corto plazo. El bávaro se ha destapado en el Leverkusen y sabe que logrando un papel importante en esta selección, tendrá futuro asegurado en el Bayern cuando retorne este verano. Allí triunfa ya a gran escala Thomas Muller, la gran aparición del continente, con gol, llegada, temple y experiencia contrastada en partidos clave.
A su lado están el mediocentro obligado a encajar el esquema tras la ausencia de Ballack, Sami Khedira (23 años). El del Stuttgart, que en sus primeros partidos dio el título de campeón a su club en 2007, ha mejorado en recorrido, tiene mayor presencia y es tácticamente muy bueno en destrucción, aunque jugará con otro compañero en esa zona, Schweinsteiger. En la portería estará como titular Manuel Neuer (24), irregular para muchos, el mejor portero joven de Europa para otros. Tan diversas opiniones se deben, sobre todo, a su tremenda facilidad para evitar y encajar goles de cualquier formato. Completo aunque aún dubitativo cuando sale de su área. Completan el catálogo de juventudes altamente cualificadas el central Tasci (23 años), el lateral Aogo (23 años), el comodín defensivo Badstuber (21 años y va a ser titular salvo sorpresa como lateral), un bregador capacitado para cubrir cualquier necesidad como Boateng (21 años) y un extremo puro con desequilibrio, velocidad y descaro que parece exportado de otro tipo de fútbol, Marin.
Aunque este término, desde luego, no es nada engañoso para esta camada de jóvenes puesto que todos (a excepción de Neurer, Muller y Kroos), tienen origen extranjero. La ex Yugoslavia, Turquía, Polonia o raíces africanas, se unen en un mismo proyecto que, desde luego, no temblará en Sudáfrica. Y es que pese a su juventud, saben lo que es liderar y levantar títulos internacionales en categorías inferiores. Alemania viene de arrasar en los últimos torneos juveniles con generaciones que han conquistado campeonatos en distintos escalones formativos y ahora esas mismas sensaciones positivas han llegado al primer nivel. Un cambio obligado, inesperado y que tendrá un test pedagógico más en un Mundial que debe marcar el inicio de un sugestivo mañana.




















Espero que con lo de “y un extremo puro con desequilibrio, velocidad y descaro que parece exportado de otro tipo de fútbol” te refieras a Marin, porque escribir un artículo como este y no nombrarle…
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Estupendo articulo. Me encanta cómo se ha desarrollado esta nueva etapa en el futbol alemán y me haria feliz verles ganar porque su futbol es atractivo. Me encanta como dice JD especialmente Ozil que es quien puede marcar un antes y un después en la forma de entender el futbol alemán. No salian tantos jovenes con diversidad de estilos en Alemania desde hace mucho.
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Es genial levantarse por la mañana y ver que ya teneis analizados cada uno de los partidos con post de tanto nivel. Este de Alemania me encanta porque son todos jovenes qe ya están jugando muy bien. Es muy bueno para Alemania encontrar una generación que proponga cosas diferentes a loq ue siempre expuso. Me encantan Ozil y Kroos. De ellos depende todo el futuro de alemania.
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Cuando leo la generación que tiene Alemania me doy cuenta de que tiene mucho potencial pero pensad friamente. Tiene otro estilo porque es que no son alemanes, son de origen exranjero como dices en el post. Es tremendo como lo cosmoloita y este mundo global, cambiand hasta el futbol.
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Genial articulo chicos. JD, te leo cada dos por ters tu amor por Ozil. Como no haga un buen Mundial te lo voy a recordar toda la vida…
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[...] hace un pase sin tocar el balón y aporta la personalidad peculiar de un chico que lidera la generación del talento y la diversión. Aquella a la que Low ha ido dando entrada de forma paulatina en la selección alemana, la de los [...]